06/07/2000 | 672

Los obreros recuperan el Sindicato del Pescado

A la medianoche del viernes 30 de junio, la Comisión Provisoria del Sindicato Obrero del Pescado (Soip), electa en asamblea luego de la ocupación del sindicato, resolvió desalojar las instalaciones de la sede gremial. La decisión fue tomada en una asamblea combativa y conmovedora, después de recibir la tercera orden judicial de desalojo y de considerar, como plantea el comunicado emitido luego de la deliberación, que «la asamblea permanente que funcionó desde el jueves 29 ha iniciado el proceso de recuperación del Soip» y que «la unidad largamente postergada entre los trabajadores efectivos y cooperativizados ha dado pasos efectivos para consumar la democracia sindical al interior de nuestra organización gremial».


Allí mismo se convocó a una asamblea general de trabajadores efectivos y cooperativizados para el lunes 3, 48 horas después del desalojo, frente al sindicato. Se hicieron presentes más de 500 trabajadores efectivos y transitorios que resolvieron la firma masiva de un emplazamiento a las patronales por el conjunto de las reivindicaciones, a ser presentado en movilización ante las cámaras empresariales el 7 de julio. La asamblea resolvió una campaña a escala de todo el movimiento obrero y popular por el reconocimiento y convalidación de la Provisoria y por elecciones democráticas en 60 o 90 días. La Comisión Provisoria exigirá para sí el control del reparto de las tarjetas de provisión de alimentos a trabajadores afectados por la crisis de la pesca (un ‘paliativo’ de 25/30 pesos mensuales anunciado para los próximos días).


Cómo se llegó a la ocupación


Desde el inicio de la huelga marítima, la Unidad Obrera del Pescado llamó a sumar a la huelga a los obreros de la industria, exigiendo asamblea general y denunciando a la burocracia por su carnereaje. Hace 45 días esta política fue más a fondo, resolviendo la huelga de los sectores «cooperativizados» (que trabajan fuera de convenio, con salarios misérrimos, sin garantía horaria, sin obra social y virtualmente expulsados del sindicato en cooperativas truchas armadas por las propias grandes patronales y que hoy suman 5.000 trabajadores, contra 2.000 efectivos en las grandes plantas).


En las setenta y dos horas previas se produjo una fusión en la lucha de los obreros de mar y tierra, de los marítimos y de la industria, y la ocupación del Soip fue uno de los escenarios de esta fusión.


El miércoles 28, un gigantesco piquete de más de 1.000 trabajadores recorrió las grandes plantas procesadoras (Valastro, Solimeno, Moscuzza) para sumar a sus trabajadores a la huelga portuaria; piquete en el que estalló la bronca contenida de los marítimos (horas antes se había conocido una comunicación de estas plantas al resto de sus pares planteando que no debía otorgarse ninguno de los reclamos sostenidos por la huelga marítima) y de los obreros ‘en negro’ de la industria. Fueron obreros marítimos los que hicieron el ‘aguante’ en la movilización de los trabajadores de la industria que culminó en la ocupación del Soip.


La ocupación


La deliberación obrera en el seno del sindicato, una conquista en décadas, sorprendió a propios y extraños. «Con una gran convocatoria (700 trabajadores) contó la asamblea extraordinaria que llevó a cabo la comisión directiva provisoria del Soip, en la sede del gremio», informa el cronista de El Atlántico, y advierte el clima de «gran tranquilidad y sin contratiempos», a pesar del cerco policial y la intervención de decenas de trabajadores –»sí llamó la atención de los medios presentes la forma en que pedían la palabra algunos asambleístas, hoy desocupados de la industria del pescado» (sábado 1º de junio).


Durante la ocupación, los dirigentes de la Comisión Provisoria trazaron un programa que advierte sobre el plan de acción de los próximos días. «Los trabajadores –entre los que se encontraban efectivos y cooperativizados– resolvieron reiterar el pedido de relación laboral, es decir el blanqueo de todos los cooperativizados». «Se decidió además reclamar una audiencia con el sector empresario a fin de dar cumplimiento al convenio de 1975 y la actualización de la garantía horaria». Asimismo, se determinó reclamar «los precios convencionales, es decir 3 pesos de básico para la hora de los peones de envasadoras y 18 centavos el kilo para los fileteros, tal como lo expresó Mamerto Verón, al abrir la lista de oradores», lo que entrañaría un aumento salarial de más del 100% (La Capital, 1/7).


Soip y cooperativizados


El Soip es el gremio de los trabajadores que procesan el pescado en tierra y representa, junto a los obreros marítimos, el sector más importante de la clase obrera industrial marplatense. El gremio fue partido en dos por la acción de la burocracia y las patronales, a través de la creación de cooperativas truchas armadas o sometidas a las grandes patronales que permitieron una superexplotación atroz.


Esta quiebra en el interior de la clase obrera de la industria creó un fenómeno nuevo: la organización de los expulsados del trabajo permanente hasta convertirse en una fuerza dominante de movilización, tarea que encarnó como nadie la agrupación Unidad Obrera del Pescado (UOP), hoy a la cabeza de la Comisión Provisoria. El programa que ha votado la asamblea de los trabajadores del Soip es un programa de unidad entre el trabajador efectivo y el cooperativizado luego de una década de escisión aprovechada por la gran patronal.

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