10/02/2005 | 886

Por la victoria de los obreros de Metrovías

Por Rita Chak

Los trabajadores del subterráneo han retomado la lucha en reclamo del aumento salarial. Es una consecuencia del fracaso de la llamada “paritaria salarial”, que se pactó en diciembre pasado. A partir del 18 de enero, en cuatro reuniones oficiales la patronal se negó, sin embargo, a considerar siquiera el reclamo salarial que se había presentado.


 


Desde diciembre ha habido un ambiente de agitación. Los trabajadores de la tercerizada de limpieza Taym, empresa “muleto” del negrero Roggio, comenzaron una movilización para lograr su pase al convenio de Metrovías y a la UTA, con el apoyo del Cuerpo de Delegados del Subte. La patronal, por su lado, tuvo que recular en la instalación de una expendedora de boletos, cuando se anunció un paro general en todas las líneas. En el ínterin, también una denuncia del Ente Unico Regulador de los Servicios Públicos, de la ciudad de Buenos Aires, colocó al concesionario, Benito Roggio, en el ojo de la tormenta política, al señalar la existencia de salidas de emergencia inoperantes, matafuegos descargados, cables a la vista, escaleras mecánicas rotas, molinetes fijos que impiden la evacuación en casos de emergencia… Los delegados denunciaron que se fisuró un riel, y que fue reparado precariamente. Una ratificación, en suma, de las decenas de denuncias elevadas por el cuerpo de delegados a todas las instancias de control y gobierno, acerca de las condiciones de inseguridad del material rodante e insalubridad en túneles e instalaciones, tanto para trabajadores como para usuarios.


 


Todo está vinculado. Una empresa que se forra los bolsillos con la recaudación y los subsidios del gobierno y no pone un peso en mantenimiento, seguridad, recomposición salarial y condiciones de trabajo de sus obreros. Un perfecto parásito, que lleva a pensar, claro, en Cromañón, en Río Turbio, en Lapa.


 


El plan de lucha comenzó con paros progresivos, a partir de las dos horas por turno. Las asambleas de líneas y talleres han votado no aceptar ninguna clase de conciliación obligatoria del Ministerio y el paro por tiempo indeterminado ante el primer despido. Los peones de limpieza de Taym se sumaron a la lucha.


 


En medio de la crisis política de la Ciudad de Buenos Aires, la huelga de los trabajadores de los subterráneos es una intervención obrera profunda en nombre de los intereses de los explotados.


 


La Agrupación Trabajadores de Metrovías, en el Polo Obrero, contribuyó con una profusa agitación en los túneles a favor de que las asambleas votaran un plan de acción para terminar con la bicicleta patronal.


 


 


“Tenemos que ganar”


(Uno boletero de la C)


 


–¿Cómo te parece que viene el conflicto?


Trabajador: –Creo que va para largo. Aparentemente será muy duro. De todos modos, estamos muy firmes. Sabemos que quizá tengamos que quedarnos muchas noches abajo, pero lo que está en juego va más allá del propio subte.


 


–¿A qué te referís?


–Es que nuestra lucha salarial es una referencia para todos los trabajadores. Tenemos que ganar.

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