17/06/1999 | 631

«Rebelión obrera en el puerto»

Con asambleas autoconvocadas de marineros —la primera de 500 compañeros, la segunda de 1.000 y la tercera de más de 2.000— la crisis pesquera ha comenzado a navegar por otro canal. Los titulares de los diarios locales hablaron de «rebelión obrera en el puerto».


La votación del paro por tiempo indeterminado se dio contra la voluntad expresa de la multisectorial integrada por el intendente aliancista y la burocracia duhaldista de la CGT. Es cierto que la consigna actual del paro es esperar en tierra hasta la promulgación de la ley de emergencia pesquera, que se teme sea vetada por Menem. Pero la inviabilidad de este planteo hará emerger los reclamos obreros y deberá conducir a una verdadera huelga.


Esta tendencia se verifica en la creciente movilización y organización de los trabajadores de tierra. Los obreros ‘cooperativizados’ en negro (que no gozan de garantía horaria) organizaron también tres asambleas dentro del sindicato (SOIP) dirigido por la burocracia menemista. La primera de 200, la segunda de 500 y la tercera de 1.000 compañeros. Reclamaron el blanqueo de la relación laboral o un subsidio al parado.


La constitución de una Comisión de Lucha para controlar a la burocracia y el empadronamiento de los 5.000 compañeros en negro servirán como campo de experiencia y selección para una nueva dirección.


Hecha la ley, hecha la trampa


La Ley de Emergencia está centrada en desplazar a los buques congeladores al sur del paralelo 48 y suspender el cierre del caladero sur por seis meses. Pero abrir ese caladero a los buques fresqueros, con las actuales zonas de veda en los lugares de cría y los inevitables paros biológicos en la pesca de la merluza, volcará la capacidad de captura de los fresqueros sobre la pesca costera, destruyendo la única fuente de recursos que no estaba amenazada.


La cámara patronal fresquera ha planteado su verdadero pliego (La Capital, 12/5): reembolsos a las exportaciones, exención impositiva y subsidios, como la única vía para disputar un lugar en la inevitable reestructuración de la industria.


Menem tiene un plan


Veinticuatro horas antes de votarse la ley, salió el decreto ‘de necesidad y urgencia’ que insiste en la necesidad de aplicar los paros biológicos y los cierres del caladero que indiquen los estudios del Inidep. Se pretende mandar a la quiebra a los fresqueros (disfrazado de Greenpeace). En el mismo sentido, el decreto dispone cuotificar las extracciones sobre la base de la cantidad de obreros en relación de dependencia según la nómina salarial de 1998, privando, por esta vía, de cuotas a la cámara fresquera que tiene a la casi totalidad de sus trabajadores en negro.


La política obrera frente a la crisis


En las asambleas obreras, se reclama el control obrero de la industria mediante inspectores sindicales.


El reclamo de un garantizado de 500 pesos ha comenzado a independizar al movimiento obrero portuario de la impotente multisectorial. Todo este cuadro coloca la movilización portuaria a la altura de los estatales correntinos y prepara el camino para acabar con el menemismo y la oposición fondomonetarista mediante la huelga general.

 

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