06/11/2020

Represión a municipales de Córdoba: «sin que hubiera ningún problema comenzaron a tirar»

Habla Érika Suvaljko, la delegada municipal que tiene comprometido un ojo por el ataque de la infantería.

El viernes 30 de octubre, día en que los trabajadores retomaron las calles tras el rechazo a la propuesta salarial del intendente Martin Llaryora, Érika, delegada municipal, fue agredida brutalmente por la infantería. Recibió un balazo de goma en el ojo izquierdo y el pronóstico de recuperación de la vista es aún reservado. Su caso trae a la memoria el accionar de los pacos chilenos que disparaban directamente a los ojos como método para disciplinar la rebelión chilena que se desató el 18 de octubre de 2019. Las fronteras no corren para quienes forman parte del aparato represivo de un Estado que reprime a las y los trabajadores.

La delegada de alumbrado público dialogó con Prensa Obrera

C:- ¿Cómo fue la situación en que te dispararon Erika?

E:- Yo me encontraba trabajando en mi repartición en calle Paraguay 780 como todos los días, cumpliendo tareas comunes. A las 10:15 un gendarme pide usar el baño de varones. Al retirarse, yo salgo al portón de entrada. Ya se había anunciado que iban a haber marchas pero nosotros no estábamos ni manifestando ni haciendo marchas. En la esquina de Paraguay y Laprida estaba estacionada una camioneta 4×4 y cinco gendarmes. Sin mediar palabras y sin que hubiera ningún problema comenzaron a tirar balas de gomas. A un compañero que cierra uno de los pliegos del portón le pega en la cabeza; yo trato de cerrar el otro pliego y me pega en el ojo directamente. Siento un zumbido en mi cabeza y algo hirviendo en la cara. No podía ver… Me mareé, mis compañeros me auxiliaron. Lo único que yo sentía era un silbido en mi oído y me salía sangre del ojo de la cara y no sabía qué pasaba.

C:- ¿A dónde te trasladaron?

E:- Me llevan al Hospital de Urgencias rapidísimo. Cuando ingreso, me desvanezco del dolor. Soy atendida y me hacen una tomografía computada. Los compañeros se asustaron mucho y el policía que se encontraba en la entrada se tomó todo el tiempo para poder saber de dónde veníamos y quién me había pegado en el ojo. A todo esto seguía saliéndome sangre. Me ponen calmantes, me vendan, el dolor era insoportable y el calor… es una quemadura terrible. De allí me envían al sanatorio Vélez Sarsfield por ser accidente, donde me atienden por ART. Nuevamente tengo problema con el policía que se encuentra en la entrada porque, según él, tiene que anotar y saber de dónde vengo con un perdigón en el ojo.

C:- ¿A qué atribuís el ataque de la infantería?

E:- Los municipales estamos sufriendo no sólo la pandemia. También el desgarro laboral y de sueldo. Son años de desgaste ya que cada vez que pueden nos descuentan, nos humillan, nos degradan laboralmente. No somos personas inconscientes: somos personas cabeza de familia, somos vecinos que pagamos impuestos. No nos merecemos que nos acorralen a tiros y que destruyan nuestras vidas. Y me refiero no solamente a la forma.

C:- ¿Considerás que hay un objetivo aleccionador tras este ataque de la infantería?

E:- Si uno no quiere tener violencia, no tiene que dar violencia. Este gendarme que me disparó a mí no tiene autorización para atacar así porque, como se dice, un funcionario público se debe a su función. Ese tipo salió a matar. La bala yo la tengo con foto en el ojo izquierdo sobre el párpado. ¿Dónde se ha visto que para llamar la atención de un ser tenés que dispararle a la cabeza, directamente a la cabeza? ¿De esa forma las personas van a hacer caso?¿O sea, tenemos que dispararle a todo el mundo a la cabeza para que te hagan caso? No es la forma, no es la sociedad en la que tenemos que vivir. La raíz de la lucha que estamos llevando adelante es porque, más allá de que todos estamos ajustados económicamente, nuestro sueldo ha sido objeto de descuentos reiterados y claramente una mesa de diálogo no puede solucionar diferencias entre los empleados y el Ejecutivo. Desde mi lugar le pido total coherencia a las autoridades porque, cuando uno se encuentra tan desprotegido de quienes teóricamente nos tienen que proteger, sufre todo tipo de aberraciones. Yo hoy todavía no puedo ver y no sé cómo va a quedar mi ojo… Sin haber participado, sin haber gritado, sin haber tirado, sin haber peleado: sólo estando trabajando.

Este lunes 10 los trabajadores marcharemos conmemorando el día del empleado municipal, denunciando que el ejecutivo municipal ha descargado desde el primer día de gestión un conjunto de medidas violentas con el objetivo de atacar el estatuto municipal y el salario. Con la oferta salarial y la pretensión de modificar el estatuto endureciendo las sanciones sobre municipales que reclamen por sus derechos, busca profundizar un accionar punitivo y represivo. Exigimos la investigación a fondo del accionar de la infantería. Justicia para Erika. El estado es responsable. Todo el apoyo a los municipales: si gana su lucha, ganamos todos.

 

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