Sindicales

16/3/2026

Los municipales de Córdoba vamos por el 28% de salario que nos deben, las jubilaciones y el pase a planta

Las asambleas por repartición se han pronunciado por un plan de lucha progresivo en defensa del salario y las jubilaciones.

Por la unidad de los sectores en lucha.

La inflación de febrero fue de 2,6 puntos según el IPC Córdoba. El dato crece de manera continua desde hace nueve meses, mientras el consumo y la actividad productiva retroceden. Para los municipales la pérdida salarial bruta acumulada es de 28 puntos, y escala más aún sobre el salario neto considerando el descuento de 8 puntos que confisca la ley provincial 11.087 de “equidad jubilatoria”, sumado a los 18 de aportes personales históricos.

El sindicato aún no puso a consideración “una propuesta que merezca ser llevada a las bases”, lo que permite suponer que el gobierno debe haber ofrecido una recomposición atada a la recaudación provincial. En efecto, la recaudación cayó 6 puntos en lo que va del año, no sólo por la recesión sino fundamentalmente porque el gobernador Martín Llaryora eximió a los sectores agroexportadores e industriales de tributos (Ingresos Brutos -alícuota 0% para industrias que facturen hasta $3.200 millones anuales y pequeñas empresas; reducción del Impuesto inmobiliario urbano y rural).

Con esa decisión vuelve a mostrar qué intereses defiende y quiénes seremos los que pagaremos los costos de una política económica de hambre y saqueo al que nos someten tanto el gobierno nacional como el provincial y municipal.

Las paritarias municipales se discuten en un contexto de profunda convulsión: se acaba de sancionar la reforma laboral y hace apenas dos meses el gobierno volvió a modificar la ley previsional confiscando aún más los haberes de los jubilados provinciales. En ambos casos el rol de los legisladores del PJ ha sido crucial para que estas leyes puedan ver la luz, garantizando el quórum y los votos necesarios para validarla. Se trata de un colaboracionismo extremo entre el PJ y LLA, que queda al desnudo aunque posen de opositores en escenarios diferentes.

La reforma es un fraude laboral absolutamente inconstitucional por su carácter regresivo. Con restricciones para el desarrollo de asambleas, la creación del FAL (fondo de asistencia laboral para indemnizaciones a costa de los laburantes), la categorización de actividades esenciales y trascendentales y la exclusión de determinadas actividades laborales -servicios, obras, fletes y transporte- condenadas a la eterna precariedad, el gobierno busca contener por la vía de la amenaza la protesta en alza por los salarios de hambre, la desocupación, el vaciamiento presupuestario y la eliminación de sectores completos de la actividad industrial.

En idéntico sentido, la reforma jubilatoria provincial profundiza el saqueo que ya existía con la ley 10.694, incrementando el porcentaje de aportes personales de activos en detrimento del salario neto, mientras el gobierno nacional mantiene en niveles mínimos las partidas de coparticipación. Ambas leyes constituyen herramientas profundamente confiscatorias de derechos laborales al servicio del gobierno, sea nacional o provincial, porque ambos descargan el ajuste sobre las y los trabajadores. Es necesario enfrentar estas leyes con las herramientas que han forjado las conquistas del movimiento obrero: asamblea, plenario de delegados con mandato, paro, plan de lucha.  

Recuperar los 28 puntos de pérdida que arrastra y la inflación por venir es la tarea que tenemos por delante los municipales. Las asambleas por repartición se han pronunciado en defensa del salario y las jubilaciones, por un plan de lucha progresivo y continuo, en unidad con los sectores estatales e independencia política respecto del gobierno. No es de extrañar que estos pronunciamientos se asemejen a los mandatos de las escuelas de toda la provincia, que han rechazado casi de manera unánime la propuesta de hambre de Llaryora.

Los municipales debemos imitar el método de los docentes provinciales, que de manera contundente rechazaron la propuesta de hambre del gobierno y van por paros progresivos hasta lograr un salario que esté por encima de la línea de pobreza. Ellos no permitieron que las vallas policiales fueran un obstáculo para llegar al Panal a gritar el rechazo, en una demostración clara de la fuerza y la indignación que los anima.

Los municipales conocemos esa fuerza. Hemos conquistado con lucha un salario digno, y con lucha podremos recuperarlo, si rompemos el alineamiento con el poder de turno que caracterizó la gestión sindical durante los últimos años. Para ello es estratégico ligarse con quienes efectivamente están dando la pelea en defensa de los intereses de las y los trabajadores. Se avecinan tiempos de rebeliones y deberemos estar a la altura para recuperar nuestro salario y nuestra jubilación, sin quedar atrapados en las extorsiones y maniobras típicas de los ajustadores.

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