Sindicales
30/10/1998|606
Línea 60: ¡Los choferes dicen basta!
La línea de colectivos 60 (Monsa) es una de las más grandes de Capital y Provincia, por cantidad de coches, choferes y recaudación. El viernes 16 de octubre se votó la renovación del cuerpo de delegados; participaron la Lista 1 (saliente) y la Lista 2, que sorteó una campaña persecutoria de la patronal y un sector de la burocracia del gremio.
La elección se polarizó agudamente. Votaron 756 compañeros, un número histórico. Para los choferes, la votación era decisiva; se cifraba el futuro del régimen laboral: trabajan por porcentaje (20%) de la recaudación, cobran el básico y el resto en negro; pierden el descanso entre vueltas, el tiempo de cargar gasoil; cobran aguinaldos y vacaciones de hambre; el aporte jubilatorio es mínimo; se los convoca a cualquier hora (varía todos los días), tampoco tienen horario de salida, a veces no se respeta el descanso mínimo de 12 horas, perdieron el sábado y el descanso dominical. En la calle los compañeros se disputan los pasajeros.
Contra estos atropellos y muchos más, los choferes dijeron ¡basta! Fue un plebiscito contra el trabajo a destajo y contra el ‘sistema’ de porcentaje: la Lista 2 recibió 451 votos contra 301 de la Lista 1 (la patronal hizo ‘bajar’ a todos los administrativos a votar y pretendió asustar a los trabajadores con que si no se mantenía el ‘sistema’ podía pasar lo de Aguila Saint).
Los burócratas salientes intentaron aplazar la elección; tendrían asegurado, de esta manera, un lugar destacado en la próxima elección seccional. Los 11 delegados ganadores fueron sistemáticamente amenazados, inclusive por teléfono en sus domicilios, se los mandó a trabajar de noche y se los ‘bajó de los coches’, para que lleven salarios de hambre a sus casas; algunos fueron despedidos y luego reincorporados.
Los nuevos delegados aún no presentan un programa. Los choferes los votaron para tirar abajo el ‘sistema’ de porcentaje y recuperar todas las conquistas perdidas, inclusive lo adeudado de vacaciones, aguinaldos, jubilación.
Los que perdieron deben renunciar ya. ¡Manos a la obra, compañeros!

