29/07/2010 | 1139
SINDICATO DEL SUBTE

No a la integración a… Yasky

Por Equipos del Subte Círculos del PO de Metrovías

La fracción dirigente del sindicato del subte ha sacado un comunicado que anuncia la resolución de sumarse a la CTA de una forma muy particular. Lo hace “desde la Secretaría de Prensa”, para sostener que “creemos que esta decisión nos acerca a un sector importante de trabajadores organizados que, al igual que nosotros, están llevando adelante la pelea por la libertad sindical en sus lugares de trabajo”. Semejantes razones las podrían suscribir todos los obreros del subte, y no deberían firmarlas los encargados de prensa, que no tienen mandato para esto, sino el Cuerpo de Delegados.

Se trata, lamentablemente, de un engaño descarado. Para creer en lo que dice, la Secretaría de Prensa hubiera debido explicar qué se va a hacer para efectivizar la “pelea por la libertad sindical”. No lo dice, es una frase en el vacío. Ocurre, sin embargo, que la dirección de la CTA hace lo contrario: un frente con Moyano y con Kirchner, que son enemigos jurados de esa ‘libertad sindical’. En el subte están representados por la UTA, la que combate contra esa libertad y contra el sindicato del subte garrocha en mano.

Que el hombre muere por la boca, como los peces, es un aserto que vale más en política que en cualquier otro aspecto de la vida. Porque al sacar el comunicado, adjudicando la responsabilidad a la Secretaría de Prensa, la fracción dirigente del sindicato del subte se ha visto obligada a decir lo que nunca quiso: con qué plataforma político-sindical quiere ir a la CTA. De modo que las bases del sindicato se vienen a enterar de los fundamentos que tiene esa fracción sólo después de consumada la decisión, cuando debiera haberlo hecho antes y haberla sometida a debate. Pero si hubiera actuado de este modo, no habría podido presentar ese fundamento, porque las bases lo hubieran impugnado como una impostura. En primer lugar, porque el reconocimiento de la libertad de los obreros del subte a tener su propio sindicato está parado en una oficina amiga de la dirección de la CTA y del grupo mayoritario de delegados del subte: en el ministerio de Trabajo. Segundo, porque el secretario general de la CTA, Hugo Yasky, es un colaborador político de Moyano y de los K. La razón política que ha llevado a impulsar la incorporación del subte a la CTA no es “la pelea por la libertad sindical”, sino la necesidad de reforzar a la troika Moyano-K-Yaski, o sea lo contrario a la libertad sindical. Si el cuerpo de delegados del subte hubiera dicho que proponía la afiliación a la CTA para estar junto a los trabajadores que pelean por la libertad sindical, con una propuesta de denuncia de la política de la dirección de la CTA por su integración sindical al Estado y por la integración de la burocracia sindical a la camarilla política y de negocios de los K, el debate se habría desarrollado sobre bases muy distintas, porque las perspectivas propuestas hubieran sido definitivamente otras.

Nuestra oposición al ingreso a la CTA no se basa solamente en que la decisión fue tomada a espaldas de las bases (no podía ser de otra manera dada la conciencia elevada que hay en el subte). Nos hubiéramos opuesto a ese ingreso también en las asambleas que se hubieran convocado, explicando que ella apunta a integrar al subte al oficialismo sindical y al oficialismo gubernamental. Nuestra plataforma hubiera sido efectivamente la libertad sindical y la independencia de los sindicatos del Estado; es decir una plataforma opuesta. Hubiéramos reclamado que sobre la base de esa plataforma se convocara a un congreso de bases de la CTA – que todos sabemos que se encamina a una crisis final. Hay corrientes pequeñas en el subte que ocultan su acuerdo con entrar a la CTA integrada al Estado, la cual vienen predicando desde hace muchos meses, destacando que habría debido hacerse ‘democráticamente’. No estamos de acuerdo, e incluso pensamos que esta propuesta es más pérfida, si cabe, que la que votó el cuerpo de delegados inconsultamente.

Para nosotros la democracia sindical es imprescindible sin sombra de duda, pero para darle un rumbo de clase a nuestra clase, no para llevarla a la derrota. La democracia no es un fin en sí misma; es un medio para desenmascarar planteos anti-clasistas.

La decisión de integrarse a la CTA debe ser revisada. Que se convoquen asambleas en todos los sectores del subte.

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