02/07/2020

Por la licencia inmediata para todo el personal de salud en grupos de riesgo

Que la desidia estatal no se lleva más trabajadores de la salud. Impulsemos el relevamiento en los distintos efectores.
Por Gustavo Cala Tribuna Municipal

A más de tres meses de vigencia de las normativas que indican el licenciamiento de los grupos de riesgo en los efectores de salud, son numerosos los casos de trabajadores a quienes se les negó o demoró dicho derecho bajo argumentos de lo más variados. Que una cuestión tan elemental para los trabajadores de la salud todavía esté irresuelta muestra a las claras la estrechez del pregonado “reforzamiento” del sistema sanitario. La dolorosa muerte de Julio Gutiérrez, enfermero asmático del Hospital Durand (CABA) que falleció por Covid-19 tras trabajar dos meses en contacto con el virus y obtener tardíamente su licencia, es un ejemplo de la tragedia en la que puede resultar la negligencia estatal.

 

Enfermería, el sector más golpeado

 

De los 14 decesos por coronavirus que se han dado entre trabajadores de la salud, Enfermería carga con la mayoría. Como Julio Gutiérrez, los enfermeros Silvio Cufré del Instituto Médico Brandsen (en la localidad homónima) y María Esther Ledesma del Hospital Gandulfo (Lomas de Zamora), ambos diabéticos, fallecieron luego de que no se les otorgara la licencia correspondiente. José Aguirre, enfermero del Hospital Rivadavia (CABA), murió mientras sus compañeros denuncian licencias no autorizadas, retaceo en la calidad y cantidad de Equipos de Protección Personal (EPP), así como la falta de rotación del personal. Son reclamos muy presentes en los obituarios de Enfermería, junto con los bajos salarios, el pluri-empleo, la falta de personal y la sobrecarga laboral. Como consecuencia del arrastre de estas precarias condiciones de trabajo, y de un promedio de edad elevado, según la Asociación de Licenciados en Enfermería, el 20% del sector tiene factores de riesgo.

 

El problema de fondo: la falta de personal

 

Uno de los síntomas de la falta de personal en Enfermería es la casi inexistente formación de cohortes en los servicios, lo que impediría su cierre ante contagios, a la vez que limitaría la exposición al virus. Por ejemplo, en la Ciudad de Buenos Aires, y en casi todo el país, la relación entre cantidad de enfermeros y médicos es prácticamente de 1 a 1, cuando debería ser de 3 a 1. Pero el problema de la falta de personal es generalizado y excede a Enfermería; por eso que es residentes o concurrentes las más de las veces cubren, con desgastantes jornadas laborales, vacíos de la atención.

 

Las incorporaciones de personal fueron, en líneas generales, moleculares respecto de las necesidades sanitarias, y en muchos casos se disfrazó como nuevo personal lo que fueron efectivizaciones de contratados y reemplazos de guardia. La política de los distintos gobiernos ante la pandemia viene siendo más bien la superexplotación laboral, por eso es que por regla general los nuevos puestos son transitorios y con una remuneración muy baja, para desalentar cambios de empleo y promover el multitrabajo. Es cierto que la escasez de personal especializado es irreparable en el corto plazo, como consecuencia de décadas de vaciamiento del sistema sanitario y del sistema educativo, pero de ningún modo justifica que no se otorguen todas las licencias correspondientes.

 

El Estado es responsable; impulsemos un relevamiento y acciones de lucha

 

Julio Gutiérrez o María Esther Ledesma no son héroes caídos en batalla, y menos cuando se trata de una batalla que, por sus factores de riesgo, no tenían que dar. Más que héroes son mártires de nuestra clase, víctimas de la desidia y la negligencia estatal. Sus partidas tienen responsables: los gobiernos que niegan o demoran las licencias, que subcontratan personal, que pagan sobreprecios por barbijos vencidos mientras escasean los EPP de calidad, que niegan la incorporación de Enfermería en las carreras profesionales de salud, que degradan a los profesionales de la salud con salarios de miseria y los condenan a la sobrecarga laboral, o que se niegan a la centralización del sistema sanitario.

 

Ante una disparada de casos, y una cuarentena que por lo alto se denomina como fase 1 pero por lo bajo mantiene abierta gran parte de la producción y el comercio, el riesgo es muy grande y el sistema sanitario se ve amenazado por el colapso. Desde Tribuna Municipal impulsamos un relevamiento para organizar el reclamo de las licencias por grupo de riesgo que todavía no fueron otorgadas, y llamamos a llevarlo adelante en los efectores de salud acompañado de acciones de lucha.

 

 

 

 

 

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