07/12/2017

La Verde y Blanca levantó la ocupación del Enacom: la lucha continúa

Ante el primer despido: asamblea, paro y ocupación.
Agrupación Naranja ENACOM

Mediante una “asamblea exprés”, realizada en cinco minutos, sin la presencia de Agrupación Naranja ni convocatoria al conjunto de los trabajadores del organismo, la Verde y Blanca levantó la toma del Enacom.


Sin acta compromiso que respaldara los términos del acuerdo, la Verde y Blanca llamó a los presentes a entregar un voto de confianza a De Godoy y Andrés Ibarra. ¿No es acaso la misma orientación que la Verde y Blanca tuvo en el conflicto contra los despidos en el Ministerio de Educación? En esa oportunidad, luego de levantar la toma, el Gobierno respondió militarizando los accesos dejando a los 200 despedidos afuera, sin posibilidad de retomar las medidas de fuerza.


La toma del Enacom se votó en el marco de una jornada extraordinaria: con casi 500 trabajadores del organismo y de otras dependencias, con un paro nacional de ATE y la movilización de 50 mil trabajadores a Plaza de Mayo contra la Reforma Laboral y Previsional. La jornada cerró con una importante concurrencia de la Coordinadora Sindical Clasista (en particular, de la Naranja del Inti y Tribuna Estatal) y la Federación Universitaria de Buenos Aires a la sede de Perú 103 en apoyo a esta lucha. El gran ausente, durante todo el conflicto, fue ATE Nacional.


La Verde y Blanca buscó enfriar la lucha en el momento en el que la misma podía dar un nuevo salto. En la segunda jornada de ocupación, el Enacom se fue convirtiendo nuevamente en el centro de la convocatoria de numerosas Juntas Internas: empezando por la radio abierta y luego con la concentración de cientos de compañeros que comenzaban a acercarse a Perú 103. La continuidad de la toma durante el fin de semana hubiera constituido un golpe a la política del Gobierno y la mejor preparación para enfrentar los despidos que se retomaran, en el mejor de los casos, la próxima semana.


El levantamiento de la toma por parte de la Verde y Blanca es la consecuencia de la política que fue llevando adelante a lo largo del conflicto: la ausencia de asambleas por sede; la formulación “toma pacífica”, que no significó otra cosa que eludir el problema de parar los sectores e interrumpir el flujo de trabajo; y por último, la presencia de un aparato que buscó remplazar la organización de los trabajadores del organismo.


La ocupación del Enacom ha sido forzada en el marco del clima de agitación producido por las noticias sobre los despidos aparecidas en medios nacionales; la circulación de listas con nombres; y también por la campaña llevada adelante por la Agrupación Naranja: recorridas y radios abiertas. Aún con las limitaciones impuestas por la dirección Verde y Blanca (que se declara a sí misma contraria al método de la ocupación), la toma del Enacom reafirma este método de lucha para los próximas episodios.


Finalmente, el desfile del Consejo Directivo de ATE Capital por la Asamblea del Enacom, que intentó reemplazar la deliberación por un acto, no tuvo como consecuencia la convocatoria a un Plenario General de Delegados para organizar el Paro General de la Seccional hasta derrotar los despidos en el Enacom, que son los primeros de un plan que abarca al conjunto de los estatales nacionales.


La consigna de convertir “cada dependencia en una trinchera” sólo puede ser concretada si ante el primer despido, la Asamblea declara el paro y la ocupación. De lo contario, implica que no hay plan de lucha de conjunto y que –nuevamente– se buscará aislar a los sectores en conflicto.


Con este balance, nos preparamos para el segundo round en el Enacom y en todos los organismos del Estado Nacional.

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