07/04/2011 | 1171

Los delegados y el gobierno desprecian los reclamos obreros

Por Pablo Viñas Congresal Lista Naranja Gráfica de AGR-Clarín

La reciente denuncia de una exigencia millonaria por parte de los delegados de AGR-Clarín para «arreglar el conflicto» y frenar los bloqueos (realizados a cuenta del moyanismo) no sólo es un golpe a la interna y al moyanismo, sino también a los trabajadores que observan cómo sus reclamos y su organización interna son debilitados y bastardeados por estos elementos delincuenciales, mientras la patronal aprovecha la situación para una nueva ofensiva antiobrera.

Cuando los delegados se ofrecen a arreglos por «6-7-8»

En su edición dominical (3/4), Clarín asevera haber filmado a quienes encabezan la interna exigiendo 9 palos para «arreglar», anunciando una denuncia penal por extorsión. Pero para confirmar la «predisposición» de los moyanistas a defeccionar por dinero, no hace falta leer el diario de la patronal bloqueada.

Es que en 6-7-8 el propio Luis Siri (secretario general de la interna) reconoció y justificó que dos delegados «arreglaron una salida económica con la empresa» (a 15 días de las elecciones, agregamos), y respondiendo si a él le habían ofrecido plata reconoció: «Nosotros, en su momento, dijimos, para que también quede claro y ser honesto, que si nosotros éramos el problema para que el conflicto se solucione y la gente esté bien nosotros dábamos un paso al costado» -agregando, por si podía quedar alguna duda…- ahora, nosotros, Robin Hood no somos, tenemos una familia, pero siempre dejando el taller ordenado, y lo hemos planteado esto en el Ministerio de Trabajo».

Así como el gobierno ha utilizado nuestros reclamos para mostrarse como un cruzado «contra los monopolios» y Moyano para usarlo como apriete a su gobierno contra las causas judiciales que lo involucran, los delegados también van «por lo suyo» y no han hecho más que reproducir lo aprendido en la escuela K.

La situación dentro de la fábrica y los reclamos pendientes

Entre tanto, tres días después del bloqueo (ver Télam, 31/3), la patronal y la interna acordaron pautas de permisos gremiales para los delegados dentro y fuera de la planta, así como las tareas asignadas. Evidentemente, Clarín preparaba el mazazo, mientras en el ministerio continúa «pseudo-legalizando» la situación sindical para evitar mayores multas (dejando nuevamente fuera de temario, con la venia de Tomada y los moyanistas, la reincorporación del único representante gremial aún excluido, que es quien esto escribe).

Sin embargo, previo al bloqueo, los delegados informaron al taller que, en las reuniones, la gerencia no les había respondido nada al reclamo histórico contra el turno diferido (se trabaja como hora simple los fines de semana), por lo que se habían retirado de la negociación y preparaban una medida. Ahora ha quedado en evidencia que el bloqueo tuvo cualquier objetivo, menos los reclamos del taller: la eliminación del turno diferido, la inclusión en el CCT 60/89 de los «fuera de convenio», el pago de los aumentos salariales paritarios, el aumento de las dotaciones por máquina y mi propia reincorporación no estuvieron nunca en discusión.

Después del bloqueo, la patronal ha intensificado el terror contra los trabajadores, el gerente industrial citó, de a grupos, a los obreros a su oficina para exigirles que aumenten la producción, que se debían hacer cargo de las acciones de sus delegados por lo que ahora debían esperar un «vuelto» de la empresa (textual), que se deberían haber descontado los salarios de diciembre cuando se bloqueó AGR y amenazó con la eliminación de extras y despidos. Más que nunca se impone la necesidad de organizarnos en Clarín en forma independiente de la patronal y el gobierno para que los trabajadores podamos luchar con nuestros métodos y por nuestros reclamos.

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