21/07/2005 | 909

Salta: Balance de la huelga en salud

No esta dicha la ultima palabra

Durante casi un mes hubo paros, movilizaciones e instalación de carpas en todos los hospitales provinciales. La semana pasada se estableció un acuerdo en el marco de la incorporación de las asociaciones de profesionales y enfermeros a la mesa de concertación que Romero ha creado por decreto. Allí están las burocracias romeristas y también, incorporada a pleno, la CTA. Romero ha impuesto una agenda que sólo admite discutir la restitución del adicional por antigüedad que el propio Romero eliminara en el ’96. Por fuera de la restitución de la antigüedad, el gobierno ha subido la hora guardia y otorgado un pequeño adicional, de 30 a 50 pesos, por “actividad crítica”.


El acuerdo incluyó el descuento parcial de los días de huelga, lo que queda como una amenaza para las próximas luchas.


El pacto de las burocracias con el gobierno se da en el marco del acuerdo Romero-Kirchner, que conformó una lista de unidad para diputados nacionales. El pacto incluye un apoyo encubierto de Kirchner a los kirchneristas de “Unidos por la Victoria”, cuya función principal será ahora defender a Romero contra el avance electoral del PO.


La lucha se organizó por una suerte de coordinadora de asociaciones profesionales por hospital, Apsades (gremial médica de la CTA), y Upes, de enfermería. Durante la huelga, funcionó una asamblea general, que no eligió a sus dirigentes. Las direcciones trataron en todo momento de obtener de la asamblea un mandato para negociar. Lo consiguieron 24 horas antes del levantamiento. Las direcciones se habían opuesto a incluir el reclamo del aumento al básico impulsado por las delegaciones de Güemes. A diferencia de los docentes autoconvocados que, aun con la injerencia de ATE como un aparato ajeno a la democracia de las asambleas, vienen sosteniendo una dirección responsable ante ellos, que son los 23 delegados departamentales, acá la dirección fue siempre la burocracia.


El levantamiento del paro ha provocado el repudio de todo un sector de los trabajadores de la salud. Los de Güemes han salido a denunciar el acuerdo y a impulsar la autoconvocatoria; en Orán también.


La vuelta al plan de lucha de los docentes y la ratificación del pliego de los 750 pesos de básico son un eje para superar el pacto de las burocracias con el gobierno y abren una perspectiva para el activismo.


Se están planteando plenarios de activistas autoconvocados en unidad con los docentes y otros empleados públicos.


La autoconvocatoria en Salta es una tendencia que nace del pueblo.