20/11/2003 | 826

Sasetru: Derrotamos una provocación

La ocupación de la planta de Sasetru orquestada por punteros, el jueves 13 de noviembre pasado, en horas de la noche, es la coronación de una provocación que tiene una clara filiación pro-gubernamental. Tres días antes, tal como lo habíamos denunciado en Prensa Obrera, había tenido lugar una asamblea general extraordinaria de la dirección legal de la Cooperativa, con la presencia de un veedor del Inaes (organismo gubernamental encargado de controlar a las cooperativas), plagada de irregularidades – las que fueron debidamente documentadas en actas labradas con la presencia de un escribano y giradas al organismo – . No obstante ello, en dicha asamblea se resolvió destituir a los miembros de la dirección legal de la Cooperativa, enrolados en el Polo Obrero, y su reemplazo por elementos adictos a este operativo político alentado desde las oficinas estatales.


La ocupación física de la planta pretendió rematar este verdadero golpe. Estamos asistiendo a una operación política gubernamental, cuya finalidad es introducir una cuña en las fábricas bajo gestión obrera. Lo mismo ocurre en Brukman y Zanón. Esta escalada se inscribe en la ofensiva más general que apunta a dividir al movimiento piquetero, cooptar a fracciones de éste y aislar a sus sectores más combativos.


Esta provocación hizo agua rápidamente. La decidida movilización de los trabajadores de la Cooperativa, respaldada por el Polo Obrero y otras organizaciones populares, unida al aislamiento de los promotores de esta toma, hicieron que un día después los compañeros de la fábrica retomaran el control del establecimiento


Una cuestión de principios


Los medios de prensa se apuraron para difundir la especie de una «lucha interna entre piqueteros». Lo mismo habían dicho en oportunidad de los episodios de Puente Pueyrredón.


Aquí no hay ninguna «guerra» ni «lucha entre piqueteros». Un conflicto interno habría podido ser encauzado sin necesidad de quebrar la convivencia y el trabajo en común en la planta. Cinco Asambleas Nacionales de Trabajadores ocupados y desocupados, en las que han participado más de una treintena de organizaciones piqueteras, son el mejor testimonio de que las corrientes diferenciadas del movimiento de lucha pueden coexistir y tomar resoluciones en común en un marco de lucha contra la patronal y el Estado capitalista. Si en Sasetru no se ha podido seguir con esta práctica es porque se ha quebrado un principio de clase básico y elemental, y es que los problemas los resolvemos entre los propios trabajadores, sin la injerencia de la patronal ni el Estado.


El golpe desconoció la Asamblea General y soberana de la fábrica. Cada vez que se convocó a Asamblea, la fracción de la Cooperativa que se ha prestado a la maniobra gubernamental fue siempre derrotada.


La pretensión de reemplazar las decisiones de la asamblea de los 150 trabajadores de Sasetru por la decisión de once personas, que son los que integran la dirección legal de la cooperativa, constituye un golpe mortal a la gestión obrera. De prosperar esta maniobra, la afirmación de una dirección ajena al control de los trabajadores crearía las condiciones ideales para la colonización de la fábrica por el Estado y grupos económicos privados.


No estamos en presencia de un diferendo interno sino de una provocación donde está la mano del gobierno. Esto es lo que explica que resultaran infructuosos todos los intentos que hicimos desde las filas del Polo Obrero por firmar un acta para que se retirasen todos las personas extrañas a la fábrica y que sólo permaneciesen en la planta los trabajadores de Sasetru.


Pero si los promotores de la toma albergaban alguna expectativa de que su maniobra podría prosperar, esto se fue disipando con el correr de las horas. Fue indisimulable la orfandad en que se encontraron los organizadores de la provocación. No lograron concitar ningún apoyo del vecindario y ni siquiera de la Interbarrial, sólo agruparon a su propia tropa. Divorciada de cualquier apoyo popular, la toma fue sostenida con elementos extraños a la fábrica y al barrio, a los que se sumaron algunos sectores descompuestos del PJ.


La firmeza de la movilización motorizada por la mayoría de trabajadores de la Cooperativa y el Polo comenzó a dar sus frutos. Comenzaron a llegar pronunciamientos solidarios de diversas organizaciones, en primer lugar el pronunciamiento del Bloque Piquetero Nacional que condena la injerencia del Inaes y del gobierno en la fábrica. La presencia de numerosos compañeros de la Cooperativa dando la cara frente a las pantallas de la televisión, comenzó a contrarrestar la campaña de que los trabajadores de la fábrica estaban del otro lado de la trinchera y enfrentados al Polo Obrero. El Inaes hizo entrega a una delegación de compañeros de la Cooperativa de un escrito donde desmiente que haya tomado alguna resolución sobre el diferendo en la fábrica, lo que terminó por dejar sin apoyatura legal el operativo en marcha.


La toma cayó, víctima de su propio aislamiento. Hubo una confrontación política que forma parte de una prueba de fuerzas más general entre el movimiento piquetero y las fábricas recuperadas, de un lado, y el gobierno y sus aliados, del otro.


Esta provocación, de todos modos, debe ser tomada con mucha seriedad, pues anticipa lo que se viene. Hay que profundizar la estructuración y movilización sobre la base de una política independiente, y abrir una nueva perspectiva política para los explotados.

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