02/03/2021
UOM

Siderar Canning: vuelven al paro por tiempo indeterminado

Una asamblea muy concurrida votó seguir parando y acampando, luego que Techint decidió mantener el ataque al convenio y al salario.

Los metalúrgicos de Ternium-Siderar ubicada en Canning, distrito de Ezeiza, resolvieron retomar el paro tras la finalización de la conciliación obligatoria. Esto se debe a que la patronal se mantiene intransigente en su posición de desconocer los más elementales derechos de los trabajadores. La multinacional que lidera Paolo Rocca se niega a pagar las horas trabajadas sábados y domingos al 100% como corresponde, y a reconocer el convenio de la rama 17 (metalúrgicos) insistiendo en pasar a todo el personal a rama 21 (siderúrgicos) con el objetivo de avanzar con la polifuncionalidad que ya viene parcialmente aplicando en los hechos según denuncian los trabajadores. Recordemos que en el marco del conflicto la empresa despidió a 35 trabajadores como elemento de presión, pisoteando un decreto presidencial que a esta altura del partido nadie desconoce que es un saludo a la bandera.

Otra vez el Ministerio de Trabajo…

Los 5 días de extensión de la conciliación le sirvieron a la patronal para retirar camiones con producción que necesitaba entregar. Por eso, como señalamos desde Prensa Obrera, el Ministerio de Trabajo nacional le hizo un favor a la empresa que presionaba por seguir facturando. Sin embargo, parece que no le alcanzaron esos 5 días, y el Ministerio redactó a pedido de Techint, una nueva extensión de 5 días para seguir produciendo y retirando camiones. No sorprende este apuro patronal, cuando se hizo público los altos niveles de facturación que tuvo Ternium en 2020, con un 30% de aumento en dólares a nivel internacional y un 70% en pesos en sus plantas de Argentina, beneficios exorbitantes en medio de la pandemia y una fuerte recesión industrial. Sin embargo, Techint aprovecha y golpea los salarios impunemente, bajo la mirada “distraída” de la UOM seccional que dirige Leyes (¡segundo de Caló!), y de los funcionarios del Ministerio de Trabajo.

La asamblea

Con una muy importante concurrencia de trabajadores se realizó la asamblea para deliberar y decidir cómo seguir esta lucha. Allí la conducción seccional de la UOM hizo llegar la información de que la “oferta” de la patronal era nula, es decir, que ninguno de los puntos reclamados eran satisfechos, a pesar de que la empresa hizo correr la voz durante estos últimos días que habría una propuesta de solución. En esta oportunidad no se repitió el escándalo de la asamblea anterior donde personal policial y un fiscal amenazaron con desalojar y armar causas penales, para instalar el miedo y lograr que la votación sea acatar el paro. Sin embargo, el sindicato intentó nuevamente que la votación sea por urna en lugar de votación a mano alzada en la asamblea como se acostumbra en Siderar. Esto fue rechazado, los metalúrgicos mantuvieron una deliberación de casi dos horas, y votaron a mano alzada casi por unanimidad retomar el paro por tiempo indeterminado hasta que la patronal cumpla con los reclamos señalados y reincorpore a todos los despedidos. Además mantienen el acampe frente a la planta.

Un gremio que es una caldera

Lo que sucede en Siderar Canning es parte de una serie de luchas y movilizaciones, como en Siderca Campana, Gri Calviño, Aluar, que se dieron los últimos meses en el gremio metalúrgico, a pesar del intento de la burocracia que lidera Antonio Caló de contener los reclamos. Este cuadro tiene por base el devaluado nivel salarial que parte de un mínimo que ni siquiera alcanza la canasta de pobreza y de un intento y avance de la flexibilización laboral. Caló y toda la cúpula de la UOM toman la tarea de dejar pasar estos ataques al salario y las condiciones de trabajo que reclaman las patronales con Techint a la cabeza, y que forman parte de la “ofrenda” del gobierno de Alberto Fernández al FMI.

La lucha de Siderar sigue fuerte. Hay que acompañar todas las medidas que tomen sus trabajadores. La seccional debe convocar a un plenario de delegados en el portón de la planta que resuelva un plan de lucha, sumando todos los reclamos del gremio.