27/10/2020
Paritaria

Los judiciales vamos a un nuevo paro de 36 horas con movilización

La inflación superó el 24%. El 10% que la Corte le pidió al gobierno es mas ajuste.
Por Facundo Miño Agrupación Bermellón, Congresal UEJN-Judiciales

Luego del quinto paro de 36 horas con movilización y desconexión consecutivo, el próximo jueves 29 tendrá lugar un sexto paro debido a que la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) ha resuelto pedir al gobierno una autorización de partidas presupuestarias para otorgar solamente un aumento salarial de 10% para todas las categorías del Poder Judicial de la Nación.

Se trata de una verdadera provocación de los cortesanos, porque el pedido de recomposición abarca a un 25% y dejar abierta la discusión para aplicar un tercer tramo de aumento para empardar a la inflación acumulada a fin de año.

Lejos de esto, la Corte está más cerca del 7% que el gobierno le impuso a los estatales con la complicidad de UPCN y ATE y de seguir atacando derechos como ya lo hizo cuando quitó la feria de julio y cuando pagó el aguinaldo en cuotas cuando contaba con los fondos para pagar de una vez.

Pero no es solo la Corte la que está aplicando un ajuste en regla en el Poder Judicial y los Ministerios Públicos. El Consejo de la Magistratura, hoy presidido por la Lista Celeste (de orientación kirchnerista), en un bloque con los legisladores del Frente de Todos y el representante del Poder Ejecutivo, tampoco quieren saber nada con una recomposición salarial, ni con una verdadera regulación del teletrabajo.

Para terminar de completar a este bloque kirchnerista contrario a la recomposición salarial de los judiciales, hay que decir que el Sitraju, de Vanesa Siley, arrastró a algunos que en el pasado posaban de opositores a Piumato hacia sus típicas posiciones de no movilizar.

La burocracia de la UEJN y el plan de lucha

La directiva de la UEJN (Piumato) arrancó muy tarde con el plan de lucha y comenzó a realizar convocatorias cada vez más intensivas a medida que el tiempo transcurría y el agua nos iba llegando al cuello. Esperaban, como en el pasado, que haciendo alguna medida aislada llegase un salvavidas de la Corte otorgando el aumento, pero resultó ser un salvavidas de plomo.

La directiva de la UEJN ha orientado el conflicto hacia mantener un acuerdo ni escrito ni firmado con la Corte para sostener el poder adquisitivo de los salarios. En ese sentido, el reclamo que levantan es que la Corte pida institucionalmente al gobierno el aumento que solicitó la UEJN, y que detrás de los cortesanos los judiciales apoyemos ese pedido.

Pero la Corte no solo comparte con el gobierno la política de ajuste salarial, sino también la agenda de la flexibilización laboral. Es que los cortesanos (y también el Consejo de la Magistratura) se las arreglaron para dictar acordadas que no protegen los derechos de los judiciales ante el teletrabajo, lo cual ha redundado en un alargamiento inusitado de la jornada de trabajo. Ni que decir que no se invirtió un solo peso en protocolos de prevención, lo que trajo aparejado unos 600 contagios y 10 fallecidos por Covid-19. Por eso, era de esperarse que bajo esta lógica el actual plan de lucha tarde o temprano entrase en un impasse.

En efecto, las movilizaciones son cada vez más concurridas pero el ritmo de incorporación de nuevas camadas de judiciales está muy por detrás de las necesidades del conflicto y, por el lado del paro por desconexión, el aumento de la superexplotación de los trabajadores hace muy difícil un acatamiento contundente.

Ampliar las perspectivas y profundizar la lucha

La directiva de la UEJN rechaza el planteo de que la Corte eche mano al multimillonario fondo anticíclico para adelantar el pago del aumento. El planteo que hacemos es que no seamos los trabajadores los que financiemos la espera de autorización de partidas del Ejecutivo con rebaja salarial, sino que sean los cortesanos, utilizando los recursos propios de los que disponen en los bancos. Y que sea la Corte la que deba pelear luego con el gobierno para que le devuelvan el dinero que empleó.

Entonces, para destrabar la actual situación no solo se trata de ampliar el caudal de la movilización para generar una mejor correlación de fuerzas para pelearle a la Corte y al gobierno la recomposición salarial, sino también de quebrar con la fuerza de los judiciales movilizados la alianza que, aún en estas pésimas condiciones, la directiva de la UEJN pretende sostener con una Corte que nos aplica un plan de guerra para ajustarnos y conculcarnos derechos.

Llamamos a movilizarnos masivamente este jueves al Palacio de Justicia y a todos los puntos del país donde se desenvuelvan movilizaciones. Ampliado el caudal de la movilización, planteamos encarar medidas que den más visibilidad al conflicto y que permitan sumar nuevas camadas de compañeros. En ese sentido, una gran caravana judicial podría ser un canal para ese cometido, pero también deberían buscarse otras alternativas.

Abajo el ajuste de la Corte, el Consejo de la Magistratura y el gobierno contra los judiciales. Todos/as al nuevo paro de 36 horas con movilización.

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