28/09/2021

Qué esconde la reforma laboral de Toyota

Aumento de la producción y extensión de la semana laboral.
Delegado opositor Siderca. Candidato a diputado provincial por el FIT-U.

Toyota impulsa una reforma laboral para su planta bonaerense de Zárate, con el objetivo de aumentar la producción y revertir la resistencia de los operarios a realizar horas extras los fines de semana por el recorte que sufren por el pago del impuesto a las ganancias. La empresa argumenta, también, que los altos salarios son un bloqueo para la realización de extras.

La reforma se compondrá de células de seis operarios que deberán trabajar los sábados, en un turno de medio día, como jornada obligatoria. La compensación es un franco todos los domingos, que ya lo tienen, más un día de semana que será móvil.

Toyota propone una compensación de $8.077 por cada sábado trabajado.

Con este encuadre la automotriz se asegura una mayor cantidad de horas de producción para sus modelos Hilux y SW4.

En principio, la reforma parece de carácter progresivo, por la modalidad 5×2, el franco en mitad de semana y por la compensación monetaria para resarcir la pérdida por impuesto a las ganancias. Hay más: se asegura el pase a planta permanente de más de 1.000 operarios contratados en forma eventual. Hasta aquí, parece negocio redondo para los/as trabajadores/as.

La “no progresividad” o la trampa de la reforma es el aumento de la semana laboral y liquidación de las horas extras.

La letra chica

Desde el gobierno de Macri, quien anunció una “lluvia de inversiones”, venimos denunciando la falsedad de este anuncio, primero por la fuga de capitales con que se beneficiaron todas las casas matrices y segundo porque una reactivación industrial se daría en base a una mayor explotación y sobre una capacidad instalada ya existente pero ociosa.

Esta necesidad de Toyota de producir más encuentra dos límites: el convenio existente y la calificación de Argentina bajo la categoría “standalone”, denominación para algunas economías que tienen barreras de accesibilidad a los inversores extranjeros, tensiones políticas, mercados de capitales pequeños y economías pobres o que carecen de regulaciones adecuadas, o sea inestabilidad. Toyota no invertiría en expandir sus instalaciones, entonces busca modificar el convenio y una mayor explotación absoluta.

La mediación de SMATA

Todo estaría acordado con el gremio de los mecánicos para avanzar en esta reforma, faltaría votarlo en asambleas con los trabajadores, que, así como se la venden, estarían de acuerdo con la nueva modalidad.

Hace poco, el gerente del cono sur de Toyota, Daniel Herrero, declaraba a cuatro vientos que no encontraba personal capacitado para incorporar a la planta de Zárate. Esto esconde un reclamo por una mayor flexibilización que ahora cobra sentido por la necesidad de aumentar la producción. Herrero, sin recurrir a eufemismos explicitaban su necesidad de estas reformas.

Con el modelo francés como antecedente más reciente, estas reformas no terminan siendo beneficiosas para los obreros más allá de los primeros tiempos. La pérdida o movilidad de los días de descanso configuran en el caso Toyota un “anticordobazo” que convierte un franco en día laboral.

La recomposición salarial que promete la automotriz en consenso con el gremio será devorada con el paso tenaz de la inflación, teniendo en cuenta que los propios trabajadores, a pesar de sus “altos ingresos”, como mencionan los empresarios, denuncian la caída de su poder adquisitivo.

Esta aparente mejora, más allá de los pase a planta por la necesidad patronal, no representa más contrataciones, sino una modificación en la modalidad de explotación de los ya ocupados, y si tomamos las referencias conocidas, la empresa irá desde el día uno por la reversión de los pocos beneficios presentados para conquistar la voluntad de los trabajadores.

El problema es que este plan no será controlado por los obreros, el método de asamblea es para validar un preacuerdo gremio/empresa donde la base obrera no participó en la articulación de esta propuesta.

El reparto de horas como contrapartida

Hay un par de proyectos respecto a la reducción de la jornada laboral que en general son imposturas de sus propios autores, que buscan vender espejitos de colores en épocas electorales. Estos proyectos no apuntan a combatir la desocupación sino a bajar costos laborales de las patronales.

El Frente de Izquierda Unidad tiene su propio proyecto de reparto de horas con salario igual a la canasta familiar para combatir la desocupación, con pase a planta de cada contratado y con el control de los trabajadores del funcionamiento de este plan y planificación de la producción. También plantea la abolición del impuesto a las ganancias sobre los salarios.

La necesidad de incrementar la producción hace que las industrias pongan un incentivo para confundir al proletariado, para luego ir convirtiendo en habitual las excepcionalidades en las modificaciones de las condiciones laborales.

Smata elude la lucha contra el impuesto a las ganancias y el pase a planta luego del periodo de prueba, ahora responde a una necesidad patronal. Un motivo más para batallar por la recuperación de los sindicatos.

La defensa desde debajo de estas reivindicaciones en cada sindicato con congresos y asambleas garantizará un real beneficio para las condiciones obreras.

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