15/01/2015 | 1347

Necesitamos un plan de lucha unificado


Las patronales frutícolas del Valle de Río Negro y Neuquén, nucleadas en la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (Cafi), pretenden maniatar las paritarias de los trabajadores de la fruta y del frío. Amparándose en la caída de la demanda rusa, las ‘altas' retenciones y el ‘atraso cambiario', las patronales han sujeto cualquier oferta salarial para los trabajadores a las concesiones que le haga el gobierno nacional. 


 


La Cafi reclama una nueva devaluación del peso para «ganar competitividad» -pretenden desvalorizar aún más el salario de los trabajadores. 


 


La burocracia del SOEFRNYN (sindicato de la fruta) ha votado en un plenario semiclandestino reclamar un aumento del 40% y un bono de fin de año de 3 mil pesos. Para un salario que ronda los 7 mil pesos en temporada, mientras la canasta familiar patagónica asciende a los 15 mil, el pedido quedó más que corto. Pero incluso la burocracia ya admitió que por menos del 40% cerraría. Los 3 mil pesos del bono, por otro lado, están por detrás de los 4 mil que conquistaron los obreros del hielo con la huelga de noviembre. 


 


La burocracia del SOEFRNYN reclama 60 días de trabajo en temporada, cuando siempre fueron 90 días. Y, mientras más se intensifica la jornada de trabajo en busca del «plus por productividad», antes se termina la temporada y más se deprecia el salario. El plus por «productividad» se ha revelado como un arma de la patronal contra salario obrero. 


 


Se «olvidaron» de reclamar el 40% por zona desfavorable y el pase a convenio de todos los trabajadores precarizados en las cooperativas truchas, que funcionan como tercerizadas de las grandes firmas del empaque. No incluyó el reclamo por los días de post temporada -en los que cada vez se trabaja menos días- ni la defensa de la jubilación, la que está siendo destruida, porque se ha pasado a contabilizar tres temporadas como un solo año de aporte previsional.


 


 


Paritarias del Hielo


 


Entre los trabajadores del Hielo, está fresca aún en la memoria la huelga de noviembre por el bono, una acción decidida, colectiva y unificada de los trabajadores. Pero la burocracia de STIHMPRA, que levantó en forma inconsulta el paro, dejó en la calle a los compañeros temporarios suspendidos en plena huelga y permitió los descuentos por días parados, fomentando la división y el temor a realizar nuevas medidas. 


 


Por eso, el camino a seguir en la paritaria lo marcan los compañeros de Kleppe, que han llevado impreso el mandato de su asamblea al plenario de delegados de todo el gremio: salario inicial de 16 mil pesos (12.700 de bolsillo), 40% por zona desfavorable, reducción de la jornada laboral a seis horas y jubilación a 55 años de edad por insalubridad sin modificación del salario, devolución de los días de paro. Junto con esto han planteado la necesidad de una asamblea general de todo el gremio, encargada de votar las medidas a realizarse y determinar la aceptación o no de la propuesta patronal. 


 


 


Qué hacer


 


Estamos en la temporada y urge generalizar lo de Kleppe. Organizar asambleas en todos los galpones y frigoríficos, votar los pliegos de demanda e impulsar un plan de lucha unificado. Es necesario buscar, por todas los medios, la unidad entre ambos sectores de trabajadores. Se trata de romper el chaleco de contención que representa la burocracia de ambos sindicatos. 


 

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