17/06/2021
La Plata

Paro y caravana a la Gobernación de los Sutebas Multicolores

Para repudiar la medida criminal del gobernador Axel Kicillof de abrir la presencialidad total en las escuelas.

En el marco de una jornada de 48 horas de huelga, comenzada este miércoles 16, los Sutebas Multicolores de la provincia de Buenos Aires se movilizan este jueves a la gobernación para repudiar la medida criminal del gobernador Axel Kicillof de abrir la presencialidad completa y total de las escuelas, con índices epidemiológicos alarmantes que superan por lejos los 500 casos de contagios cada 14 días por 100 mil habitantes.

Las medidas se votaron por amplísima mayoría en un nutrido plenario provincial de los Sutebas Multicolores, convocado inmediatamente después de que Kicillof realizó los anuncios de que irresponsablemente se retornaba a la presencialidad sin condiciones, en medio del pico de la pandemia.

Las resoluciones de lucha también contemplan “retener servicios” a partir del viernes próximo, en resguardo de la salud y la vida de los docentes y de alumnas/os, y en demanda también de todos los recursos para sostener la continuidad pedagógica digitalmente. Las escuelas, los docentes y los alumnos requieren de equipos y wifi gratuito, de miles cargos docentes ultranecesarios, que desde hace casi dos años Kicillof tiene congelados y se niega a nombrar.

En el primer día en que el gobierno implementó esta medida irresponsable estalló el ajuste educativo en las narices de los funcionarios. En La Plata, capital de la provincia, las dos terceras partes de las escuelas no abrieron porque no había gas, no había elementos de higiene, no funcionaban los baños, había fallas eléctricas, luego de un año y medio de pandemia.

La profundización del plan de lucha multicolor es la respuesta a la profundización de un ajuste histórico en la educación pública.

Las especulaciones electorales por encima de la vida

Los medios han demostrado documentadamente cómo Kicillof truchó las estadísticas para justificar la apertura de los edificios escolares, y lo explican por el hecho de que el gobernador estaría preocupado porque el cierre de las aulas le estaría quitando votos.

En este clima, la ministra de Educación bonaerense, Agustina Avila, retrucó en los medios con denuncias contra la oposición derechista de Juntos por el Cambio, porque el macrismo festeja de pié las intempestivas medidas de Kicillof, al que consideran le han hecho morder el polvo. Pero no pudo retrucar todos los registros de la inmensa mayoría de los municipios que reconocen estar muy por encima del tope máximo permitido para abrir las aulas.

El “semáforo” de los 500 contagios que se procuró el gobierno es altísimo, y aún así Kicillof lo cruzó alevosamente en rojo. El gobernador “progresista” manipuló las cifras y mintió, porque ha asumido como propia la política del jefe de Gobierno derechista de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta.

Kicillof: no es la escuela, es tu política

El abrazo de Soledad Acuña y de Nicolás Trotta, ministros de Educación de CABA y de la Nación, respectivamente, en marzo pasado, ya había abierto una política conjunta del Frente de Todos y Juntos por el Cambio para imponer una presencialidad sin condiciones, que fue un factor clave para llegar al actual cuadro de crisis sanitaria.

Los sectores combativos de la docencia lo denunciaron y lo vienen enfrentando desde entonces. La presencialidad sin condiciones epidemiológicas y edilicias viene de la mano de la normalización de toda la actividad productiva y económica a costa de la salud y la vida de los trabajadores, en condiciones de completo abandono frente a la pandemia y las condiciones laborales, salariales y sociales la clase obrera y de las grandes masas.

En aras de profundizar el ajuste que permita honrar los compromisos con los bonistas y el FMI, y subsidiar a los capitalistas, en la provincia de Buenos Aires el gobierno peronista ha llevado a que el 50% de su población esté sumergida en la pobreza o la indigencia, a que la mitad de las víctimas fatales del Covid-19 sean de la provincia, a la imposición de paritarias a la baja en toda la administración pública, a que la mayoría de los bonaerenses siga sin vacunas, a que los hospitales estén vaciados, a la política de cerrar o privatizar las empresas estatales, como el Astillero Río Santiago.

La paridad electoral en las encuestas con la oposición derechista que preocupa a Kicillof es resultado de su política: un ajuste que supera creces al sufrido bajo el régimen macrista.

Para Baradel y toda la burocracia sindical, una razón de estado

La ministra Vila presentó la legitimidad de la bochornosa decisión de Kicillof y de ella misma en que “es un regreso cuidado a las aulas con protocolos consensuados entre los expertos y los gremios docentes” (La Nación, 16/06). Un pacto entre funcionarios y burócratas está muy lejos de ser algo que tenga el consenso popular. No obstante, uno de los principales asesores sanitarios de Kicillof, el médico Jorge Rachid, declaró públicamente en varios medios su desacuerdo por la magnitud de contagios y por las crudas temperaturas actuales, que permiten que el virus se reproduzca exponencialmente.

Lo que ya no desconcierta es el silencio de tumba de la burocracia sindical de Ctera y Suteba que, sin “consensuar con nadie”, el mismo día del anuncio, salió a respaldar al gobierno-patrón: “Frente al anuncio del gobierno provincial, del retorno a las clases presenciales en algunos Distritos de la Provincia que pasan a fase 3 ó 4 –dice el comunicado- desde el Suteba expresamos la imperiosa necesidad de que se planifique una presencialidad cuidada, organizada, que se retome gradualmente en el transcurso de la próxima semana, siempre en el marco del estricto cumplimiento de los protocolos”.

Como se verificó desde el primer día, la presencialidad defendida por Baradel, con 25.878 casos de coronavirus positivo y 648 muertes, además de criminal, no tuvo nada de cuidada.

El reclamo multicolor se abre paso

El mismo día del anuncio, en cambio, los sutebas multicolores sacaron un comunicado denunciando la acción ilegal y criminal de Kicillof, rechazaron la medida y anunciaron que responderían con un plan de lucha e inmediatamente convocaron a un plenario provincial en el que se debatió, se consensuó y se aprobó un paro de 48 horas los días 16 y 17 de junio, y una caravana sobre la gobernación para el día de hoy.

Las asambleas previas de los Sutebas combativos –al igual que el plenario- fueron muy masivas, y sus denuncias tuvieron amplia repercusión en los medios nacionales, y provinciales, escritos, radiales y televisivos.

Estas 48 horas de paro son el comienzo de un plan de acción con continuidad, hasta arrancar nuevamente la suspensión de la presencialidad ante los actuales niveles de expansión de la pandemia, y todos los recursos necesarios para garantizar una continuidad pedagógica bajo la modalidad virtual.

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