13/10/2016 | 1432

Macri, las petroleras y Pereyra preparan un convenio antiobrero


El gobierno de Macri, a pedido de las empresas petroleras nucleadas en la Cámara de Exploración y Producción Hidrocarburífera, organiza a estas horas la flexibilización del convenio colectivo de trabajo de los obreros del sector. Cuenta para eso con el pleno acompañamiento de Guillermo Pereyra, el secretario general del Sindicato Petrolero de Neuquén.


La reforma antiobrera del convenio petrolero de Neuquén, Río Negro y La Pampa, sería una suerte de prueba piloto. Luego llegará al resto de la industria petrolera del país. Así lo prepararon los burócratas sindicales Jorge Avila y Claudio Vidal, de Chubut y Santa Cruz, cuando firmaron en el cierre de la paritaria acceder a la exigencia patronal de una “reestructuración productiva” (Resolución 365). En segunda instancia, el gobierno pretende avanzar en la misma dirección contra los obreros automotrices, de la construcción y finalmente contra el conjunto de los trabajadores.   


 


El nuevo convenio petrolero


 


Uno de los puntos centrales del nuevo convenio que se quiere aprobar, apunta a reducir las “remuneraciones adicionales”. Pretenden eliminar el pago de las “horas taxi” a los trabajadores de servicios especiales, es decir, las horas cobradas por viajar desde la base de la empresa a los alejados yacimientos y por la percnotada en el campo. A los trabajadores de torre pretenden reducirles la jornada de trabajo de 12 horas a 8, lo que implica la eliminación de las horas extra y una reducción salarial que podría rondar en el 50 por ciento. 


 


También está en agenda la modificación del diagrama de trabajo, pasando del “2×1” (dos días de trabajo por uno de descanso) a un diagrama de “3×1”, como parte de un esquema patronal de trabajo del cual aún quedan por conocer muchos aspectos.


 


La reforma prevé contratos de trabajo a plazos determinados con posibilidad de suspensión o cancelación en caso de que “el proyecto lo demande”.


 


Además, se regulará la “multifuncionalidad” en las operaciones en equipos de torre y en las actividades de operación y mantenimiento, sin que esto habilite a los trabajadores a pedir la recategorización. También se establece un techo de personal por dotación para las operaciones de torre y servicios especiales. El achique de las dotaciones de trabajo y la polifuncionalidad en los yacimientos es criminal, porque allí se desarrollan las tareas más peligrosas y exigidas, y representará un crecimiento exponencial de la inseguridad laboral. 


 


¿Las empresas están perdiendo?


 


Es necesario repetirlo hasta el hartazgo: las empresas siguen ganando fortunas. El nuevo convenio colectivo que el gobierno y la conducción del sindicato le sirven en bandeja a las compañías petroleras, apunta a sostener una extraordinaria tasa de beneficio para los empresarios a costa del salario y la vida del obrero.


 


Las operadoras petroleras tienen precios subsidiados de petróleo y de gas, con el “barril criollo” y el “BTU criollo”. Tanto por el petróleo como por el gas, las empresas reciben en la Argentina un precio muy superior al de esa misma producción en el mercado internacional. Sin embargo, los despidos encubiertos (retiros voluntarios) progresan sin cesar. Las ayudas estatales no tienen ninguna “contraprestación” de parte de las empresas.  


 


Hay que masificar la resistencia


 


Un ejecutivo petrolero declaró que “por más que Pereyra firme (el nuevo CCT), no será fácil que las bases del gremio acepten un recorte de sus salarios y que haya despidos”. Está en lo cierto.  La reciente reelección de Pereyra se produjo con lista única y con una sensible baja en la participación de afiliados.


 


Al mismo tiempo, en el último período, ha empezado a despertarse la respuesta obrera frente a los atropellos patronales. Los obreros de Baker Hughes realizaron durante varios días quite de colaboración por las malas liquidaciones salariales y la inseguridad laboral. Los obreros de Petrolera Argentina ocuparon la refinería contra el vaciamiento empresarial. Los compañeros de Montaje-Rincón de OPS realizaron piquetes luchando por ser reubicados. Más atrás, 100 obreros de Halliburton se movilizaron a las puertas del sindicato contra las suspensiones y conquistaron la convocatoria a elección de delegados.


 


La clave consiste en masificar y extender la organización y la respuesta obrera a cada empresa, en la perspectiva de un trabajo de coordinación de los sectores combativos independientes de todas las alas de la burocracia sindical. La consigna unificadora del momento es muy clara: abajo el nuevo convenio colectivo antiobrero de Macri, las petroleras y Pereyra.

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