03/10/1996 | 513

¡PA-RI-TA-RIAS, YA!

Delegados electos por la base

El gobierno ya ha decidido liquidar Ion convenios colectivos de trabajo y, por a tanto, el derecho a la negociación colectiva. Ya ha hecho un largo recorrido por este camino, con las infinitas ‘modalidades’ de trabajo precario que ´disciplinadamente’ le votó el Congre­go en todos estos años.


Para acabar con los convenios ha elegido, al menos por ahora, el envío al parlamento de un proyecto de ley junto a otro que liquidará las indemnizacio­nes por despido El gobierno se propone ‘liberalizar’ el ‘mercado de traba­jo’. haciendo total abstracción de la total taita de libertad que rige en ese ‘mercado’, que va desde el poder des­pótico de los patronales dentro de la fábrica, donde cada movimiento tra­bajador es regulado, monitoreado y cro­nometrado, y que continua puertas afuera en la completa arbitrariedad quo tiene la patronal para contratar a los trabajadores, que carecen de otro medio de vida que no sea su fuerza de trabajo y que se encuentran acorrala­dos por la desocupación masiva El ‘mercado de trabajo Vs la cosa menos ‘libre’ que uno se pueda imaginar, esto porque los millones de hombres y mujeres obligados a trabajar para sobrevivir son enfrentados en ese ‘mercado’ por un puñado extremadamente reducido di monopolios, que para colmo se coaligan entre ellos cuando se trata de en­llantar a la clase obrara


El Congreso, la gran trampa


El hecho de que hayan elegido el Congreso para sacar estos proyectos, no quiere decir, ni mucho menos, me Menem o sus mandantes (el FMI, Clinton, los acreedores y los ´capitanes´ de la industria) que hayan renunciado a la vía del decreto. Quiere decir algo mucho más pérfido, que exigen a los partidos de la oposición y a los opositores dentro del PJ que den el ´quórum´ para ´debatir´ el asunto y, por sobre todo, que exigen a la CGT que abandone el método de la huelga y se adapte a la vía parlamentaria, dándole la espalda al reclamos popular a favor de profundizar la lucha.


El gobierno va al Congreso, no porque se encuentre a la ofensiva o porque haya recuperado la iniciática, sino porque cuenta con que la complicidad de la oposición y de la burocracia sindical le sirva para desviar la resistencia huelguística a sus planes, hacia la vía muerta del parlamento. Menem le toma la palabra al ´Cavallo´ Álvarez y también a Dear, al primero porque reclamaba el ´debate´, al segundo porque el jueves en la plaza vivó a la democracia. Para poner fin a la vía victoriosa de las huelgas,  Menem se declara dispuesto a jugar el juego ´democrático´, que es el que mejor le sirve ahora a ese fin y para imponer la ´flexibilidad laboral´.


Si los trabajadores nos sentamos a esperar las consecuencias del ´debate´ entre ´nuestros representantes´, estamos fritos. ´Nuestros representantes´ nos enchufaron con sus ´debates´ todas las privatizaciones y todas las ´flexibilidades´ que les exigieron sus verdades mandantes, los explotadores capitalistas. Si la huelga del 8 de agosto y la del 2G y 27 pasado, son usadas para llevarnos a la yin parlamenta­ria, su éxito extraordinario se va a convertir en fracaso. No será la primera vez que un ejército vence en el campo de batalla y es derrotado en el campo de la estrategia o la política.


Pero nosotros, los trabajadores no tenemos ninguna necesidad de dejar­nos atrapar por ‘nuestros legislado- res’ o por ‘nuestros burócratas’ No­sotros, luego de ocho años de menemismo, tenemos reivindicaciones extrema­damente importantes quo necesitamos que sean concretadas, para eso, tene­mos además el derecho a la negociación colectiva y tenemos sindicatos que tie­nen la obligación de hacerse cargo de nuestras reivindicaciones Si Menem y el Banco Mundial quieren suprimir los sindicatos y los convenios, entonces en lugar de esperar que la carrosa del parlamento nos lleve al cementerio, usemos esas organizaciones y esos de­recho» que nos quieren sacar pura plantear nuestras reivindicaciones y, de este modo, defender a los sindicatos y el derecho a la negociación colectiva


Camino se hace al andar


Nuestros salarios son los más bajos de la historia, luego de dos décadas de crecimiento constante de la explotación del trabajador, medida parcialmente por su mayor productividad desde 1991, se encuentran congelados Son de 400 a 500 pesos, en promedio, la tercera parte del costo de la canasta familiar, lo que quiere decir quo, desde 1970, cuan­do se estableció esa canasta, para una familia tipo, nuestro salario perdió el 66% de su poder adquisitivo En propor­ción inversa a todo esto, han aumentado exponencialmente las ganancias patro­nales


Necesitamos que se convoquen las pantanas que el gobierno quiere supri­mir y que va a lograr suprimir con el apoyo del Congreso, para reivindicar la reposición del poder adquisitivo del sa­lario mínimo, al nivel del costo de la canasta familiar, que es de 1200 pesos.


