25/11/2020 | 1610
SINDICALES

Municipales se manifestaron en el Obelisco por “salarios decentes”

Se necesita un congreso de delegados de base de la CTM para luchar por un salario mínimo de $50.000

La Confederación de Trabajadores Municipales (CTM) realizó una caravana desde Avellaneda hasta el Obelisco. Los trabajadores denunciaron las contrataciones precarias y los salarios de indigencia que abarcan a los más de 2.200 municipios del país.

«Cholo» García, secretario general de la CTM y de la Fesimubo (Federación de Sindicatos Municipales Bonaerenses) dejó en claro cuál es la estrategia de la dirección sindical: la creación, vía decreto, de un Consejo Nacional del Empleo Municipal Decente para establecer un piso salarial mínimo.

La dirección sindical no le puso un monto al reclamo salarial ni mencionó un plan de lucha para dar continuidad al mismo.

El Estado patrón: indigencia y precariedad

El salario municipal está por debajo de la línea de indigencia, hoy en 20.710 pesos.

“Estamos cobrando salarios de 20 mil pesos; en Jujuy, el básico es de 4 mil pesos; La Rioja y Formosa tienen sueldos conformados de 14 mil pesos; en provincia de Buenos Aires, Merlo tiene un básico de 8 mil pesos y el sueldo conformado de un trabajador de 30 años de antigüedad no gana ni 27 mil pesos”, citó García.

Las “bonificaciones” y “premios a la productividad” son recursos recurrentes para pagar en negro parte del salario. Hay que tener presente que los municipales están excluidos de la Ley 24.013, que fija el Salario Mínimo Vital y Móvil.

La precarización es en toda la línea. Abundan los diferentes mecanismos de contratación precaria como cooperativista, becarios, temporarios. Según García, entre el 70 y 80% de los municipales tienen contratos basura.

Bajo la pandemia, los municipales no quedaron exentos de los despidos, a pesar del DNU que los prohíbe. El caso más emblemático tal vez sea el de Avellaneda. El intendente Jorge Ferraresi, recientemente nombrado ministro nacional de Desarrollo Territorial y Hábitat, campeón de los contratos basura en el distrito, despidió a docentes municipales y serenos de la Unidad Ejecutora de Viviendas en plena cuarentena.

Hubo despidos en La Plata, Ciudad de Buenos Aires, San Isidro, Santa Elena en Entre Ríos, Florentino Ameghino, Córdoba, Villa María, entre otros distritos.

El Consejo y el salario “decente”: una larga historia

“Es un proyecto que se lo presentamos a Néstor Kirchner el 20 de octubre de 2010 y lamentablemente siete días después falleció”, explica García. Al dirigente municipal se les escapa que, ese 20 de octubre, Kirchner estaba operando para despegarse políticamente del crimen de nuestro compañero Mariano Ferreyra, asesinado por una patota de la burocracia ferroviaria. “El ejemplo del sindicalismo que construye”, según CFK.

Pasaron diez años y los municipales siguen hundidos en la indigencia y precariedad y sin paritarias nacionales.

García explicó que en el marco de la Ley 14.656 de Negociación Colectiva en la provincia de Buenos Aires, sancionada en 2014, dicho Consejo fue creado pero nunca convocado.

“No lo convocó María Eugenia Vidal por una cuestión ideológica, pero este es nuestro gobierno y por eso le estamos pidiendo que convoque al Consejo provincial y nacional y ver qué pasa con los trabajadores municipales, que son los excluidos del sistema”. El gobernador aún no dio señales de avanzar en ese sentido. La “cuestión ideológica” del nacionalismo burgués hace agua frente a los acreedores internacionales.

Un problema político

García no esconde su adhesión al oficialismo. “Se lo pedimos a nuestro presidente de nuestro gobierno, que votamos y defendemos, y por eso mismo insistimos que ponga en marcha el Consejo Nacional para que se establezca un piso salarial municipal a nivel nacional que garantice el acceso a un salario digno”, explicó frente al Obelisco.

Sin embargo, en un reportaje aclara que el mensaje de la movilización es para los intendentes, a quienes apunta con su discurso.

“Hemos militado para sacarnos el neoliberalismo de encima, pero estamos cansados de ver a los intendentes sacarse fotos con el Presidente, mientras que los muertos los seguimos poniendo nosotros, con salarios que en muchos casos no llegan ni a la indigencia”, afirmó.

“A mí me molesta, como peronista, que los intendentes de nuestro espacio son los que menos cumplen con los trabajadores. Cuando se encuentran, se olvidan de donde vienen”.

García limita en los jefes comunales la responsabilidad individual, a sabiendas de que el desarrollo de su denuncia debería extraer una conclusión elemental: los intendentes son responsables porque son los representantes políticos distritales de un régimen social que solo puede reproducirse hundiendo en la miseria a las masas. La denuncia vale para el Presidente, legisladores, gobernadores. La responsabilidad principal recae siempre en la fuerza que gobierna.

La independencia política es condición fundamental para llevar adelante de forma consecuente la lucha de los municipales.

Apoyar a un gobierno que recorta jubilaciones, termina con el IFE, anuncia tarifazos, impone paritarias muy por debajo de la inflación, desaloja las ocupaciones de tierra defendiendo los negocios privados para countries, es incompatible con la defensa consecuente de los intereses de los trabajadores.

Los trabajadores municipales deben impulsar un debate en los lugares de trabajo. Se impone la realización de asambleas en todas las dependencias del país sin distinción de afiliación para deliberar y resolver un plan de lucha por el salario y por condiciones de trabajo dignas. Hay que discutir la convocatoria a un congreso de delegados de base, surgidos de estas asambleas, para unificar el debate en un plano nacional y resolver medidas de acción que abarquen a todos los municipales del país. Ningún municipal puede estar por debajo de línea de la pobreza, hoy en 50.000 pesos.

Hay que enfrentar a un régimen semicolonial, rendido a las condiciones que le impone el FMI. Para eso se impone desplegar toda la capacidad de lucha y organización.

La Coordinadora Sindical Clasista del Partido Obrero apoya incondicionalmente el reclamo de los trabajadores.