06/05/1999 | 625

«Los trabajadores queremos luchar»

Hace poco más de un año, los telefónicos participamos en luchas a partir de los distintos edificios, que estaban centradas en que no despidieran a los compañeros. En este marco, en la lucha electoral en el sindicato dimos el primer paso para que los telefónicos recuperaran su sindicato. Desde entonces, hemos tenido dos grandes luchas: una contra Telecom, es decir contra el Banco Roberts; otra contra Telefónica, es decir, contra el Citibank.


Allí se demostró que no es real que los trabajadores no quieran o no puedan luchar sino que las luchas no están siendo llevadas a la victoria, que las direcciones no encabezan, no organizan, no impulsan. La característica de la lucha telefónica fue que al frente estuvo una conducción que es producto de la recuperación del gremio por los trabajadores. Es una conclusión que hay que sacar y que traigo a este 1º de Mayo.


Sabíamos que era difícil, pero también sabíamos que los trabajadores iban a responder. Y los que empezaron acercándose a los edificios terminaron formando piquetes de más de cien compañeros que paralizaron todos los edificios comerciales de la Capital.


Se han mostrado acertados los viejos métodos de lucha, que es mentira que la privatización derrotó a los trabajadores y que los telefónicos están de pie.


Estas conclusiones de la lucha telefónica chocan con la política de las direcciones sindicales que, en lugar de subordinar todo a la lucha por las reivindicaciones, lo único que les interesa es colarse en las listas de candidatos. Hemos demostrado que con los ‘viejos métodos’, la asamblea, la huelga y el piquete, se llegó a la victoria. Con los‘nuevos métodos’, sólo buscan un cargo en las listas de los partidos patronales.


Es inevitable que haya nuevos choques y los trabajadores tienen que sacar una conclusión, pegar un salto político: ¿para qué nos sirve movilizarnos contra la flexibilización si después los diputados se sientan y cocinan la flexibilidad? Llegó la hora de plantearse cómo los propios trabajadores organizamos la Nación en función de nuestros propios intereses.


La conclusión central es que las corrientes sindicales tienen que romper las ataduras que, directa o vergonzantemente, las unen a la Alianza y al PJ. Sabemos que, pasado el torneo electoral, unos y otros se volverán contra los trabajadores. Esta es la mayor conclusión de la lucha telefónica: la necesidad de la continuidad de las luchas, de un programa de lucha y de un gobierno de trabajadores que lo lleve adelante. Para eso hay que empezar por romper con la Alianza y el PJ.

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