20/06/1996 | 499

Qué pasa en la línea 98

Qué es y qué pretende la ‘cooperativización’ de los colectivos

A partir del incendio de 15 colectivos del Expreso Quilmes, Línea 98, los medios dedicaron un importante espacio a la “cooperativización” impuesta en la empresa. Según los testimonios de la patronal y de conductores ‘cooperativizados’, la experiencia habría permitido defender la fuente de trabajo de choferes amenazados por el despido, cobrar mejores sueldos, convertir a los trabajadores en accionistas y ofrecer un servicio eficiente. En una hasta ahora ignota línea de colectivos de Quilmes se habría encontrado, entonces, a estar por sus defensores, una salida a la amenaza que pende sobre las conquistas de los trabajadores del transporte, como consecuencia de la reestructuración capitalista.


¿Pero cuál es la ‘verdadera historia’?


El plantel del Expreso Quilmes se redujo, entre fines del 95 y abril pasado, de casi 600 trabajadores a 350, como producto de sucesivos despidos. Esto provocó, con las mismas frecuencias,  un salto monstruoso en la ‘productividad (superexplotación) obrera’, que pasó íntegra a los bolsillos de la patronal.


El plantel ‘racionalizado’ fue tentado, entonces, con la “cooperativización”, que consiste en lo siguiente:


*Una “cooperativa” de los choferes se hace cargo del servicio y del cobro de boletos, a cambio de lo cual la patronal recibe un 3% neto de la recaudación. El pago de los gastos que demanda el mantenimiento de las unidades, la administración y los seguros, es adelantado por Expreso Quilmes SA, pero deberá ser reembolsado mes a mes por la “cooperativa”.


*Con la recaudación que queda luego de pagar el 3% y los gastos que demande la patronal por sus servicios, se forma un fondo que se reparte entre los ‘cooperativizados’.


Con este ‘arreglo’, la empresa tiene, de entrada, un beneficio neto asegurado por el porcentaje de la recaudación, además de obtener la posibilidad de sobrefacturar los gastos de los servicios de mantenimiento de la flota. Pero esto no es lo principal.


Lo fundamental del negociado es que la patronal deja de hacerse cargo de los ‘costos laborales’ —obra social, jubilación, etc.—, porque los ‘cooperativizados’ pasan a ser trabajadores ‘autónomos’ que deben hacerse cargo de esos aportes. Además, se embolsa el monto de las indemnizaciones que debería pagar a los trabajadores que cesan la relación laboral y pasan a ser “cooperativizados”. Para integrar la “cooperativa”, los trabajadores tuvieron que pedir un año de permiso por telegrama, algo que está al margen de la ley y del convenio, una verdadera trampa que, como bien advirtieron los compañeros de la agrupación 25 de Mayo, “les puede hacer perder todos sus derechos al considerarse que hubo renuncia tácita al trabajo para Expreso Quilmes SA”. Dicho y hecho, los compañeros mandaron el telegrama pidiendo la suspensión por un año, que la empresa no respondió, para no dar su conformidad y permitirle hacer lo que finalmente hizo: pedirles la renuncia en regla


Sin embargo, esto no es todo, porque como la patronal es propietaria de todos los colectivos, ahora exige a los ‘cooperativizados’ que formen un fondo de “reposición” de unidades (es decir, de amortización), ¡¡a razón de 200 pesos por mes por unidad!!


Trabajo a destajo


La línea 98 está hoy partida en dos. De los 350 trabajadores del plantel, 200 han pasado a ser ‘cooperativos’ y trabajan a destajo, con jornadas de entre 15 y 20 horas, con los coches sin mantenimiento, sin respeto del horario ni del recorrido: “el que se enferma no cobra, si faltan choferes están obligados a hacer dobletes, ejemplo el interno 104 que trabajó 23,20 horas, hacen de mecánicos sábados y domingos” (boletín de la 25 de Mayo).


La ‘cooperativización’ ya ha demostrado, muy rápidamente, sus limitaciones, pues en un principio permitió a algunos ‘cooperativizados’ ‘sacar’  2.500 pesos por mes,  como consecuencia  del feroz régimen de autoexplotación y de los límites que la patronal impuso a su propia voracidad, para cazar incautos. Pero en el último mes, el mejor salario de los ‘cooperativizados’ no superó los 1.500 pesos.


Como se puede apreciar, la experiencia de la 98, la ‘cooperativización’, no es un as que tengan las patronales para demoler la lucha de los trabajadores de la UTA ni tampoco su organización sindical. Es, por el contrario, una clara manifestación de la absoluta falta de salida que los planteos patronales representan para los choferes.


Este hecho habrá de hacer más encarnizada y firme la lucha de los trabajadores contra estas patronales. En función de esto entendemos más necesaria que nunca una campaña en toda la UTA, y en particular en la zona Sur, contra la ‘cooperativización’ en la 98, por la defensa de la jornada laboral, el régimen de trabajo y la estabilidad. Se trata de una batalla ‘parcial’ de características decisivas. Las patronales quieren arribar a las paritarias, en principio convocadas para agosto, habiendo impuesto el arrasamiento del convenio y la ‘tercerización’ en líneas fundamentales.

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