08/03/2007 | 982

Picolotti, como mosca a la miel


Romina Picolotti, secretaria de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable, aprende rápido.


 


Mucho hemos escrito sobre la mina Cerro Vanguardia SA, ubicada a 150 kilómetros de Puerto San Julián, en Santa Cruz, y propiedad de AngloGold Ashanti. Hemos hablado, también muchas veces, de la lucha vecinal por expulsarla, puesto que, según denuncian infinidad de peritajes técnicos independientes, después de unos cuantos años esa compañía británica se habrá llevado todo el oro –muy abundante– del subsuelo de la región, y dejará allí montañas de cianuro en las aguas, napas contaminadas, tierras inservibles para la agricultura, montañas de basura tóxica y la vida silvestre exterminada.


 


No tiene sentido volver sobre el tema sino, como se hace, continuar y desarrollar la organización y la lucha contra esos envenenadores.


 


Sí, en cambio, vale la pena destacar lo siguiente: la doctora Picolotti, a poco de asumir su cargo (esto es, de ser cooptada por el gobierno desde la Asamblea de Gualeguaychú, al "borocotizarla” como a los piquetruchos), ya acumula varias en su haber, pero la última supera todas las anteriores juntas.


 


La ex asambleísta, que ya no puede ni pisar Gualeguaychú, estuvo en la planta de Cerro Vanguardia y se deshizo en elogios hacia la empresa; además, trató de convencer a un grupo de vecinos sobre las bondades de la mina: “La evaluación de lo que he visto es muy positiva”, declaró luego (Tiempo, Santa Cruz, 28/2).


 


El elogio de Picolotti a los depredadores no es, por supuesto, gratuito.


 


Los ingleses de Cerro Vanguardia están asociados con la santacruceña Fomicruz (Fomento Minero de Santa Cruz), empresa provincial que cumple el papel que a nivel nacional tiene Enarsa. Y la calificación de “provincial”, admitimos, resulta muy relativa porque, aunque propiedad de la provincia, es un coto de la camarilla de Kirchner.


 


Fomicruz fue creada en 1998, bajo la gobernación Kirchner, precisamente con el objetivo de entregar las riquezas auríferas de la provincia a AngloGold. Y no es poco, porque Cerro Vanguardia constituye la principal riqueza minera de Santa Cruz. Se trata de un enorme yacimiento de oro y plata y, medidos internacionalmente, sus costos de explotación son menos que bajos.


 


AngloGold, accionista del pulpo De Beers, explotador de diamantes, y de las bancas Rotschild y Morgan, tiene el 92 por ciento del capital accionario de Cerro Vanguardia, y Fomicruz se quedó con el 7,5 por ciento.


 


Además, otra fuente de ganancias de la empresa surge de los dineros públicos, puesto que se la ha beneficiado con exenciones de impuestos patrimoniales, doble deducción de los gastos de exploración en el impuesto a las ganancias e ingresos de capitales libres de gravámenes, pues Cerro Vanguardia SA disfruta de una suerte de “extraterritorialidad” económica en todas las fases de la explotación.


 


Por lo demás, la empresa emplea apenas a 650 trabajadores, la mitad de los cuales están “tercerizados”; esto es, trabajan en negro.


 


El canon abonado por la empresa es de un ridículo 3 por ciento, pero se le reembolsa el 5 por ciento por embarcar sus exportaciones en puertos provinciales, de modo que se les debe pagar para que roben el oro. Por otra parte, exportan el mineral en bruto, sin valor agregado alguno. Esto sin hablar, reiteramos, de la destrucción del medio ambiente.


 


Como se ve, Picolotti aprende rápido: los negocios del patrón son sagrados. Y siempre caen algunas chirolas en la bolsa propia…

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