06/05/2021

¿Qué está en juego en el conflicto de salud en Río Gallegos?

Los autoconvocados de salud tienen razón en su reclamo.

La lucha de dos meses de los autoconvocados de salud ha obligado a reactivar el debate del convenio sectorial de salud, que estaba dormido desde 2018, y ya lleva 7 largos años de reuniones. En esa negociación donde participan las conducciones gremiales sin consulta alguna a las asambleas hospitalarias, se ha incluido una conquista que ya tenían los enfermeros, firmada en Actas y Resoluciones Ministeriales anteriores y es la fijación de la jornada laboral mensual en 120 horas para los part time y en 144 horas para los full time (profesionales de la Ley 1.795).

El dirigente de Aprosa (Asociación de Profesionales de la Salud) se jactó de haber impedido que la jornada laboral haya sido llevada a 176 horas como pretendía el ejecutivo, pero intenta apropiarse de un triunfo ajeno ya que Aprosa no ha encabezado ningún plan de lucha y había aceptado pasivamente que a todos los contratados de los últimos tiempos se les hubiera impuesto de hecho las 176 horas. Ha sido la lucha de los autoconvocados la que llamó la atención sobre el tema y terminó obligando al gobierno a retroceder.

La demora de tantos años en el tratamiento del convenio sectorial, llevó a que se aplicaran en la práctica acuerdos de partes no escritos para regular la jornada laboral de enfermería, en vistas a las dificultades para aplicar las 6 horas de trabajo por la falta de personal. Así las cosas, la jornada de 6 horas regía legalmente, pero en la práctica los turnos se organizaron todo este tiempo sobre un esquema de 8, con excepción de la terapia donde si se aplicaron las 6. La diferencia se compensaba con francos que se acumulaban muchas veces sin terminar de ser utilizados. El cuello de botella siempre ha sido la falta de personal y el gobierno lo fue resolviendo con la incorporación de trabajadores precarizados a los que se les exigía más horas.

Al llegar la pandemia las cosas se agravaron y, por ejemplo, hasta la terapia adoptó una jornada de tres turnos de 8 horas con la buena voluntad de su personal en la emergencia. Ante el escándalo que generó un decreto de la gobernadora Alicia Kirchner estableciendo un bono arbitrariamente, las autoridades terminaron dejándolo sin efecto y resolvieron el tema “de palabra” ofreciendo pagos triples por las guardias extras sin importar que fueran en feriados o días laborales. Con este esquema laboral tan precario se pasaron los peores momentos de la pandemia y el colapso que vivió el hospital a fines de 2020.

En un punto y sin aviso previo se dejaron de pagar esas guardias triples, adeudándose a decenas de compañeras y compañeros. Los trabajadores reclamaron entonces volver al régimen anterior que reconocía los francos por los excesos de jornada y por el trabajo en sábados domingos y feriados. Las autoridades no pagaron y se negaron a retomar el esquema laboral anterior. Allí estalló el conflicto después de varios intentos de negociación infructuosos y empezaron las marchas y acciones de lucha de los autoconvocados.

En el régimen que se aplicó muchos años, se cumplían las 120 horas o las 144 horas según el caso y todo lo demás que se trabajase se reconocía como extras. En la práctica los trabajadores que trabajaban el sábado y domingo asumían esas guardias como dobles a efectos de completar las horas mensuales y así se consignaba en las planillas aceptadas por casi una década pacíficamente por las autoridades hospitalarias. Luego se liquidaban las extras por los trabajos que se hicieran por encima de aquella carga horaria mensual.

Este esquema es incluso inferior al establecido claramente en el convenio colectivo marco para la administración pública, que establece en su Art. Nº 59: “El trabajador, a partir de la fecha de su incorporación, tendrá derecho al régimen de servicios extraordinarios con el siguiente alcance:

a) Días laborales hasta las 21 horas, serán remuneradas como horas simples y hasta un máximo de 3 (tres) horas diarias.

b) Días laborales después de las 21 horas y los días sábados hasta las 13 horas serán remuneradas con un recargo del 50 %, sobre el salario diario habitual.

c) Días domingos, feriados, días no laborables o sábados después de las 13 horas, con un recargo del 100 %, sobre el salario diario habitual.

Los trabajos cumplidos en días sábados, domingos o feriados con independencia del pago con recargo previsto en el párrafo anterior, devengarán un descanso compensatorio a favor del trabajador de la misma duración que los días inhábiles trabajados, que se le otorgará inmediatamente después de los días trabajados”.

Luego el Art. Nº 60 establece una jornada nocturna de no mas de 120 horas mensuales y deja para los convenios sectoriales las situaciones particulares.

El gobierno, así como pretendía aumentar la jornada laboral a 176 horas, ahora pretende introducir la rotación horaria y el desconocimiento de los francos compensatorios que establece la legislación nacional (Art. 207 LCT 20.744) y ordenan en forma directa los artículos citados del Convenio Colectivo marco vigente en nuestra provincia. Que un gobierno aproveche la crisis creada en todos los planos por la pandemia para avanzar en una reforma laboral contra el personal de salud, que ha colaborado todo lo humanamente posible para enfrentar la emergencia, nos muestra la calaña moral y el contenido de clase patronal de las autoridades provinciales.

Responsabilizamos al ministro de salud y a la gobernadora Alicia Kirchner por la salud del compañero Manuel Piris en huelga de hambre y llamamos a redoblar la solidaridad con la lucha de enfermería, que no solo se refiere al reconocimiento de los francos por trabajo en fines de semana y feriados, sino también al pase a planta de los precarizados, así como al retiro de los sumarios y persecuciones de todo tipo montadas contra los trabajadores de la salud en conflicto.