20/05/2010 | 1129
PARITARIAS: DESPUÉS DE LA ALIMENTACIÓN

Que ningún gremio quede abajo del 35% y doble aguinaldo junio

La idea de las paritarias-paseo capotó. Desde el 23% de los bancarios de Zanola en marzo y el 23,7% de Yasky y Baradel –que anualizado fue un 17% y resultó inferior aun en ciertas provincias–, parece haber transcurrido un siglo.

El aumento de la Alimentación –superior al 30% e impuesto por una huelga general en Córdoba que amenazaba extenderse a todo el país– ha cambiado el escenario de las paritarias. Incluso los huelguistas de Lía Bagley votaron en contra hasta el límite de sus posibilidades, pues el verdadero reclamo de las bases del gremio es un básico de 3.200 pesos, al que no se llega siquiera en marzo del año que viene, cuando el aumento firmado alcance un 35,2%. La paritaria cerró con una crisis de la burocracia a cinco bandas: la federación de Morán, Daer de Buenos Aires, Morcillo de Córdoba, Romero de Arroyito (el más quemado de todos) y todos ellos contra la emergencia de un activismo fabril combativo.

En el medio, quedó la paritaria de la UOM, que empezó pidiendo un 25% y firmó punta a punta un 26,6%; ello, en medio de la presión de bases que tuvo su pico en el plenario de delegados de la seccional Quilmes, donde se reclamó un 40% y plan de lucha. Los aceiteros firmaron por un 36%, y hoy está en huelga la aceitera Bunge en Ramallo por incumplimiento de ese convenio. En Chubut, se desenvuelve una huelga petrolera por aumento. Los azucareros de la Fotia impusieron un 37%.

Definitivamente, los topes que otrora Moyano impusiera sin mayores dificultades se han desplazado, cuestionados por las tendencias combativas del movimiento obrero, en varios gremios industriales. La patronal tuvo que echar lastre. Toda una política de regimentación de las paritarias a los topes oficiales está en cuestión. Moyano trató de desviar la atención con una ofensiva sobre los precios de los alimentos, pero lo suyo quedó en palabras. Los monopolios como Arcor, Unilever, Molinos o Kraft siguen remarcando, y entre ellos están cartelizados. Ni Moyano ni Moreno les abren los libros a los dueños de la industria de la alimentación, como a los de ninguna otra. Los únicos que golpearon a Arcor y a los demás son los trabajadores con su huelga salarial. La CGT, que quedó pintada en estas paritarias, ahora busca retomar la iniciativa en reuniones con la UIA. Busca refugio para una política de “estabilización” con los responsables de la desestabilización de la clase obrera. El papel de una central obrera es fijar un piso, convocar un paro por él y apoyar las paritarias de todos los gremios. Lo contrario de lo que ha hecho.

La paritaria de comercio abrió en medio de paros y piquetes, con un reclamo superior al 30%. Allí, como en la alimentación, se combinan dos factores explosivos adicionales a la inflación: la emergencia de un activismo combativo en los súper y las divisiones enormes de la burocracia sindical.

La formidable huelga docente neuquina está en la otra punta de la cuestión. Las miserables cifras de los aumentos en el Estado son la confesión de un ajuste por inflación en marcha, contra la educación y contra los salarios. Está planteada la reapertura del tema salarial para el segundo semestre del año en todos los sindicatos de base de la Ctera. En la universidad, certeramente la Conadu Histórica y cinco gremios de la otra Conadu han rechazado su 20% en cuotas, promoviendo también un movimiento de lucha.

La UTA (y, en consecuencia, el subte) y los ferroviarios tienen un problema a plazo fijo, porque han pateado la pelota para agosto con un aumento en negro del 20% que calmó los ánimos… hasta agosto. En telefónicos, la propia burocracia se ha unido en un planteo del 35%, ahora tendrán que explicar a los telefónicos sus detalles y cómo conseguirlo.

La tendencia de la clase obrera es a recuperar el salario frente al aumento de la canasta familiar y éste es el hecho más destacado de la situación política.

Una nueva etapa se abrió en las paritarias. Ningún gremio debe quedar por debajo del 35%, tampoco los que ya cerraron. Que se reabran la paritaria gráfica, de la UOM, de bancarios, de Ctera y de todos los gremios que firmaron por debajo del 35%. Los clásicos acuerdos de empresa posteriores a las paritarias no están mal, pero el punto fuerte para las asambleas fabriles es la reapertura de las paritarias y la exigencia de un doble aguinaldo para compensar las pérdidas.

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