04/10/2018 | 1522

Morvillo: 16 años de clasismo

Las elecciones en el taller arrojaron un triunfo de los candidatos de la Naranja Gráfica

Las elecciones en la fábrica Morvillo se caracterizaron por una votación masiva y el triunfo de los compañeros referenciados en la Lista Naranja Gráfica. La burocracia, una vez más, no presentó candidatos.


El proceso antiburocrático en la fábrica lleva 16 años ininterrumpidos. Pasó de todo. Debutamos derrotando un recurso preventivo de crisis y reconquistando con un paro el plus de fin de año, que la lista Verde había entregado el año anterior. Luego, tras el intento de despidos, respondimos con el paro inmediato y conquistamos la estabilidad laboral. Llevamos 16 años sin despidos en una empresa que se caracterizaba por despidos hormiga sistemáticos en toda la planta y masivos en algunos sectores (preprensa). Logramos la reubicación de compañeros afectados por enfermedades profesionales y accidentes laborales. Terminamos con el régimen de contrato eventual y tercerizados, que la patronal utilizaba para operar las máquinas. Hoy los salarios superan hasta un 150% el convenio, tras luchas tenaces año tras año contra la cláusula de absorción. Cláusula que se firma en paritarias entre el sindicato y las patronales, y que llevó el salario gráfico a niveles de pobreza desde los años del kirchnerismo. Las condiciones de trabajo en la planta son defendidas celosamente. Logramos recategorizaciones en todos los sectores y establecer un método de ascenso, respetando la antigüedad de los compañeros. La democracia sindical es garantizada por el permanente funcionamiento de la asamblea general como órgano máximo de debate y resoluciones. 


Esta etapa se caracterizó por la solidaridad con los talleres en conflicto, que valoramos como una enorme conquista histórica de conciencia de clase. En ese sentido, una regla siempre defendida fue no realizar trabajos de talleres en conflicto. Lo que nos llevó incluso a una provocación de parte de la lista Bordó-PTS en algún momento (cierres de Donnelley, WorldColor), que llegaron a reclamar sobre la base de nuestra solidaridad un paro total de la planta y rechazaron una campaña de cara al conjunto del gremio. Mientras tanto, a la Verde, que carnereaba, se negaron a reclamarle la solidaridad de hecho.


Otra característica es el constante estado de movilización del taller, la disposición a defender sus derechos. Hemos participado activamente en todos los paros convocados por las centrales obreras. Paramos y nos movilizamos tras el asesinato de Mariano Ferreyra y en convocatorias de la Coordinadora Sindical Clasista (CSC) y de la Naranja. Nuestra presencia fue masiva en las asambleas generales del gremio. Siempre denunciamos el carácter de trámite administrativo que le asigna la Verde a esa instancia. Durante el paro de gremio, en ocasión del conflicto de AGR, participamos en los piquetes persuasivos y logramos parar varias fábricas desde afuera, contracara de la directiva que avaló el carnereaje.


El triunfo en Morvillo muestra las enormes reservas de lucha que anidan en la base del movimiento obrero para enfrentar esta etapa. Lejos de cualquier conservadurismo, la clase obrera defiende el programa y los métodos del clasismo allí donde éste echa raíces. Aporta, a su vez, un nuevo impulso al desarrollo de la Lista Naranja en todo el gremio con el objetivo de recuperar el sindicato para los trabajadores.


Programas y métodos


La diferencia del clasismo con la burocracia es programática. Y también de métodos. El clasismo es independiente del Estado capitalista, no transa con las patronales, enfrenta los despidos, defiende el salario y las condiciones de trabajo con los métodos que permitan desenvolver las tendencias de lucha de la clase obrera. La burocracia garantiza la gobernabilidad -o sea, deja pasar el ajuste. El Sindicato Gráfico, en la Corriente Federal y ahora aliado de Pignanelli y Moyano (FSMN), no mueve un dedo para enfrentar el ajuste en el gremio frente a un ataque brutal de las patronales. 


Convocatoria de acreedores y ajuste


En esta etapa se vienen batallas duras para el movimiento obrero. La patronal de Morvillo anunció el pago del salario de septiembre en dos tramos (70 y 30%). Esto en el marco de la convocatoria de acreedores, de una constante puja por flexibilizar las condiciones de trabajo de la planta (intentos de operar las máquinas con menos personal, oferta de retiros voluntarios) y un recorte pronunciado de horas extras.


Para pagar en cuotas argumenta problemas con la cadena de pagos, el costo del papel en dólares, la variación del dólar, entre otros factores propios de la crisis capitalista en curso. Además, el pago de la primera cuota de la convocatoria este mes. Recordemos que las convocatorias son para cerrar las empresas (World-Color) o para sanearlas y hacer un gran negocio. La planta de Avellaneda se inscribe en la segunda opción. 


La asamblea general convocada para evaluar la situación resolvió rechazar la modalidad de pago en los términos del acta de la reunión (la Interna rechazó la forma de pago y se reservó derechos de acción administrativa, legal y gremial), presentar una denuncia en la Secretaría de Trabajo, y asambleas diarias desde el día de cobro. El 25 el paro fue total.

La elección plebiscitaria de Morvillo hay que valorarla en el contexto de una crisis que pretende ser descargada sobre nuestras espaldas. Más que nunca, los sectores clasistas, antiburocráticos y combativos debemos impulsar la lucha política por derrotar en las calles el ajuste.

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