16/09/2015 | 1381

¿Quién paga la crisis del azúcar en Tucumán?


La crisis de sobreproducción azucarera en el norte del país sigue sin solucionarse. Lo que antes parecía un problema sólo de los pequeños y medianos cañeros, ahora se ha trasladado a la industria y a los cañeros más grandes, y éstos, por supuesto, quieren trasladárselo a los trabajadores.


Las grandes patronales del agro están fogoneando, desde hace tiempo, un paquete de soluciones que incluye exenciones impositivas (algunas ya otorgadas), créditos blandos, moratorias y el ya conocido aumento del corte de las naftas en un 2% sólo para el sector cañero. Esta última medida es resistida en el gobierno por la combinación de un lobby de las petroleras y un bajo precio del petróleo.


Los grandes ingenios como Fronterita, del grupo Minetti, El San Juan o el ingenio Concepción en manos de Atanor están retrasando el pago de las quincenas a los trabajadores, adeudan aportes jubilatorios y han cortado los pagos a las obras sociales.


Prácticamente ningún cañero o ingenio respetó el acuerdo salarial del 32% alcanzado en junio, simplemente se niegan a pagar lo acordado en paritarias. Los trabajadores de los ingenios Fronterita y Bella Vista decretaron un paro de dos horas por turno durante la semana pasada en reclamo por las deudas salariales.


La burocracia de la Federación Obrera Tucumana de la Industria Azucarera (Fotia) ha tomado nota del clima deliberativo y de rebelión que se incuba en los ingenios y en las grandes plantaciones. Su titular, Roberto Palina (actual legislador alperovichista) ha planteado en los últimos días que se declare la «emergencia laboral» y la vigencia de la Ley 7.055, que establece la «estiba laboral azucarera».


La ley, que data del año 2002, crea un sistema de depósito de azúcares como garantía del pago de los salarios de los trabajadores. Desde ya, se trata de un planteo que va a contramano de las acciones de lucha que se tomaron en los ingenios y que pone el pago del salario de los trabajadores en función de un producto con valor devaluado y a la baja.


Es claramente un planteo de rescate de las patronales, que acumularon ganancias en los últimos años y que ahora no quieren responder con ese patrimonio la emergencia salarial del sector.


El planteo de Palina se completa con el reclamo de que «el tipo de cambio está bajo», lo cual dificulta las exportaciones. Nuevamente, el titular de la Fotia se pone del lado de la patronal, que reclama una devaluación para favorecer sus propios intereses. De la inflación y pérdida del poder adquisitivo que vendrá después, no dice una palabra.


Es innegable que la industria azucarera se encuentra en una crisis, el punto no es ése, sino quién paga esta crisis. Frente a esto, los trabajadores tienen que reclamar o autoconvocar asambleas en los ingenios y finca para votar medidas de acción en defensa de los salarios, de su pago en tiempo y forma, y de todas las demás conquistas contempladas en el convenio colectivo.

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