26/11/2009 | 1110

La ‘tutela’ de Tomada es lo opuesto al reconocimiento del sindicato

Los trabajadores del Subte son objeto de una perversa maniobra política para meterlos en una «paz social» tipo K.

El eje de la maniobra es un paquete de supuestas concesiones que elude la simple inscripción del nuevo sindicato.

El paquete se basa en que se acepte dilatar la inscripción, sin renunciar a ella a largo plazo, por una «tutela sindical» (palabras de Tomada), que otorgaría el ministro en persona una pura promesa pues no existe tal figura jurídica. El ejercicio de la «tutela» se manifestará en la eliminación del descuento del 1% para la UTA y, dicen algunos, en el otorgamiento de la jubilación adelantada por insalubridad. La pérdida del descuento para la burocracia sería compensada por una «contribución solidaria», a cargo de Metrovías y/o el Estado. La segunda concesión, la jubilación adelantada, tampoco es tal, pues resulta jurídicamente del reconocimiento de la insalubridad y las seis horas. Estamos ante una mora en el cumplimiento de la ley, cuyo otorgamiento estaba en la gatera para ser usado como una ‘conquista’ de la UTA contra el nuevo sindicato.

El reconocimiento de hecho del cuerpo de delegados, bajo la difusa ‘tutela’ de Tomada, no representa nada, pues ese reconocimiento se impone en los hechos, cotidianamente, por medio de la lucha.

La burocracia de la CGT habría canjeado el acto que había anunciado para el 20 de noviembre, dicen las malas lenguas cuando conoció este paquete de ‘paz social’. O sea que tendría el visto bueno de Moyano y sus secuaces, con la intención de ganar tiempo.

En los trajines de está ‘tutela’ participaron el ceteísta K Depetris, y el ceteísta de varias puntas Claudio Marín. Marín defendió el ingreso de la ley de medios cuando aún se encontraban entre sus beneficiarias las telefónicas, sus patrones, y apoyó con alma y vida la ‘gestión’ moyanista en Kraft (con los despedidos afuera). Marín organiza reuniones secretas (y divisionistas) vinculadas con el Subte en la CTA y se reúne con el ministro Tomada, como una especie de «padrino».

Donde la prensa cree ver la disputa por el «nuevo modelo sindical» de parte de una «endurecida CTA», tenemos a los representantes de ese «modelo» tejiendo un operativo para dejar en el limbo el reconocimiento (la simple inscripción) del sindicato del subte. La «constituyente social» de la CTA, que se acaba de reunir en Neuquén, no emitió una palabra de apoyo al reconocimiento del sindicato del Subte.

En resumen, el Cuerpo de Delegados clasista del Subte, que abrió una brecha en la flexibilidad laboral con sus seis horas y el pase de las tercerizadas a convenio, y que enfrentó la cooptación de la UTA cuando la burocracia de Palacios tentó a un sector del Cuerpo de Delegados con una «secretaría», está siendo presionado por la burocracia sindical de la CGT y la CTA (y en algunos casos hostigado) para que acepte gato por liebre. Que el MST y otras versiones de izquierda se sumen a la política del ‘modelo’ sólo demuestra su política oportunista.

Una salida trucha no es ninguna clase de alternativa a la inscripción simple a la que el sindicato del subte tiene absoluto derecho.

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