01/11/2021

Las jugadoras de fútbol se organizan por sus derechos laborales y contra los abusos

En un documento presentado por las jugadoras de Deportivo Español.
Jugadoras Organizadas

El pasado domingo las jugadoras de Deportivo Español leyeron un comunicado visibilizando la situación del fútbol femenino y reclamando por mejores condiciones laborales, después del partido contra Boca. Luego de la denuncia y posterior expulsión del director técnico, Carlos Torres, por abuso sexual a una jugadora de las inferiores de Deportivo Español, las pibas salieron a reclamar por sus condiciones de trabajo.

Esto se dio cuando finalizó el partido contra Boca, a través de un comunicado leído por una de las jugadores del club en cuestión. El mismo comienza mencionando las «diversas vicisitudes que atraviesa el fútbol femenino hace años» y exige la necesidad «de ser escuchadas con el objetivo de reducir el cansancio emocional y el estrés mental que estás situaciones (nos) generan a diario».

Esta historia es conocida para quienes jugamos al fútbol y somos mujeres y, más aún, para quienes empezamos hace más de diez años donde la masividad del deporte «más lindo del mundo» no había llegado a las mujeres y diversidades de manera intensiva.

Abusos sexuales en el fútbol femenino

Sabemos que hay entrenadores que se aprovechan de la relación de poder y abusan de chicas que sólo quieren cumplir sus objetivos futbolísticos, conocemos ejemplos concretos de jugadoras de fútbol embarazadas por sus entrenadores (quienes vivían delante de las pensiones y debían abogar por sus cuidados), siendo menores de edad. Hubo muchas denuncias de planteles enteros contra los abusos por parte de cuerpos técnicos, y vemos como las instituciones, en muchos casos, cubren al abusador corriéndolo de su cargo, exigiendo a las jugadoras que «no ventilen los motivos» de la separación.

Sin ir más lejos, a mediados de este año, el director técnico de la Selección Argentina Sub-17 fue denunciado por abusar sexualmente de más de una jugadora (menores de edad) del plantel de River Plate, cuando en su momento fue técnico en ese club. Algo similar ocurrió con médicos y kinesiólogos que aprovechan el espacio de consultorio y privacidad para abusar sexualmente de mujeres jugadoras.

Sobran abusadores, maltratadores y violentos en fútbol femenino (como en el resto de los ámbitos). La diferencia es que aquí tienen mayor facilidad para realizar contactos directos con jugadoras, y las pibas sólo nos cuidamos entre nosotras. Ni los clubes ni las dirigencias responden a nuestras necesidades de sentirnos cómodas y cuidadas en un ambiente amigable y seguro.

Las condiciones laborales

Volviendo al comunicado, este se basa primordialmente en el incumplimiento del contrato laboral, las condiciones de entrenamiento y «la falta de control por parte de entidades superiores (AFA), a cada club, respecto a un correcto desempeño y trato para con las jugadoras y su honrada estadía en las respectivas pensiones».
En el año 2019 se oficializó la profesionalización del fútbol femenino en Argentina y se definió un mínimo de 8 futbolistas contratadas por club. Sin embargo, el salario que pueden cobrar es de 15 mil pesos, equivalente a un contrato de Primera C masculino. Muchos clubes no respetan los contratos laborales, ni los momentos y montos de pago.

En el mismo sentido, el comunicado resalta los problemas de las condiciones laborales a las que somete a las jugadoras: «la escasez de herramientas y falta de recursos para un correcto y óptimo desarrollo de la actividad. Personal capacitado, esto es cuerpo técnico y personal de la salud. Material de trabajo óptimos y espacios de entrenamientos acordes».

Las jugadoras de fútbol y futsal femenino, históricamente hemos sufrido la desidia de los clubes y poca predisposición para que podamos desarrollarnos como deportistas, aún representando al club en torneos muy competitivos (como es el de AFA, Copa Libertadores, etc). Esta situación se cristaliza en la falta de horarios, insumos y espacios para entrenar de la mejor manera, salarios muy bajos y, en algunas ocasiones, ad honorem para los cuerpos técnicos, la obligación de pagar cuotas muy elevadas aunque seamos de la primera división, la falta de incentivo y amenazas constantes con cerrar la actividad. Desde los inicios, la violencia institucional es moneda corriente para cualquier jugadora de fútbol y de a poco, gracias a la organización, estamos pudiendo revertir esta situación.

Por último, y no menos importante, la jugadora que lee el comunicado denuncia que el mismo es firmado por muchos clubes y que algunas chicas no pusieron su firma por miedo a una persecución por parte de los clubes.

La salida es organizarnos

Como bien expresado está en el comunicado, las jugadoras debemos organizarnos y enfrentar todo tipo de abuso y violencia.

Debemos plantarnos por una real profesionalización del fútbol femenino en todas sus divisiones, y también del futsal femenino. Por nuestras condiciones laborales/de entrenamiento. Contra los abusadores, y las instituciones que defienden y protegen a los mismos. Y por un espacio de género en los clubes, organizado por las propias jugadoras de diversas actividades, donde se visibilicen estos reclamos y se generen protocolos contra cualquier abusador.

Vamos las pibas, este es el camino.

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