08/10/1998 | 603

Qué pasó en el Congreso de ATSA

El 10 de setiembre, se realizó el Congreso de Fatsa (Federación de Trabajadores de la Sanidad). Invitado por la burocracia de West Ocampo, asistió el ministro de Trabajo, Erman González, para festejar la aprobación por el parlamento de la ‘reforma laboral’. Varios integrantes de la oposición, entre los que se encuentran los delegados congresales de la Agrupación Sindical Independiente de la Sanidad (Asis) —electos por minoría—, denunciaron esa reforma antiobrera. Cuando una integrante de Asis denunció al ministro planteando que «deje de meter la mano en el bolsillo de los trabajadores», fue violentamente interrumpida por la barra burocrática al grito «los sindicatos son de Perón».


Pero lo fundamental del Congreso fue que la burocracia hizo aprobar la disolución de la quebrada AFJP Claridad, donde el sindicato de la Sanidad se había asociado a banqueros y monopolios aseguradores, resolviendo su ‘venta’ a Orígenes. West Ocampo no dijo, sin embargo, quién resarcirá a los afiliados que han perdido parte de sus ahorros.


 


Crisis de la política burocrática


La burocracia tuvo que reconocer objetivamente que el sistema de las AFJP estaba quebrado y hasta dijo que el sistema previsional debería volver a ser estatal. También planteó la derogación de la ley de accidentes de trabajo (ART) que ha convertido la seguridad industrial en un negociado a costa de la salud y vida de los trabajadores. Respecto de la Reforma Laboral, declaró que se vio «obligada» a votar esta ley ante la amenaza de que Cavallo y otros sectores sacaran una ley más antiobrera.


Pero aun así siguió alineada en el campo de los negociados que la atan al menemismo antiobrero.


 


La denuncia de ASIS


La Agrupación Sindical Independiente de la Sanidad distribuyó un documento denunciando la política burocrática (reforma laboral, arancelización de la Obra Social, crisis de la AFJP Claridad, etc.), llamando a «cambiar de política… rompiendo la alianza estratégica con el gobierno menemista y las cámaras patronales. La FATSA debe estar al servicio de la clase trabajadora… No se trata de romper con Menem para pasar a apoyar a Duhalde o la Alianza igualmente antiobreras. La clase trabajadora debe poner en pie su propia alternativa política independiente, un partido de trabajadores», finalizaba Asis.


 


Lo que se viene


Sólo 3 delegados de la Bordó y 3 delegados de ASIS votaron contra la burocracia. Llamó la atención que Sorbellini, elemento histórico de la seccional Santa Fe, ligado al PC, aunque denunció la reforma laboral, no votara contra la burocracia (la que encima lo ‘premió’ regalándole un libro de Eva Perón por sus 40 años de vida gremial). Los delegados del PC por Buenos Aires no se hicieron presentes en el Congreso, al igual que sus aliados del CTA (Lista Verde), embarcados en la formación de estructuras gremiales paralelas (afines a la Alianza).


La burocracia anunció que lanzaría una campaña para «renovar los convenios colectivos». Esto plantea una amenaza para los trabajadores de la sanidad. La reforma laboral de West Ocampo-Menem legaliza los convenios por empresa.


Asis ha lanzado una campaña para que los paritarios sean electos en Asamblea de establecimiento, para reclamar un aumento salarial de emergencia del 50% y un básico de 700 pesos, para impedir que se toquen nuestras conquistas y estabilidad (no a los contratos basura) y para que no se acepte firmar convenios por empresa.

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