29/05/1998 | 586

Mueren 6 obreros de la construcción

«El sistema de freno no se activó, el de paracaídas que funciona hasta cuando hay falla de corriente tampoco, fallaron al mismo tiempo dos o tres sistemas en forma increíble, y esto se investiga, explicó el comisario inspector Alejandro Di Nunzio» (La Razón, 20/5).


De esta manera, la semana pasada perdieron la vida 6 trabajadores de la construcción, en una obra de Avda. Córdoba y Alem, provocando una gran conmoción.


Lo que nadie dijo es que esas 6 muertes son la ‘cuota diaria’ de trabajadores fallecidos por accidentes de trabajo en la Argentina. Las estadísticas oficiales indican que hay más de 1.000 muertes por año debidas a accidentes de trabajo, proporcionalmente 5 veces más que las que se producen en EE.UU. Esto significa que al menos el 80% de esas muertes, 800 vidas por año, podrían haberse evitado, no son obra de la fatalidad sino de un hecho más simple: las patronales no ponen un peso en seguridad laboral, en reparar los equipos, en contar con maquinaria segura y con dispositivos de seguridad controlados.


Esto explica por qué fallaron los tres dispositivos de seguridad del montacargas. Por eso, también, apenas se produjo el accidente, la patronal intentó hacer pasar como causa de la caída del montacarga un supuesto sobrepeso, con lo que la responsabilidad del accidente sería de los propios trabajadores. La Nación (21/5) insistió con esa mentira, a pesar de las declaraciones del comisario inspector del día anterior («los investigadores parecen reafirmar la hipótesis de que la caída del elevador fue motivada por un exceso de carga y no por un desperfecto en el sistema eléctrico de la máquina»). Pero como el montacarga puede llevar hasta 2.500 kilos y los trabajadores fallecidos transportaban paneles de yeso, la supuesta culpabilidad de los trabajadores es un claro encubrimiento criminal de la patronal y de La Nación.


Accidentes en ascenso


Dos años atrás, con el apoyo de la CGT, entonces comandada por el secretario general de la Uocra, Gerardo Martínez, nacieron las ART, encargadas de asegurar los accidentes y controlar la seguridad laboral en fábricas, obras y oficinas.


«La ley estableció que la contratación de este seguro exime a los empleadores de toda responsabilidad civil frente a sus trabajadores y familiares» (Clarín, 21/5). Y como el costo de ese seguro es del 1,4% del salario, por una cifra irrisoria de 7 u 8 pesos por mes las patronales quedaron a salvo de toda responsabilidad por los accidentes laborales.


Las propias ART reconocen que «las empresas no han invertido en las mejoras de seguridad laboral. En parte, porque el aliciente para que lo hagan es prácticamente inexistente. El seguro laboral tiene una tarifa baja y es muy poco lo que podrían ahorrar en los costos si invirtieran en mejorar la seguridad», reconoce Clarín (21/5).


Además, el aumento de los accidentes se produce por los elevados ritmos de trabajo, la prolongación de las jornadas laborales, todo eso consentido en los convenios de trabajo que firma la burocracia, a espaldas de los trabajadores.


Mientras tanto, «las esposas e hijos de los fallecidos recibirán un pago mensual que podrá rondar los 100/150 pesos por mes» y «los familiares de los solteros directamente no recibirán nada, aunque sean sostén de sus padres, porque la ley no previó ningún resarcimiento para los que no tienen esposa e hijos» (Clarín, 21/5).


Esta es la ley que la Uocra y la CGT apoyaron y votaron en el Congreso a través de los ‘diputados sindicales’.


Por eso, la reivindicación más elemental es el juicio y castigo a las patronales que lucran con la vida de los trabajadores.


Anulación de la ley de riesgos del trabajo.


Por una ley de accidentes laborales elaborada por los trabajadores.

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