06/11/2021

Neuquén: sobre la carrera sanitaria en el sector salud

¿Cuál es la disputa entre ATE y Siprosapune?

Luego de varios meses de reuniones entre los sindicatos que agrupan a los profesionales de la salud de Neuquén y los enfermeros (Siprosapune y SEN respectivamente) con los funcionarios del área para impulsar un proyecto de ley de “carrera sanitaria”, el día que se trataba en comisión para el pase a sesión, con un paro y movilización de ATE a la Legislatura, terminó en que el diputado Mariano Mansilla del Frente de Todos, con el voto a favor del MPN y otros bloques, enviara dicho proyecto a archivo.

Esto provocó la respuesta de Siprosapune y SEN que se movilizaron y realizaron asambleas, lanzando el sindicato de profesionales un paro de cinco días a partir del lunes que viene. ¿Cuál sería la disputa entre distintos sindicatos para un sentido reclamo como es tener una “carrera sanitaria”?

Los convenios colectivos precarizadores

A inicios del 2018 ATE y UPCN firmaron un CCT para el sector salud que según sus dirigentes contiene una “carrera sanitaria”. El Título III de dicho convenio fue aprobado por la Legislatura mediante la Ley 3118 en tanto es una modificación de algunos artículos de dos leyes anteriores. Por un lado la Ley 2265 de fines de 1998, que es la ley general de remuneraciones de los dependientes del Estado provincial, y la Ley 2783 que en el año 2011 creó en un régimen de remuneraciones diferenciado para el personal de Salud, excluyéndolo en este aspecto de la ley general remunerativa.

Al aprobar el Título III del CCT mediante la Ley 3118 en mayo de 2018, en plena rebelión de la huelga docente de aquel año, se volvió a modificar la Ley 2265 y se anularon artículos de la Ley 2783. Es decir, los sindicatos sean ATE, UPCN, Siprosapune (profesionales) o SEN (enfermería), ha admitido que los Convenios o parte de ellos se aprueben por ley, como simples modificaciones a leyes anteriores.

La parte patronal, representada por el ministro de Salud de entonces, Ricardo Corradi Diez (un vaciador de clínicas y precarizador laboral), defendió y elogió ese CCT como “un nuevo momento en la salud pública neuquina” (sitio web del Ministerio de Salud de Neuquén, 18/5/2018) y lo consideró “un cambio de paradigma de las relaciones laborales” (powerpoint oficial).

Tribuna Estatal criticó en su momento el CCT porque introducía desde rebajas de los básicos, el aumento de la carga laboral y el trabajo precarizado, introdujo el concepto de “rendimiento óptimo” para los profesionales. Este último ahora reconocido por la propia burocracia de ATE como unítem con “efectos negativos” y que en su momento defendieron con uñas y dientes contra toda crítica.

En el capítulo dedicado a licencias y sanciones disciplinarias, gran parte del articulado reproduce lo estipulado en el EPECAPP, el viejo Estatuto del año 1958, que supuestamente el convenio venía a superar.
Admite la fijación de «servicios esenciales» en los cuales “en caso de medidas de fuerza sindicales” se deben fijar «planteles mínimos que nunca podrán superar al 50% del plantel básico de cada sector o servicio”. Obviamente en un hospital no se pueden parar ciertos servicios, pero fijar como plantel mínimo la mitad del plantel básico, cuando muchos de esos servicios funcionan con menos del plantel básico es cerrar toda posibilidad de la huelga en esos servicios.

Por eso, ante el descontento que podía generar en el sector hospitalario, la burocracia de ATE se aseguró una cláusula de cobro de “uso de Convenio” sobre cada trabajador/a de salud, estuviera o no afiliado. Por lo que la desafiliación, si la hubiere, no alterara la recaudación de la caja sindical.

Tres años después de aprobado el CCT de salud la histórica huelga de los “elefantes” de inicios de este año sacó a la luz la miseria salarial contenida en sus cláusulas, el trabajo cuasi a destajo y todos “los efectos negativos” para el personal que está en la primera línea de lucha contra la pandemia. En este marco, hay que analizar lo ocurrido estos días.

Los bloques patronales hacen su juego, las burocracias sindicales lo juegan

Todos reconocen que la Legislatura como tal no tiene facultades para aprobar o desaprobar, ni modificar, el Convenio Colectivo que firman las partes, sino solo su Título III, el que versa, y no es poco, sobre el Régimen escalafonario y remuneratorio del personal de salud. Entre cuyo artículado se encuentra lo que aparece como la “piedra de la discordia”: la dedicación exclusiva.

