Sindicales

7/10/2004

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Los trabajadores del citrus

Un 4 de octubre nos pusimos de pie

Hace dos años se daba un paso fundamental en Uatre. Por prime­ra vez en una elección se presen­taba una lista opositora, una lista integrada por compañeros que querían terminar con el dominio burocrático. Se perdieron las elec­ciones pero se dejó instalada una nueva alternativa. Ahora los traba­jadores de Uatre tienen ante sí a la actual conducción, cuya política es reciclarse a sí misma, acumular privilegios personales, protegerse entre ellos ante cualquier cuestionamiento de la base trabajadora. Son una camarilla estrechamente aliada a las patronales. Hay casos en que dirigentes del gremio son capataces y actúan como tales. Su política ha sido darles la espalda a los reclamos más elementales de los trabajadores del citrus, por eso seguimos con salarios de indigen­cia, la mayoría de los cosecheros trabaja en negro, y se toleran los despidos, el trabajo infantil y la persecución de los luchadores, muchas veces marcados por los propios burócratas. Esta dirigencia es completamente insensible a las necesidades de los trabajadores, por eso han aceptado para el perí­odo interzafra que se otorguen los llamados planes interzafra, de 150 pesos, con la obligación de reali­zar contraprestación en las quintas citrícolas. Una vergüenza, con el agravante de que Uatre recibe só­lo 4.000 planes, mientras que los temporarios del citrus somos 30.000.


Por eso la importancia de la irrupción de la Agrupación ‘4 de Octubre’, o sea, el inicio de un pro­ceso que va a requerir muchos sa­crificios y mucha tenacidad y astu­cia para poder superar todos los escollos que las patronales y la bu­rocracia ponen para impedir que los trabajadores nos organicemos desde abajo. La cuestión central ahora está en la lucha por el sub­sidio de desempleo de 450 pesos, pero en el período de cosecha se concentra en la lucha por el sala­rio y las condiciones laborales. ¿Cómo puede ser que una clasifi­cadora de una planta de empaque de Río Negro esté ganando 1.200 pesos trabajando 44 horas sema­nales, mientras aquí un trabajo si­milar llega a los 1.200 pesos pero en tres meses y medio de trabajo, o sea en toda la temporada. Pero una cuestión es clara. Para poder encarar estos reclamos tenemos que organizamos y organizamos, eligiendo delegados donde no los hay y echando a los inservibles. Así, desde abajo tenemos que pre­parar otro 4 de octubre que nos permita recuperar el sindicato pa­ra los trabajadores.