23/06/2021

Paritaria bancaria: luz verde a la flexibilización y a los despidos

Tribuna Bancaria

El anuncio de la actualización salarial del gremio bancario se da en un cuadro de inflación galopante donde las principales conducciones sindicales oficialistas se amoldan a las pretensiones del gobierno dejando al descubierto la irrisoria pauta inflacionaria oficial. Presentan un acuerdo salarial en cuotas no acumulativas, sin retroactivos y sin cláusula gatillo. El supuesto 45,1 % del que se jacta la bancaria, en principio, es en realidad un 43% ya que la suma de 2,1% percibida en enero corresponde conceptualmente al salario 2020 que se obtuvo como resultado de la actualización por la inflación de diciembre, pero que sin embargo no eleva la base de cálculo para la aplicación 2021.

El adelantamiento del 6%, previsto originalmente para agosto, a julio no hace otra cosa más que evidenciar la insuficiencia de la paritaria firmada en febrero que acataba el 29% impuesto por el gobierno. Por otra parte, el 7% previsto para agosto y octubre respectivamente eleva la cuenta solo de manera nominal para llegar a un “45,1” que no es tal puesto que se aplica de manera no acumulativa sobre un salario desfasado 6 meses en un cuadro inflacionario que acumula a junio el 48,8% interanual y se prevé alcance el 52% en 2021.

Los pormenores numéricos del acuerdo no son ninguna innovación ya que mantienen los mismos yeites que los últimos 4 años (no acumulable, sin retroactivos, sin cláusula gatillo y en cuotas), y representa una luz verde a las patronales bancarias para profundizar la pauperización de nuestras condiciones laborales que vienen desarrollando de la mano de cierre de sucursales y despidos. La conducción palazzista vuelve a salir al rescate de la credibilidad del gobierno nacional. Dato no menor es que esta actualización salarial se anuncia en las vísperas de la inauguración del congreso nacional bancario, sirviendo de adorno discursivo para los principales dirigentes de la actual conducción del sindicato y de los invitados “estelares” que suelen desfilar para estas fechas, entre ellas la presencia de Alberto Fernández y Axel Kicillof.

Lo más escandaloso de este acuerdo se presenta por el lado de la situación laboral de los trabajadores bancarios. Teniendo siempre presente la situación sanitaria en la que los bancarios venimos trabajando, con recintos que no cumplen las medidas sanitarias, con dotaciones de trabajo que no se dividen en esquema de equipos, y con contagios que se multiplican por decenas, debemos considerar también el cuadro de avanzada patronal que se está viviendo: proliferación de despidos bajo la modalidad de “retiros”, tercerizaciones, cierre de sucursales y sectores, exigencia de polifuncionalidad y pérdida de derechos adquiridos. Este escenario se da, además, en un contexto en el que los bancos continúan manteniendo siderales márgenes de rentabilidad con lo que no pueden justificar su accionar nocivo para con los trabajadores.

Sucesivas audiencias antes el ministerio de trabajo llevaron al sindicato a declarar una «estado de alerta» con un pliego de reivindicaciones sumamente extenso donde se podían leer demandas tales como pago de gastos de transporte, duplicación del personal de seguridad en los recintos, aplicación de normativas para teletrabajo y reintegro de gastos, cese inmediato del cierre de sucursales, y muchas otras exigencias que, a la luz de los resultados, fueron solamente un despliegue teatral para discutir una actualización salarial que resulte funcional al escenario electoral y al ajuste en marcha.

Aquella visita del jefe de gobierno español, más recordada por las repudiables declaraciones de AF que por su fin, se hizo en compañía de representantes de empresas como BBVA y Santander, para establecer los lineamientos de los bancos “a la europea”, es decir, sin trabajadores.

Ante este panorama sumamente complicado es fundamental tener claro que el árbol no debe tapar el bosque. La actualización salarial no es más que una rectificación del desacierto paritario suscrito en febrero. No enfrenta de ningún modo la avanzada patronal que vienen impulsando los bancos, con mayor crudeza, a lo largo de la pandemia. La omisión de todos estos temas, que surge con la sola lectura del acta salarial, evidencia que por fuera de lo económico no hay intención alguna de plantar cara a la lucha que es necesario desarrollar. En cambio, se abandona a su suerte a los trabajadores bancarios, delegando en las comisiones internas (en su mayoría integradas de manera total a la burocracia de La Bancaria) problemáticas que las patronales encaran organizadamente como conjunto.

Desde Tribuna Bancaria alentamos la defensa de una lucha sostenida y permanente para sostener las condiciones y puestos de trabajo. Solo la organización clasista de conjunto nos permitirá seguir adelante. Por la defensa de nuestro convenio colectivo de trabajo, enfrentemos el ajuste y al entreguismo sindical. Vamos por un Congreso del Frente de Izquierda Unidad que aúne las luchas en curso y quiebre el pacto social de la burocracia sindical con el régimen del FMI.

 

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