Las jubilaciones son nuestro solano diferido, hoy en 160 pesos por mes No representan ni siquiera el 82% del sala­rio promedio de 400 ó 500 pesos, esto porque Cavallo las congeló en abril de 1991 y porque una ley las condiciona ahora a las partidas que so voten en el presupuesto anual Pero no podemos trabajar con la perspectiva de jubilar­nos por 160 pesos.


Necesitamos pantanas para reivin­dicar que las jubilaciones sean el 82% móvil del solano vigente de los trabaja dores activos, el cual nunca debería ser inferior al costo de la canasta familiar


Pero no todos los trabajadores ‘gozamos’ de ese promedio salarial o del pago de una indemnización si nos despiden o del pago de las extras más allá de las odio horas de trabajo Toda una nueva ´modalidad’ de contratos de trabajo, establece salarios inferiores, en algunos casos de poco ‘más de 100 pesos, como las pasantías, establece jornadas do 12 ho­ras, autoriza el despido arbitrario; exi­me a los patrones do las cargas sociales, no reconoce las vacaciones


Necesitamos paritarias para abolir las ‘modalidades’ de superexplotación y de descalificación, que sirven a las patronales para inclinar hacia abajo to­das las condiciones de trabajo y de sala­rio del conjunto de los obreros.


Pero no nos basta trabajar, también necesitamos que se nos reconozca el de­recho al trabajo, es decir, la garantía de que vamos a poder mantener a nuestras familias aun mando loa patronea, quo monopolizan la decisión de crear pues­tos de trabajo, no sean capaces de hacer­lo


Es decir que se establezca un salario al desocupado, como un porcentaje del salario del trabajador ocupado, que en ningún caso sea inferior u los 500 pesos Pura esto también necesitamos ya las paritarias En lugar de destinar cerca de diez mil millones de dólares al año al pago de la deuda externa, que el Estado capitalista invierta en la creación de empleo, lo quo sólo podría ocurrir bajo una intensa presión de los trabajadores, imponiendo el seguro al parado en las paritarias y naturalmente el desconoci­miento de la deuda externa


Tenemos que discutir las condicio­nes de trabajo, desde la insalubridad que acorta nuestras vidas, hasta la poli- funcionalidad, que desconoce nuestras calificaciones técnicas No son los méto­dos de organización laboral vinculados a nuevos procesos tecnológicos los respon­sables de la polifuncionalidad, son los intereses patronales de no querer pagar nuestra calificación, e incluso exigiendo que esta calificación la paguemos de nuestros bolsillos, como lo plantea la ‘reforma educativa’ y la ‘privatiza­ción ’ de la enseñanza.


El músculo que no se ejercita, se atrofia, los derechos que se dejan caer, se pierden


La burocracia sindical, sin embargo, se encuentra empeñada en impedir el reclamo de las pontanas Quiere decir que quiere la vía mortal del parlamento Pero si dejamos que este decida, esta­mos acabada*


¿Somos debiluchos?


Es lo que plantea nada menos que el MTA, el cual se supone constituye el ala ‘combativa’ de la CGT En su pu­blicación “Compañero Trabajador», de agosto, cuestiona «la validez estraté­gica de la renovación de los conve­nios colectivos de trabajo» y dice que “el éxito sindical hoy radica tal vez no en la obtención de nuevas conquistas sino en evitar que se le destruyan las conquistas que pudieron sobrevivir” Justifica esta posición en la “debilidad’’ del movi­miento obrero y en la «división do su cúpula”. «No se puede hablar nostálgicamente de la importancia del convenio colectivo…» Para el MTA, el convenio es una conquista perdida aún antes de que Menem la liquide con la ayuda del Congreso.


Pero la única verdad es que las dos últimas huelgas generalas, acabaron con el mito de la ‘debilidad’ del movi­miento obrero, la cual nunca fue otra cosa que la miserable traición de sus dirigentes, el completo fracaso de su política de conciliación de clases y la flagrante inactualidad de su posición de que el desarrollo del capitalismo crea trabajo. El movimiento obrero sólo pue­de debilitarse, ahora, si deja pasar la oportunidad, si no aprovecha este mo­mento de ascenso y de conjunción de voluntades para acabar con el menemismo Para eso hay que poner en marcha una ofensiva en toda la línea, reclaman­do las paritarias, convocando asam­bleas y congresos para confeccionar los pliegos de reclamos y ejercitando el de­recho a negociar con las patronales como la mejor forma de combatir la intención de acabar con ese derecho


Nos preguntamos como el MTA pue­de hablar de la imposibilidad de ‘nue­vas conquistas’ cuando la más elemen­tal de las reivindicaciones do sería más que la reivindicación de conquistas per­didas. Paro lo concreto e» esto O PARI­TARIAS YA, PARA IMPONER LOS RECLAMOS DE LAS HUELGAS DEL 8 DE AGOSTO Y DEL 26 Y 27 PASADOS; O ‘GRAN DBRATE NA­CIONAL´ EN EL CONGRESO, PARA QUE LA MAYORIA DE TUR­NO, CON EL QUORUM DE LA MI­NORIA DE TURNO, NOS DESTRO­CEN EL ULTIMO DE LOS DERE­CHOS DE IA CLASE OBRERA.

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