17/11/1994 | 432

Qué pasó en el encuentro sindical del Ptp

El sábado 5 sesionó el plenario de la llamada “Corriente Clasista y Combativa” que anima el Ptp. Asistieron unos 300 activistas, delegados, dirigentes e invitados, entre ellos miembros de la comisión interna de Siderca (UOM), del sindicato de municipales jujeños (“Perro” Santillán), de la CGT San Lorenzo y de algunas comisiones directivas de seccionales del SUTEBA. Tres meses antes, un plenario citado por los mismos convocantes había congregado a 500 compañeros. Los organizadores habían rechazado el reclamo de las corrientes morenistas de que el plenario fuese “abierto”, afirmando que pretendían constituir su propia corriente, “(tomar) resoluciones políticas, resoluciones programáticas (y ajustar) su línea de alianzas” (Hoy, 26/10).


El plenario se limitó a eso: a votar la orientación y la “línea de alianzas” propuestas por el Ptp. El documento propuesto a la discusión sobre “reorganización del movimiento obrero”, decía que “estamos en un momento electoral donde distintos sectores opositores buscan distintas alternativas electorales, lo que nos obliga a trabajar pacientemente para que lo que unió la lucha y el sacrificio no sea dividido por las elecciones” (Hoy, 9/11). Esto equivale a plantear que el movimiento obrero debe subordinarse a los intereses electorales del centroizquierda.


El encuentro votó dos resoluciones. Una proponía “consensuar un programa de lucha, un programa reivindicativo y un programa de reorganización de todas las fuerzas del movimiento obrero” y “marchar junto a los sectores con los que hicimos la Marcha Federal y el paro nacional del 2 de agosto —  fundamentalmente el CTA y el MTA— a un Congreso Nacional de Delegados que siente las bases de una nueva CGT de cara a los trabajadores…”(Hoy, ídem); el otro reclamaba “realizar el 16 de diciembre una jornada nacional de lucha con movilizaciones en las 50 ciudades más grandes del país, junto al CTA y al MTA”. El PO planteó que el plenario convocara a una movilización al Congreso contra el proyecto de presupuesto ’95 y la liquidación total de la previsión social, pero esto no fue aceptado y prevaleció la política dilatoria.


El planteo de una nueva CGT a partir del MTA-CTA murió cuarenta y ocho horas después. “Nosotros —respondió Palacios (MTA)— bregamos por recuperar esta CGT desde adentro, pero lo que planteó Santillán es crear otra entidad y en eso no tenemos nada que ver” (Crónica, 8/11).


También De Gennaro rechazó “crear una nueva CGT”: “(el CTA) es una central sindical distinta de la CGT” (Crónica, ídem), dijo, contradiciendo un planteo de 45 días antes, cuando sostuvo: “ofrecemos como perspectiva la construcción de una verdadera central de trabajadores” (Página 12,10/7).


La otra resolución del encuentro, una jornada de protesta para el l6 de diciembre, ya fue concretada por el CTA y los empresarios del Congreso del Trabajo y la Producción para el día 9. La medida es una forma de llegar al verano, después que el parlamento sancione el plan de guerra que entraña el presupuesto ’95. La “jornada” fue “consensuada” a principios de setiembre entre los capitostes del CTP y del Frente Grande (Página 12, 8/9) y se buscará que sirva de tribuna electoral del “cavallo”-bordonismo.


Uno de los documentos aprobados señala que el CTA “marcha a un Congreso del Trabajo y la Producción” y ésta es la única mención al movimiento de colaboración de clases con los patrones “pequeños y medianos” que suscriben la jubilación privada, la “flexibilización laboral” y el Pacto Fiscal.


Es significativo que los documentos aprobados no recojan lo único rico que tuvo el plenario: las intervenciones de activistas y representantes señalando los límites puestos por las direcciones del CTA-MTA y la Franja, a una movilización de masas en la Marcha y el paro del 2 de agosto, y el salto operado en el reagrupamiento del activismo luego de estas jornadas, en contraste con el inmovilismo de la burocracia opositora.


“De eso no se habla”


Los organizadores del encuentro soslayaron y aun trataron de silenciar todo debate sobre un frente político de la izquierda, que sirva como factor de movilización. La razón fue la decisión del Ptp y sus “aliados” de esperar la “carroza” de Pino Solanas, sin que importe el voto a la intervención de Santiago o a la Constitución reaccionaria. Los eventuales “emigrados” no vienen en calidad de militantes, sino con candidaturas aseguradas, por lo que se va camino a un frente de arribistas políticos.

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