11/04/2020

Muere atropellado un joven trabajador de PedidosYa en Rosario

Otra víctima de la flexibilidad laboral
UJS Rosario

En la noche del viernes 10 de abril, murió atropellado Emma Riosendaulv Joncka de 23 años, mientras trabajaba para PedidosYa haciendo un delivery. Fue embestido a las 23 horas por un colectivo en la intersección de Avenida Francia y Cerrito, falleciendo en el acto.


En medio de la cuarentena, sus amigos vienen expresando su reclamo de justicia.


La juventud rosarina y el trabajo precario


Joncka había venido a estudiar a Rosario desde Haití, como parte de una población migrante muy numerosa de la ciudad y que vemos asiduamente trabajando en las labores más precarizadas.


Rosario es una de las ciudades con mayor desempleo del país y la juventud estudiosa subsiste con trabajos ligados en gran parte al comercio y a la gastronomía, ya sea como repartidores, mozos, bacheros o atendiendo en cadenas de comida rápida. El siniestro que se cobró la vida de este joven podría haber golpeado de una u otra forma a cualquiera de los miles y miles que trabajan en estas condiciones de extrema precariedad para poder estudiar.


No estamos en presencia de un “accidente” cuando lo sucedido es la consecuencia de la falta de cualquier tipo de regulación, en la que las empresas aumentan su lucro mientras el Estado mira para otro lado. Pedaleando o moviéndose rápido es como los repartidores aumentan la productividad para sumar pedidos que a destajo van sumando para hacerse con un salario.


No debe dejar de verse que Emma Joncka estaba trabajando a altas horas de la noche, porque en Rosario no se puso ningún límite a la actividad comercial nocturna -que obviamente no responde a ninguna emergencia ni esencialidad. El intendente Pablo Javkin y el concejo municipal han dado vía libre a la superexplotación de la actividad de delivery durante la cuarentena, dando continuidad a lo que sucede normalmente.


¡Regulación de la actividad ya! Convenio colectivo y salario


En el marco de la cuarentena, la provisión de barbijos y otros elementos de higiene quedó en manos de cada trabajador, cuya actividad se considera esencial pero no es materia de legislación ni de ningún tipo de cuidado. Mientras aumentan los precios de la comida y deben abonarse alquileres (en las pensiones no se suspenden los desalojos) y servicios, aumenta la presión para trabajar lo máximo posible. Lo que empalma con la voracidad patronal que no quiere que se interrumpan las ventas.




A la negligencia en materia de protección, se suma la ausencia de un convenio colectivo de trabajo y de un salario que marque un límite a la explotación patronal. Ya se produjeron manifestaciones de protesta en Rosario de parte de repartidores que son hostigados por la policía de la cuarentena pero están completamente indefensos mientras circulan por una ciudad semivacía de noche. Sin sueldo, obra social ni ART, estos trabajadores quedan librados a su suerte,  en jornadas de 10 o 12 horas, yendo de un lado para otro lo más rápido posible y mirando el celular mientras pedalean, para ver donde los manda la “app”.


Vamos por una gran campaña en la juventud para que se reconozcan nuestros derechos


La juventud necesita organizarse contra estos atropellos que buscan que la crisis la paguen los trabajadores.


Con vídeos, carteles y petitorios, para reagrupar nuestros reclamos y exigir a los gobiernos que den una respuesta frente a la superexplotación patronal. Y el 22, apoyando y sumándonos al paro de las y los trabajadores de reparto.


Hacemos responsable a PedidosYa y al Estado. ¡Basta de precarización laboral! Justicia por Emma Joncka

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