26/04/2001 | 704

Se largó la huelga general

Frente al despido de 170 técnicos aeronáuticos, los trabajadores nucleados en Apta han declarado la huelga general por tiempo indeterminado, a partir de las 10 de la mañana del martes 22. El paro es, pocas horas después, total en Aerolíneas y Austral y cada piquete es recorrido por el planteo de «que nos echen a todos». La patronal ha armado una cuidadosa política de ataque contra el único sindicato que enfrentó el despido de ocho compañeros veinte días atrás, a partir de los cortes y movilizaciones impulsados por el cuerpo de delegados. Todos los despidos, de la lista de 900, cuyos telegramas estaban preparados el fin de semana, corresponden a técnicos. De los seis gremios que agrupan a los trabajadores aeronaúticos, tres (y el de los pilotos, en primer lugar) aceptaron de entrada el ultimátum de la empresa de una nueva renegociación de los convenios, lo que entraña la destrucción de conquistas históricas sin que se altere el propósito patronal de despedir a 1.200 trabajadores. En una asamblea minoritaria realizada en el local sindical, el viernes 23, la conducción de Apa (administrativos, CTA) planteó e hizó aprobar el criterio de la renegociación, en tanto que AAA (aeronavegantes, CGT disidente) no ha fijado aún posición. De este modo, la empresa ha optado por un ataque selectivo para quebrar a la columna vertebral de la resistencia contra los despidos y la flexibilidad laboral.


La fuerza del corte


El mes pasado, la empresa había despedido a ocho técnicos de Austral. Fruto de una lucha intensa, conciliación de por medio, se logró quebrar la división histórica de los trabajadores de las dos compañías, Austral y Aerolíneas, sellándose la unidad.


La semana pasada, los trabajadores técnicos al enterarse que la empresa, a través de Iberia Sepi, había confeccionado 900 telegramas de despidos, en el término de horas organizaron una acción en repudio. Es que la decisión de seguir adelante con el plan Director implica despidos, reducción de salario y extensión horaria: prácticamente la ruptura total de los convenios. Al mejor estilo de lo que viene ocurriendo, un piquete obrero cortó la autopista Richieri, el jueves 19. Participaron compañeros de la totalidad de los hangares de Ezeiza y se sumaron trabajadores de todos los gremios internos.


El corte persistió por dos horas y difundió ante los medios la actitud de la empresa. Los trabajadores reclamaron al gobierno el incuplimiento del pacto-compromiso firmado el 13 de octubre del año pasado, por el que la empresa hacía un aporte financiero y no despedía a ningún trabajador de Aerolíneas ni de Austral.


Producto de este corte se resolvió una asamblea dentro de los hangares de Ezeiza para el 20/4, la que reafirmó todo lo actuado, además de resolver el paro por tiempo indeterminado ante cualquier despido. Esto fue votado con un aplauso masivo.


Esta determinación de lucha es la que la patronal ha salido a quebrar, tratanto de dividir a los técnicos del resto de los trabajadores aeronáuticos. La consigna debe ser: todos a la huelga general; asambleas en Ezeiza y Aeroparque que convoquen a todos los trabajadores, cualquiera sea su especialidad, para decidir una lucha de conjunto; comités de huelga; masivos piquetes para garantizar el paro. No a la destrucción de los convenios, ni un solo despido, reestatización de Aerolíneas y Austral bajo control de sus trabajadores, incautación de todos los activos, que el Estado español se haga cargo de la deuda.


(En estos momentos el Ministerio de Trabajo ha convocado a una reunión en la que exigiría a Apta el cumplimiento de guardias mínimas de mantenimiento para preservar el funcionamiento del servicio. En caso de confirmarse, una clara maniobra para reventar la huelga.)

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