28/06/2001 | 712

Ningún «convenio de crisis»: Asamblea general de los aeronáuticos

A partir del concurso de acreedores pedido por la Sepi ninguno de los vuelos internacionales caídos se ha restituido ni se restituirá. Las rutas de cabotaje retomadas se explotan sin frecuencia, a un vuelo diario en lugar de cuatro -por ejemplo, a Mar del Plata-, con aviones enormes de 160 plazas mal utilizados. Esto porque no se han realquilado los aviones de menor porte que cubrían el servicio. Rosario y Santa Fe siguen interrumpidas. Es evidente la maniobra de compromiso para hacer figurar que la empresa vuela, pero sin ningán propósito de continuidad.


Por otro lado, los aviones salen mientras Repsol siga fiando combustible, una decisión política del monopolio español que hará aquello que convenga al cobro de su deuda.


El gobierno de Aznar ha insistido hasta el cansancio en que no pondrá capital para salvar una empresa «inviable», y el titular de la Sepi, Ferreras, se declaró «asombrado» de que se festeje la noticia de la convocatoria, cuando eso acerca simplemente el fin de la empresa. øA qué acuerdo con los acreedores puede llegar una empresa que no tiene capital operativo y cuyo Estado-patrón no tiene la voluntad política de ponerlo?


Es claro además que la Sepi ignoró la «intimación» del gobierno a volar todas las rutas. «Hace dos meses que Aerolíneas está casi paralizada, está volando a un cuarto de su frecuencia con una ocupación del 17%, la más baja de su historia» (Clarín, 23/6). De igual manera, ignorarán cualquier obstáculo judicial, declarándose simplemente insolventes.


El ministro de Hacienda español, C. Montoro, declaró que «no se van a girar más fondos… sin un plan concreto, se irá adelante con la convocatoria y la suspensión de pagos» (Clarín, 22/6).


La convocatoria es un puente hacia la alternativa de la quiebra y la reventa de las rutas. Pero también puede servir a la venta, que es otra variante del vaciamiento. Cualquier venta supone despidos masivos, reducción de salarios y desconocimiento de convenios y la asunción de deudas fiscales e impositivas por el gobierno argentino. En convocatoria de acreedores, por la Ley de Quiebras, dejan de regir los convenios colectivos, rige simplemente la Ley de Contrato de Trabajo y todo lo que esté por encima de ella cae automáticamente. Por supuesto, también se pueden habilitar despidos con indemnizaciones rebajadas. øPuede considerarse esto una salida?


Sin embargo, ahora los siete gremios han confluido en saludar la convocatoria y Cirielli planteó que se sentará a negociar «un convenio de crisis», que dejaría hecho un poroto al Plan Director. La alternativa de la renacionalización privatista, más lejana que antes con la compra de Lapa por Eurnekián, ha llevado al conjunto de las direcciones sindicales a un empantanamiento total. El apoyo político de Cirielli a la designación de Rodolfo Terragno como «negociador» frente a la Sepi -¡Terragno fue el primer privatizador de A.A.!-, es lo mismo que entrar en el arbitraje de la Bullrich.


El anuncio de levantamiento de la carpa de APA «si pagan los salarios» superaría el «gracias al presidente que cumple» de Maffei, con el que se levantó la Carpa Blanca. No hay ninguna perspectiva superadora para el movimiento.


Aun para el caso, negado por Cavallo y el gobierno, de una renacionalización para reprivatizar, hipótesis que han sostenido Terragno y hasta Dromi (revista Tres puntos), de lo que se habla es que el Estado argentino se coma las deudas, se proceda a despidos masivos y lo que quede, pase a manos de una compañía internacional que operaría rutas que no colisionen con sus propios intereses. La «aerolínea de bandera» y sus trabajadores van muertos por esta vía. Lo que se reprivatizaría, a un enorme costo para el Estado argentino, sería una línea residual.


Si la Sepi y el gobierno no mandan derecho a la quiebra a Aerolíneaes es por la inmensa crisis política de De la Rúa y Cavallo, por la combinación explosiva de esta gran lucha con la irrupción piquetera y el fracaso anticipado del megacanje. El propio gobierno español maniobra para no complicar en este cuadro sus otras inversiones en el país. Pero confundir las maniobras del gobierno para sortear la crisis con una salida para los trabajadores es un grave error.


Todo el conflicto de Aerolíneas debe ser replanteado. Han quedado atrás incluso las desmoralizantes y divisionistas actas de intención a favor del Plan Director. Aerolíneas está en convocatoria, casi no vuela; más que nunca hay que reunir la Asamblea General de todos los trabajadores aeronáticos para discutir una salida: la huelga general de toda la aeronavegación hasta conseguir la REESTATIZACION BAJO CONTROL DE LOS TRABAJADORES. Incautación de los activos financieros y bienes de las inversiones españolas para cubrir el pasivo y restituir el capital de la compañía. Ningán despido, ninguna rebaja salarial, ninguna alteración del co

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