Sindicales

2/9/2004|866

¡Ocupar! ¡Resistir! ¡Producir!

Estas fueron las tres palabras que me impactaron cuando las escuché de boca de los obreros de Gatic en el Encuentro del día 20 de agosto en el Hotel Bauen. Sentí una inmensa alegría al reencontrarme con abogados que están en la vere­da en que deben estar: Junto a las luchas populares!, Junto a los tra­bajadores!


Brevemente trataré de explicar lo inexplicable, es decir, la actua­ción de la Justicia, que -sin lugar a dudas- responde a los intereses de su clase.


Estas son las contradicciones que pude encontrar: 1) la jueza re­conoce que existe el delito de usur­pación cuatro meses después de que se lo denunciara; 2) no tiene en cuenta que no se respetó la obliga­toria intervención del Ministerio de


Trabajo para conciliar las partes y destrabar el conflicto; 3) desconoce que este conflicto es de índole labo­ral y no penal; o sea, criminaliza el reclamo que, con justo derecho, mantienen los trabajadores de Ga­tic; 4) desconoce que los trabajado­res -aun los que desconocen las le­yes-, saben que si abandonan sus puestos de trabajo pueden ser des­pedidos con justa causa. Por todo ello decide que los obreros son “de­lincuentes” que tienen la “audacia” de reclamar por los salarios que les deben y evitar que se “autoborren” las maquinarias. Para la Justicia son “usurpadores*. En privado reco­noce que los trabajadores “tienen ra­zón”, pero... “marchen presos”.