Sindicales

6/4/2022

Nueva reunión del gobierno, la CGT y la UIA para contener los reclamos salariales

Tenemos que dar la lucha por paritarias sin techo y paritarios electos por los trabajadores.

El gobierno reunido con la CGT y la UIA. Imagen: edición de Prensa Obrera.

En la tarde de ayer el gobierno se reunió una vez más con la CGT y la Unión Industrial. Entre los objetivos aparecieron un posible adelantamiento de las paritarias y la creación de una canasta alimentaria de productos de “primera necesidad”, así como de la posibilidad de otorgar subsidios o prebendas a las Pymes. Los diarios y portales de noticias se apresuraron a presentar el hecho como una política para enfrentar la inflación, pero en realidad no es otra cosa que la continuación del plan oficial para maniatar los reclamos salariales y aceitar los mecanismos de contención social ante el avance de la licuación del poder adquisitivo.

En la reunión “tripartita” previa se habían tomado pocas definiciones, aunque la orientación era clara. Cómo se contienen los reclamos de los trabajadores frente a un cuadro inflacionario demencial. El adelantamiento de las paritarias no pasa de una maniobra, si se atiende que el gobierno busca imponer un techo a la orden de un 45% en un año donde el alza de precios se estima en no menos de un 60% y donde ya el acumulado del primer trimestre del año es de casi un 15%, aunque llega a casi el 18% en los alimentos. La preocupación del gobierno, la burocracia sindical y las patronales por la inflación no es cómo degrada las condiciones de vida de los trabajadores, sino que la misma no dispare la presión de las bases por paritarias genuinas para recomponer el salario y los ingresos.

Por el mismo sendero se anota la posibilidad de “crear una canasta alimenticia” con productos básicos. No es otra cosa que un refrito de toda la política oficial de precios, que ya se demostró inútil una vez tras otra. La insistencia del gobierno en su publicitaria “guerra contra la inflación” terminan de consagrar el panorama de una puesta en escena mientras el bolsillo popular se desangra día a día. Pero quizás lo más irónico sea que mientras hay 17,5 millones de personas bajo la pobreza, estamos ante el récord histórico de trabajadores ocupados en esta condición y el salario mínimo se desploma bajo la línea de indigencia, en la discusión se contempla la posibilidad de conformar “mesas de trabajo” para… ¡otorgarles prebendas a las Pymes!

En la próxima etapa, las negociaciones salariales serán un factor de tensión de la situación política, en medio de la explosión inflacionaria. Con ello, será central la lucha por la reapertura de las que cerraron por debajo de la inflación y por recomposiciones que lleven el mínimo a equiparar el costo de la canasta familiar, y por delegados paritarios electos en asambleas que discutan los mandatos. Naturalmente esto demanda chocar de lleno contra esta “remake” del pacto social bajo el que asumió este gobierno, y que está al servicio de garantizar las metas leoninas del acuerdo con el FMI.