09/03/2001 | 698

Metrovías: al ataque sorpresivo respondimos con un paro general

Por Charlie

El jueves 22 de febrero Metrovías informó a través de un comunicado publicado en la revista interna de la empresa (Comunicándonos, edición especial) que a partir del sábado 24 ponía en funcionamiento un nuevo reglamento operativo en la línea B, prescindiendo de los guardas en los trenes. El mismo día comienza a sacar a esos compañeros de sus funciones y pone en funcionamiento un sistema de apertura y cierre de puertas de los trenes operado desde la cabina del conductor (con la consecuente sobrecarga de tareas para ésta). Pese a que este «experimento» fue realizado en la primera jornada con personal jerárquico, el ataque sorpresivo de Metrovías tuvo una inmediata respuesta de los trabajadores, que rápidamente convocaron a una Asamblea en la Línea B, en el mismo momento en que la dirección de la UTA convocaba a un plenario de delegados en el sindicato. El plenario de delegados no pudo sesionar porque los trabajadores le exigieron a la dirección gremial que se realizara en la línea con los trabajadores presentes.


En ese plenario se votó:


1) Parar el viernes 23.


2) Una comisión integrada por delegados y trabajadores para que participe en las negociaciones con la empresa, rechazando la reubicación de los guardas en otras áreas y exigiendo que conserven sus puestos de trabajo.


3) Un comunicado de prensa informando al público usuario del posible conflicto.


4) Un volante dirigido a los pasajeros.


5) Una Asamblea General para el lunes 26.


La medida votada se implementó con un fuerte y preciso acatamiento de los trabajadores desde las 8 hasta las 9 horas del viernes 23. La empresa respondió con 220 despidos de todas las líneas y de los talleres Rancagua y Constitución. A las 15 horas, el Ministerio de Trabajo decretó la conciliación obligatoria, previendo la continuidad del paro por la furia que desataron los telegramas. La conciliación *tiene un alcance de 15 días- prohíbe las medidas de acción directa, pero obliga a la empresa a dejar sin efecto los despidos y a reincorporar en sus tareas normales a los guardas.


Los trabajadores debemos tener presente que esta decisión de la empresa de liquidar los puestos de trabajo de los guardas contó con la complicidad de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (autoridad de aplicación) y los gobiernos nacional y de la Ciudad de Buenos Aires.


La patronal se apresta, durante el período de conciliación obligatoria, a quebrar la resistencia de los trabajadores de la Línea B a fin de desarticular el conflicto, presionando a los guardas para que acepten la reubicación y a los conductores para que se recarguen de tareas y responsabilidades.


Debemos responderle poniendo en pie:


1) Comisiones de lucha en todas las líneas y talleres.


2) Fondo de huelga.


3) Asamblea General para votar el paro a la finalización de la conciliación obligatoria, si todos los compañeros no estan reincorporados y los guardas realizando su tarea habitual.


La patronal y la Bulrich violan la conciliación


La notificación a los trabajadores en sus lugares de trabajo de que la empresa deja en suspenso los despidos (no el levantamiento de los mismos); la salida de trenes con el guarda, pero sin que éste desempeñe sus tareas habituales (abrir y cerrar puertas, etc.), y los telegramas de despido posteriores a la conciliación (aunque luego suspendidos): todo esto configura una ruptura de la conciliación obligatoria por parte de la patronal de Metrovías.


Ante esta situación y faltando pocos días para la primera audiencia de conciliación, un grupo de delegados solicitó por escrito al sindicato la convocatoria a un Plenario para el miércoles 28/2. A pesar de la oposición de UTA, los delegados y trabajadores se autoconvocaron en la sede gremial el día solicitado, exigiendo el debate con la dirigencia gremial de problemas.


Los trabajadores de las diferentes líneas piden que se ponga fecha a la Asamblea General y que se denuncie en el Ministerio la violación patronal de la conciliación.


El Ministerio de Trabajo tomó parte por Metrovías al no exigirle la restitución del guarda a su puesto de trabajo con sus plenas funciones. Desoye incluso a Subterráneos de Buenos Aires (dueña estatal de la empresa concesionada), que en un comunicado desaprueba el funcionamiento de trenes sin guardas, porque atenta contra la seguridad de los pasajeros. La complicidad entre la Bullrich y Roggio quedó en evidencia desde el momento del paro, cuando la ministra hizo declaraciones a los medios atacando a los trabajadores por impedir el funcionamiento de los trenes, sin dar importancia a que el sistema «propuesto» (mejor dicho, impuesto) por Roggio no sólo amenaza la fuente de trabajo de 40 guardas, sino que pone en riesgo la seguridad de los pasajeros.


Victoria obrera en la Legislatura


Al cierre de esta edición, la Legislatura votaba por unanimidad un proyecto de declaración de Jorge Altamira, cuyo texto rechaza los 218 despidos y la supresión de guardas en la línea B.


Numerosos trabajadores del subte estuvieron presentes en la sesión y con su presencia garantizaron esta votación favorable.

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