20/09/2007 | 1010

La verdad sobre el conflicto del Subte

Roggio y el gobierno nacional le han declarado la guerra a los trabajadores del Subte. La gran patronal, dueña de la mitad de las privatizaciones, armó una campaña contra el Cuerpo de Delegados con el propósito de limpiar Metrovías de activistas. Los acusa de “sabotaje”.


El ministro Alberto Fernández y Joaquín Morales Solá, del diario La Nación, han acusado al Partido Obrero de realizar “foquismo violento” contra la empresa. El gobierno de Kirchnner se ha sumado a la campaña patronal y ahora quiere repetir el recurso que ya utilizó Alfonsín contra el PO.


El corazón de la campaña patronal es armar un ataque contra todos los delegados de izquierda, para desaforarlos, armarles todo tipo de causas penales, y despedirlos.


La principal herramienta patronal es la utilización de los matones de la UTA pagados por la misma empresa para dividir a los trabajadores y patotear al activismo. Su objetivo central es —mediante la acción de las patotas— dominar los lugares de trabajo para quebrar una huelga de todas las líneas del Subte que enfrente los eventuales despidos. De mínima, la patronal y el gobierno se proponen garantizar, mediante el aparato de matones, que varias líneas no paren, quebrando desde adentro la resistencia de los trabajadores. El método de la UTA es el mismo que aplicó el propio gobierno en el Hospital Francés. El uso de los métodos antisindicales del fascismo.


Dos frentes de igual importancia


Con sus denuncias acerca de la inseguridad en Metrovías, los trabajadores tratan de desmontar la campaña que los acusa de sabotaje. Es evidente que no existe un mantenimiento serio de las formaciones, que corren el riesgo de una verdadera tragedia. Roggio actúa como Taselli. No invierte los subsidios en mantenimiento. Debe reconsiderarse la concesión del Subte.


La campaña del Cuerpo de Delegados a los usuarios, por una comisión técnica independiente, por rodearse de personalidades políticas y sociales y de derechos humanos, es importante para desmontar la campaña patronal y demostrar que el Subte está cada vez más cerca de un nuevo Lapa o de un nuevo Río Turbio. El 18 de septiembre la Línea B tuvo que ser paralizada por la propia empresa por el corrimiento de las vías por falta de correcto mantenimiento.


Aun así, el frente más difícil que está planteado para el cuerpo de delegados es derrotar a los matones de la UTA, identificarlos uno por uno públicamente, expulsarlos de los lugares de trabajo, impedir que utilicen las horas pagas por la empresa para apretar a los trabajadores, impedir la utilización de lugares gremiales y de la empresa para sus actividades y denunciarlos ante todos los trabajadores de las líneas de colectivos.


Los funcionarios del gobierno y la gran prensa patronal son las herramientas “intelectuales” de Roggio para ganar el apoyo de los usuarios. La dirección de la UTA es su herramienta física de la patronal para quebrar su lucha. Este el punto crítico de la lucha del Subte.


Para derrotar a Roggio y a la burocracia es necesaria la denuncia de los matones y la defensa de este Cuerpo de Delegados por parte de todos los sindicalistas luchadores, de los sindicatos, de las organizaciones de derechos humanos. El domingo 16, en el Bauen, se reunió más de un centenar de representantes obreros de decenas de líneas de colectivos, de fábricas, de hospitales, de casinos, de ferroviarios, de la Fuba, para ponerse a disposición de una gran campaña de pronunciamientos, conferencias de prensa y los actos que sean necesarios.


Hay que poner todo para defender a este Cuerpo de Delegados que ha logrado lo que nunca logró la burocracia de la UTA: un salario igual a la canasta familiar, la lucha por el 82% móvil, las seis horas y la democracia sindical en el Subte.


Fuera Roggio y la burocracia de la UTA del Subte.