21/10/2010 | 1151

Paraná Metal: «No firmamos nuestros propios despidos»

Luego del acta firmada en el Ministerio de Trabajo y del levantamiento del corte en la autopista, Miguel De Souza, presidente del grupo inversor que gerencia Paraná Metal, declaró que ese acuerdo es «precario» y planteó que la reapertura no tenía fecha.

En el acta se habían acordado que 600 trabajadores quedarán en la calle luego de un proceso de suspensiones; que los obreros de las contratistas y cooperativas quedarán en una relación aún más precaria; que la planta trabajará bajo una enorme flexibilidad laboral y que se avanzará en una rebaja salarial con el desconocimiento del laudo 29 y de los adicionales de empresa. También, una cláusula establece que los delegados de fábrica no podrán realizar ninguna acción que pueda parar la producción.

La patronal ahora está envalentonada por la aceptación sin condiciones de este acuerdo negrero de parte de la dirección de la UOM de Villa Constitución y ahora va por más.

Cristóbal López ahora supedita la vigencia del acuerdo firmado a exigencias que están por encima de este acuerdo negrero, como la recuperación de los clientes, la aprobación de la jueza del concurso y a que el sindicato garantice que no habrá ningún conflicto.

Cristóbal López valoró enormemente la aceptación de sus exigencias por parte de la directiva de Piccinini-Actis y también del opositor Pailón, pero todavía tiene que quebrar la resistencia de un sector de los trabajadores que fue el que heroicamente aguantó el corte de la autopista y que luego votó en contra del acta.

El balance del conflicto que hace el secretario adjunto de UOM de Villa Constitución, publicado en el Blog de la UOM, considera que el acuerdo es una «victoria» porque se reabriría la fábrica, aunque hayan quedado 600 trabajadores en la calle y quienes ingresen lo harán bajo una forma de polifuncionalidad extrema. Reivindica la intervención en el conflicto del gobierno K, que siempre defendió los intereses de su amigo Cristóbal López.

El balance deja en el olvido que los trabajadores habían votado una y mil veces «los 900 adentro» que en las asambleas y congresos se había planteado otra salida para defender todos los puestos de trabajo: la estatización. Se olvida de denunciar que la kirchnerista UOM nacional no hizo un paro ni de cinco minutos y que la UOM de Villa Constitución, dividida entre Piccinini y Pailón, paró una sola vez.

La patronal no ha concurrido a las últimas reuniones y tampoco se han desarrollado asambleas para la comprobación del cumplimiento de lo firmado. Cien de los 400 compañeros que participaron de la asamblea donde se levantó el conflicto denunciaron las intenciones y la parálisis de la propia dirección del gremio y señalaron: «no firmamos en una asamblea nuestros propios despidos». Entre ellos, está lo mejor del activismo que sostuvo el corte de la Ruta 9.

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