05/03/2021

Por un aumento de emergencia de $15.000 a las jubilaciones, pensiones y PUAM

En la última semana se anunció la “actualización” de las jubilaciones. Tres puntos por debajo de la inflación. Lo tratan de disimular con el bono de $1.500, que deja afuera a todos los que ganan arriba de $30.000. Por otro lado, son dos bonos en tres meses, o sea $1.000 por mes, y además no va al haber, de manera que el próximo aumento parte del mínimo desvalorizado en los tres puntos.

Desmoralización, bronca, desánimo es lo que cunde entre los adultos mayores que tienen que tratar de sobrevivir con esa miseria.

El desfalco a las jubilaciones y demás prestaciones ha sido históricamente un recurso sistemático de todos los gobiernos desde hace décadas. Con la última ley del gobierno del Frente de Todos, esto se ha visto agravado, al desvincular los haberes de cualquier relación con la inflación real.

El hilo conductor para todos estos despojos es que todos estos gobiernos han sido pagadores seriales de la deuda externa. Para los acuerdos con los bonistas y para el próximo que se negocia con el FMI no hubo ni habrá grieta entre los partidos patronales, como pasó desde Alfonsín en adelante.

Las organizaciones de jubilados que nos hemos venido movilizando aún con las dificultades de la pandemia desde principios del año pasado hemos dejado claramente establecido nuestro programa de acción. Estamos por una jubilación mínima coincidente con la canasta básica del adulto mayor, actualizada automáticamente por la inflación o por el aumento general de los sueldos de los activos, lo que en cada caso resulte mayor. Para ello proponemos un conjunto de medidas: el no pago de la deuda externa, la reposición de aportes patronales rebajados desde Menem hasta acá, el fin del trabajo en negro, entre otras.

Desde ese horizonte programático, a los integrantes del Plenario de Trabajadores Jubilados no se nos escapa que aún estamos lejos, pese a las importantes convocatorias concretadas, de haber podido articular un movimiento masivo y de escala nacional. El método del frente único de organizaciones de lucha de los jubilados es el punto de partida y a eso apunta el carácter autoconvocado del movimiento nacional y de las convocatorias locales.

Cristina en su discurso-defensa en la causa del dólar futuro reconoció que “no podemos aumentarles a los jubilados porque estamos endeudados”. Sin entrar en el debate de por qué no nos aumentan cuando pagan los siderales intereses de las Leliqs (con los cuales Alberto había prometido aumentarnos), lo cierto es que contradijo al Presidente que en su apertura de sesiones se refirió a los “aumentos” otorgados a los jubilados.

El punto crucial es el aumento. En el camino de avanzar hacia el logro de nuestros objetivos, tenemos que darnos los métodos para la extensión y masificación de la lucha de los jubilados. Y, así como en cualquier reclamo salarial que se realiza en el movimiento obrero, entendemos la importancia de generar una consigna unificadora y movilizadora. Por eso, por su carácter movilizador, por su inmediata comprensión para todos, es que nos proponemos la estructuración de una real campaña nacional, en las calles, en las redes, en los medios de comunicación, mediante petitorios y pronunciamientos, y en todos los ámbitos posibles por el reclamo del aumento de emergencia de $15.000 para todas las prestaciones previsionales. La tarea de la hora es poner en marcha un gran movimiento.

Con esta consigna, sumada al programa de conjunto de una jubilación acorde a la canasta y al no pago de la deuda, es que desde el Plenario de Trabajadores Jubilados convocamos, junto a otras organizaciones, a la Jornada nacional de Lucha para el próximo 17 de marzo, al tiempo que seguimos exigiendo que las centrales sindicales rompan su pasividad y traición poniendo en pie de lucha a todo el movimiento obrero.

 

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