14/07/2016 | 1419

Línea B: se ganó un primer round

Dos métodos


Los conductores y guardas de tráfico de la Línea B resisten una sistemática presión de la patronal y el gobierno para incrementar el ritmo de trabajo con un mayor tiempo de exposición en el túnel y una reducción del descanso antifatiga.


 


No se trata, como miente la empresa, de que los trabajadores quieran trabajar menos horas. Lo que la patronal pretende es que la misma cantidad de personal de más vueltas dentro de la misma jornada, con un régimen de trabajo que, al afectar la condición psicofísica de los trabajadores que operan el tren, crearía condiciones de riesgo para formaciones atestadas de pasajeros.


 


Ante la resistencia a estas presiones, la empresa ha realizado descuentos de sueldos totalmente ilegales como represalia. Para la patronal es un desafío clave, porque la resistencia de los guardas de tráfico de la Línea B es un escollo en la aplicación de su plan general en marcha de eliminación de puestos de trabajo y flexibilización laboral en todos los sectores.


 


Lejos de ser una lucha sectorial es un problema de todos los trabajadores del subte.


 


Luego de interminables tratativas y la intransigencia patronal, se realizó a un paro de 24 horas de la línea, cuyo resultado fue un triunfo de este primer round: se reintegraron los descuentos y se abrió un tiempo de prueba para verificar los diagramas presentados por la parte obrera.


 


Este primer desenlace positivo está vinculado estrechamente a un método de trabajo gremial en el sector, el de la asamblea, la organización por la base y la acción directa organizada colectivamente. Un fuerte contraste con otro método, el de la conducción kirchnerista del sindicato, que consiste en dejar pasar, no luchar, negociar sobre la base de la perdida de conquistas.


 


Esto ya se demostró como un camino de fracaso en conflictos recientes, como el del plan de eliminación de boleteros en estaciones o de guardas y conductores en la Línea H. En su adaptación a la patronal, el secretario general del sindicato, Roberto Pianelli, mientras se desarrollaba el paro en la B, llegó al extremo de atacar públicamente a los huelguistas y a sus delegados, llamándolos «locos» que toman medidas para autopromoverse.


Resulta imprescindible organizarse entre las diferentes líneas, de manera independiente y con mandatos de base, para formular un plan de lucha general que le pare la mano a la ofensiva macrista.