15/11/2002 | 729

«No podemos ser cómplices de un Censo diseñado por los colonizadores»

Esta es la posicion del Suteba La Matanza sobre el censo nacional

A las autoridades del Censo 2001:


Por la presente presento ante ustedes y por su intermedio a quien corresponda mi renuncia a participar en el Censo 2001 a realizarse los días 17 y 18 de noviembre del corriente año. Los motivos son los que a continuación planteo.


Acuerdo con el concepto de que el Censo es «la operación estadística más importante que realiza un país para lograr información confiable sobre el conjunto de la población y sus condiciones de vida». Los docentes hemos venido participando con responsabilidad en todos los censos de población que se han realizado. Sin embargo, en esta oportunidad, este Censo se da en el marco de una situación de absoluta inequidad y de abierto ataque al sueldo y a las condiciones de vida de los docentes y de todos los trabajadores. El diseño de este Censo, realizado en las oficinas del Banco Mundial, nada tiene que ver con la «información confiable» que requeriría encarar un proyecto de país independiente y con justicia social.


La cédula censal induce a una lectura parcializada y mentirosa de la realidad, donde en más de un caso se pone en primer plano lo irrelevante, se inquiere sobre aspectos que sólo atañen a la privacidad de la persona censada y carecen de valor científico, en tanto se ocultan los aspectos más lacerantes que son los que justamente deberían atender ya las políticas públicas: por ejemplo, se considera ocupada a una persona que realice una actividad «para ayudar a un familiar en la obtención de un ingreso». Por ejemplo: hacer empanadas, pan o tortas fritas para que el marido las venda (Manual del censista, Pág. 48). De este modo, se oculta la realidad de la desocupación. No aparecen como datos a censar los miles de niños que antes de los 14 años constituyen en nuestro país una fuerza de trabajo superexplotada y es la otra cara de la desocupación. No aparecen como datos a censar los embarazos adolescentes ni los casos de maternidad en niñas de menos de 14 años.


Por lo antes expuesto, los docentes no podemos hacernos cómplices de un Censo diseñado para la recolonización de nuestra Patria. Lo que «tiene un costo muy alto para el país» no es sólo «planificar con cifras desactualizadas», sino planificar sin nuestra participación en el diseño que atañe a nuestro destino como Nación, porque cuando se planifica SIN nosotros, se planifica CONTRA nosotros.

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