Sindicales

26/8/2004|865

Rebelión obrera en "Las Tinajas"

Los patrones negrean y el estado reprime

“Las Tinajas” es un importante patio de comidas al que la clase media mendocina concurre masivamente. Allí trabaja casi un cen­tenar de compañeros, con jornadas de 13 ó 14 horas (llegando a 17 los días pico), sin pago de horas extras, ni aguinaldo, ni vacaciones. En este negocio se siente con fuerza el peso de la desocupación: por cada traba­jador que echan (por supuesto, sin indemnización), al día siguiente hay colas para reemplazarlo. La mayoría está en negro y los que tienen bono de sueldo firman bajo presión un recibo que no corresponde a la reali­dad de lo que cobran. Los patrones “esconden” en la terraza a los com­pañeros en negro cuando alguna vez aparecen los inspectores.


Los burócratas del gremio gas­tronómico pisan "Las Tinajas” cuando van a comer con los patro­nes (tipos de la mafia china) y pa­ra recibir el “sobre” mensual.


Esta situación insoportable fue gestando una rebelión que estalló cuando la patronal despidió a dos compañeros que se habían animado a expresar los redamos y organizar a los trabajadores. A pesar de los aprietes de los patrones (que llega­ron a contratar matones y ostentar armas de fuego), el sábado 14 de agosto una treintena de compañe­ros realizaron un piquete en la calle e impidieron la atención al público. El conflicto continuó hasta el mediodía del domingo y se suspendió bajo la firma de un principio de acuerdo por el cual los compañeros no en­trarían hasta el martes 17 y la pa­tronal se comprometía a tratar los reclamos con el gremio en la Subsecretaría de Trabajo, sin tomar repre­salias. Con esta treta los compañe­ros quedaron fuera del lugar de trabajo, y cuando en la Subsecretaría de Trabajo no llegaron a ningún acuer­do, en la calle. El conflicto se reanu­dó el viernes 20, con otra concentración en la puerta del local, a lo que el gobierno de la provincia y su “Justi­cia” respondieron con decenas de policías de uniforme y de civil que de­tuvieron a una decena de manifes­tantes entre trabajadores y militan­tes de las organizaciones que habían ido a solidarizarse.


Una vez lograda la liberación de todos los compañeros, las organizaciones nos reunimos para delinear un plan de acción para hacer cesar las persecuciones, por el desprocesamiento de los luchadores y para re­doblar la solidaridad con los trabajadores de "Las Tinajas”.