Sindicales
1/8/2026
¿Qué pasa con las tierras y el patrimonio del Inta?
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Delegada Junta Interna Inta Castelar
La situación del patrimonio del Inta (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) atraviesa un proceso de fuerte controversia. El gobierno nacional impulsa una reestructuración del organismo que incluye la identificación de miles de hectáreas consideradas "prescindibles" para su posible venta. El argumento oficial es reducir costos, desprenderse de inmuebles considerados ociosos y obtener recursos mediante la venta de activos.
Sin embargo, trabajadores, investigadores, organizaciones gremiales y distintos sectores vinculados al sistema científico sostienen que muchas de esas tierras no están ociosas. Por el contrario, son indispensables para la investigación agropecuaria, el desarrollo de nuevas tecnologías, la asistencia técnica a productores y la realización de ensayos de largo plazo que requieren campos experimentales.
A este intento de vender tierras experimentales y campos esenciales para la investigación y la extensión rural se suma la venta del histórico edificio del Inta ubicado sobre la avenida Cerviño, en el barrio de Palermo. Ese inmueble emblemático fue subastado por 18,5 millones de dólares y, en lugar de destinar esos recursos al fortalecimiento del organismo, los fondos fueron transferidos al Tesoro Nacional.
Pero este proceso no comenzó ahora. El avance sobre las tierras y los bienes del Inta viene desde hace años y ha sido impulsado por distintos gobiernos nacionales. En Hurlingham, por ejemplo, diferentes intendentes promovieron la utilización de tierras del Inta para diversos proyectos urbanos, obras públicas, viviendas e instituciones. Es decir, la presión sobre el patrimonio del organismo no es nueva, aunque hoy se profundiza con un alcance mayor y con la posibilidad de desprenderse de una cantidad significativa de tierras e inmuebles en todo el país.
Estas decisiones forman parte de una misma política de ajuste y vaciamiento. Se desprenden de bienes construidos con recursos públicos durante décadas, mientras el Inta enfrenta recortes presupuestarios, pérdida de trabajadores, deterioro de sus capacidades científicas y técnicas y un debilitamiento de su presencia territorial.
Las tierras, los edificios y los institutos del Inta constituyen un patrimonio estratégico del Estado argentino. No son simplemente inmuebles: forman parte de la infraestructura necesaria para sostener la investigación, la innovación tecnológica, la extensión rural y el desarrollo agropecuario. Su pérdida tendría consecuencias que afectarían durante décadas la capacidad del organismo para cumplir su función en beneficio de los productores y de toda la sociedad.
Por eso, el debate sobre el destino de este patrimonio no debe reducirse a una cuestión inmobiliaria o presupuestaria. Está en discusión el futuro de una institución pública clave para el desarrollo científico, tecnológico y productivo de la Argentina. Defendemos un Inta en manos de sus trabajadores, al servicio de la investigación, la innovación tecnológica y de las necesidades sociales. El patrimonio del Inta no debe convertirse en una fuente de financiamiento del ajuste.