Los demás Títulos del CCT, no son considerados por la Legislatura. Por lo tanto, la disputa si bien se presenta como una diferencia sobre la “carrera sanitaria”, en gran parte está centrada en el adicional y las condiciones de cobro del ítem dedicación exclusiva. Este ítem, que está incluído en el convenio, es cuestionado por los sindicatos de profesionales y enfermería, pero sin atacar la cuestión de fondo.

Se trata de un ítem que al bloquear el uso del título profesional por fuera del sistema de salud coloca a profesionales y enfermeros en la necesidad de realizar extenuantes jornadas laborales que constituyen un esfuerzo extra que, además, es magramente remunerado.

Un CCT no debería haber incluido el ítem directamente, o bien haber fijado una remuneración bajo el concepto de horas extras por el tiempo laboral prestado más allá de la jornada normal. Es decir, no rebajar, como lo permite el CCT de salud, la definición y condiciones que fija la ya nefasta Ley de Contrato de Trabajo.
El CCT fija que el cobro de dicho adicional implica “diagramas horarios fijados según las necesidades del servicio” y otra serie de “disponibilidades” obligatorias, incluidas las guardias. Es decir, un régimen a destajo, a cambio de una suma fija que es insignificante comparada con un efectivo cobro de horas extras correspondientes.

Pero esto no se remedia como proponen los profesionales, implementando un sistema de castas para la realización de guardias, liberando a quienes tienen mayor antigüedad de la obligación de hacerlas, recargando laboralmente al sector de menor antigüedad para sostener un sistema basado en guardias de 12 o más horas que se realizan luego de la jornada normal, que no respetan el mínimo tiempo de descanso ante la falta de personal.

El proyecto llamado de “carrera sanitaria” de los profesionales, introduce una división entre asalariados de Salud: entre quienes poseen título de grado (los únicos que quedarían excluídos del Convenio de Salud) y quienes no. Pero también discrimina entre unos y otros títulos profesionales y de enfermería (auxiliares, tecnicaturas, licenciaturas universitarias o no, etc.). Y así como el Convenio firmado por ATE y UPCN mereció el elogio del MPN y su ministro, el proyecto de Siprosapune fué consensuado con las propias autoridades de Salud y los bloques del FdT, MPN y JxC.

La crisis surgida a partir del archivo ha producido un cruce de unos y otros bloques que hasta hace poco tiempo iban codo a codo. Y ha sacado a la luz uno de los coletazos de la histórica huelga del sector Salud de este año y las maniobras del gobierno a varias bandas.

Si bien el archivo lo motorizaron diputados del FdT (que además preside la comisión donde se trataba), Siprosapune acusa que el pase a archivo responde a la alianza del MPN con Quintriqueo de ATE: “en abril (Nota: plena huelga de los ‘elefantes’) se sacaron la foto comprometiéndose a debatir y acordar para la sanción de la ley. Vamos a reclamar a las autoridades políticas, en particular a las del Movimiento Popular Neuquino, que den explicaciones ante esta traición y cambio de postura” (Río Negro, 4/11).

Por su parte el jefe del bloque del MPN, Maximiliano Caparroz, dijo que “Cada uno interpretará qué fue lo que pasó con los partidos políticos, no sólo en el debate de esta carrera sanitaria sino en abril cuando muchos diputados fueron parte del conflicto e iban a alentarlo” (ídem).

Con lo cual es evidente que el bloque MPN-conducción de ATE sigue en pie, pero también explica el retaceo de sumarse a la huelga de parte de Siprosapune y SEN (la dirigencia de este sindicato fue repudiada en una movilización durante la huelga). Compraron la maniobra divisionista del gobierno.

Una salida

El reclamo de reapertura de la paritaria de Salud y todas las paritarias, con pliegos y paritarios de cada sector electos en asambleas por lugar de trabajo, es la salida para romper dos posiciones que solo disienten en lo superficial, pero que siguen sosteniendo la superexplotación en los hospitales, sin jornadas de trabajo reales, sin cobros de horas extras en sectores, con guardias obligatorias a cambio de chirolas, etc.

Por supuesto, esto implica una reinstalación del método con que se sostuvo la huelga y la preparación de la nueva huelga que pase por encima otra vez a la burocracia. Hoy las y los trabajadores de la Salud cuentan con aliados nuevos como son las seccionales recuperadas de ATEN para una lucha conjunta.

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