17/07/2020

Mercadolibre: abajo el convenio por empresa

Luego del conflicto con camioneros, sigue la flexibilidad.

El bloqueo que desde ayer mantenía el Sindicato de Choferes de Camiones (Sichoca) en cinco centros de distribución contratados por Mercadolibre para tercerizar tareas de logística fue levantado tras la convocatoria a una audiencia en el Ministerio de Trabajo.

Pablo Moyano, secretario adjunto del sindicato, denunció que el conflicto se originó en «la decisión patronal de abonar desde hace ya tiempo salarios miserables» y en el hecho de que «muchos trabajadores camioneros tampoco perciben el medio aguinaldo y las vacaciones de ley»

El reclamo de fondo es el encuadramiento bajo convenio camionero de los trabajadores del centro de logística que MercadoLibre tiene en el Mercado Central, donde trabajan unos 1200 empleados. Un reclamo totalmente válido.

Allí almacenan, categorizan y distribuyen productos que las empresas venden a través del sitio web. Esas instalaciones, ubicadas en Villa Madero, no fueron bloqueadas.

En 2019, la burocracia del sindicato de Trabajadores de Carga y Descarga, encabezada por el barrionuevista Daniel Vila, estableció un convenio especial por empresa para ese centro de distribución que contó con la homologación del ministerio de trabajo.

Según el ministro de entonces, Dante Sica, “el sindicato (lo) adaptó” a “las necesidades de la empresa”estableciendo cambios “en la jornada laboral, la creación de un banco de horas (192 mensuales), la polifuncionalidad de tareas, la eliminación de los delegados por turno y la limitación para ejercer el derecho a huelga, con ‘conciliación voluntaria’ de tres semanas antes del plazo obligatorio y la garantía de guardias mínimas para garantizar el funcionamiento de la planta” (La Nación 17/7).

La misma patronal disputa también el encuadramiento de 7500 trabajadores con La Bancaria de su empresa fintech Mercado Pago, a los que la empresa pretende mantener fuera de toda organización sindical y ha impedido que, a lo largo de sus 20 años de vida de la compañía, pudieran elegir delegados.

La audiencia en el ministerio derivó en un acuerdo “de acá para adelante”, con paz social, en función de los planes expansionista de la empresa al interior del país. Esa variante, en los hechos, es el abandono del reclamo original del conflicto. El encuadramiento de los trabajadores del Mercado Central bajo convenio camionero es sustituído por futuros nuevos afiliados en el interior.

 

La crisis como telón de fondo

El conflicto tiene varias aristas. En primer lugar, los piquetes no fueron discutidos ni resueltos en asambleas de trabajadores, eso explica por que lo garantiza el “aparato” del sindicato camionero y no los trabajadores afectados al reclamo. Sumado al resultado de la audiencia de hoy, queda claro que para la dirección de camioneros la caja sindical fue uno de los motores de los bloqueos.

Se inscribe en la puja de las direcciones sindicales por ser parte del armado de la “postpandemia”. Distintos sectores de la burocracia muestran su poder de fuego y contención.

La semana pasada, por ejemplo, la dirección del sindicato de aceiteros convocó una movilización inocua en apoyo a la intervención de Vicentín, que el mismo gobierno cajoneó ante las presiones de la patronal. A la vez, utilizaba la movilización para desactivar la medida de fuerza de los textiles de Algodonera Avellaneda a cambio de promesas.

Otro aspecto que cruza el conflicto es la crisis de la coalición oficialista. Un sector esboza un discurso un tanto crítico que expresa un malestar en las bases y que, a su vez, busca ampliar su capacidad de contención.

Pablo Moyano declaró: “Esta es la flexibilización laboral a la que nos quería llevar Macri” una forma de marcarle la cancha al gobierno de los Fernández y buscar el apoyo del sector “crítico” del oficialismo.

La Cámara de Comercio rápidamente salió a repudiar la medida y a exigir al gobierno un pronunciamiento claro en ese sentido. Pretende medrar en esa crisis.

Se abre una etapa donde la capacidad de arbitraje del ejecutivo se pondrá a prueba permanentemente frente a cada episodio de la crisis.

 

Una empresa “exitosa” ¿modelo de la “nueva normalidad”?

Mercadolibre es líder del e-commerce argentino y regional, es una de las grandes ganadoras bajo la pandemia y con perspectivas de incrementar su presencia en una «nueva normalidad» .

Sus acciones cerraron en mayo de este año en Wall Street a un precio de 806 dólares (U$D 445 que valía en abril) un valor de mercado de más de 40.000 millones de dólares para la compañía. Es la empresa del país que mas cotiza, 20 veces mas que YPF para tomar una referencia.

En el primer trimestre del año, tuvo ingresos netos de USD 652,1 millones, un aumento interanual de 37,6% en dólares. Sus ingresos comerciales aumentaron un 32,7% interanual, y los ingresos de “fintech”, básicamente Mercado Pago, crecieron un 45,2% en dólares.

A nivel regional se registraron más de 5 millones de nuevos usuarios de la plataforma digital entre febrero y mayo de este año. Un crecimiento del 45% durante el mismo período del año anterior. En Argentina, la cantidad de nuevos compradores online alcanzaron los 690.014, un incremento del 40% en relación con el año anterior.

Este éxito comercial y financiero, como el de todas las empresas bajo el actual régimen social, se sustenta sobre la base de una superexplotación capitalista de la fuerza del trabajo. Sin embargo, al calor de la crisis económica agudizada por la pandemia este conflicto plantea una cuestión de fondo, estratégica, que marca la etapa actual.

La patronal argumenta que los Moyanos quieren “aplicar un convenio del año 89 cuando muchos de los trabajadores no habían nacido”. Todo un eje. Flexiblizar los convenios y condiciones de trabajo a través de una “modernización de las leyes laborales” es una orientación estratégica para la burguesía en el esquema de la “nueva normalidad” para establecer un nuevo piso de explotación de los trabajadores.

Es uno de los principales objetivos del pacto social que discutieron los popes de la burguesía con la burocracia sindical en la reunión del martes pasado en Casa Rosada.

Los trabajadores debemos intervenir en cada conflicto con independencia política y con un programa de salida a la crisis. Abajo los convenios por empresas. Encuadramiento de todos los trabajadores bajo el convenio más beneficioso. Elección inmediata de delegados y asambleas para discutir el encuadramiento legal y todos los reclamos.

 

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