Sindicales

30/3/2021

lucha salarial

Parazo nacional de obreros vitivinícolas

Comenzó con alto acatamiento en todo el país.

Desde las 0 hora del día martes arrancó el paro nacional de trabajadores vitivinícolas de toda la provincia. Este tuvo un carácter activo con concentraciones en las puertas de todos los establecimientos bodegueros hasta horas del mediodía, garantizando que la patronal no boicoteara la jornada.

Este escenario se vivió en todas las plazas fuertes de la industria del vino, los piquetes en San Juan, Mendoza y los salteños valles calchaquíes marcaron la tenacidad de los obreros en la medida de fuerza.

El conflicto estalla en momentos que las patronales bodegueras ofrecen un aumento del 30% que no recupera la pérdida por la inflación del 2020 y deja en muy malas condiciones para el 2021 que también apunta a una inflación por arriba del 50%. Esto en un marco de una enorme precarización donde trabajadores de las bodegas cobran en promedio $ 23 mil al mes y los cosechadores menos de $20 mil, como se ve por debajo de la línea de pobreza, hoy en $54.000.

El reclamo deja expuesto que la patronal está pagando un monto aproximado a un plan social como es para la mayoría de los obreros de finca, como máximo el salario de un obrero de bodega de la categoría más alta queda a la mitad del nivel de pobreza. Sin contar que la inmensa mayoría de los trabajadores está precarizada o trabajan directamente en negro.

La demanda central es un aumento del 100% que llevaría un salario testigo a los $56 mil.

Mendoza

El paro fue arrancado por una fuerte presión de la base de los obreros mendocinos que viene impulsando autoconvocatorias y movilizaciones. Estos significan el 70% de la producción nacional.

La medida convocada por 48 horas viene siendo preparada por importante movilizaciones organizadas desde la base; que incluyeron plenarios de delegados y activistas que le impusieron a la conducción del sindicato un llamado al paro por mejoras inmediatas en las condiciones de trabajo y aumentos salariales. Esta situación ha creado una fisura entre las direcciones burocráticas de los Soeva (Sindicatos Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines) .

Un rasgo distintivo es que hasta las fincas pararon en Mendoza, es decir los obreros no industriales de la rama, que a su vez son los más precarizados con un 80% de la fuerza laboral trabajando a destajo.

Del conflicto obrero al de los productores

La reacción obrera ha funcionado como un acicate del malestar de los pequeños productores, en su gran mayoría quebrados, que han visto con simpatía las medidas de fuerza. Se ha roto un histórico frente único entre la gran patronal exportadora y los productores más pequeños, dejando expuesto la falacia del “campo” como una unidad.

El histórico enfrentamiento entre los productores y bodegueros por imponer un precio a la producción de la uva se viene resolviendo a favor de las grandes bodegas que al manejar la parte industrial de la rama terminan imponiendo el precio y los métodos de pago (en cuotas o devolviendo parte de la uva vinificada).

No se nos escapa que los pequeños productores pretenden apoyarse en los obreros para reclamar una tajada de la renta extraordinaria por exportaciones de las grandes bodegas y exportadoras. Por esta razón es clave la independencia del plan de lucha colocando el salario, las condiciones de trabajo y el blanqueo de todos los trabajadores vitivinícolas por delante de cualquier otro reclamo.

Finalmente este sector no tiene salida en el cuadro actual de la estructura económica de nuestro país. Para darle una salida de fondo al estado de quiebra de la actividad primaria es necesario proceder a reformas profundas, como organizar la producción de acuerdo a satisfacer las necesidades sociales y la nacionalización del comercio exterior.

Unidad de los trabajadores para quebrar el ajuste patronal y de gobierno

El gran paro nacional de los obreros del vino profundiza la división patronal que se expresó en la fiesta nacional de la vendimia donde las patronales del vino se dividieron de acuerdo a su alineamiento con el gobierno nacional y la oposición patronal. Está en disputa el reparto de una renta extraordinaria del vino como consecuencia de la suba de los precios internacionales y la caída de los costos en moneda local.

La movilización, el piquete y la huelga son las herramientas con las que los obreros y obreras van a la disputa de esa renta para garantizar salarios que permitan vivir, condiciones adecuadas de trabajo y el blanqueo de todos los trabajadores precarizados y en negro.

Los obreros del vino son los primeros en ir a una huelga nacional contra los techos salariales al reclamar un aumento del 100% el triunfo. La tregua acordada por las burocracias, las patronales y el gobierno hace agua frente a la emergencia social del pueblo trabajador y el movimiento obrero en particular.

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